Seguramente el Partido Acción Nacional (PAN) ya tiene armada su campaña política para los próximos tres años, venga lo que venga. Estaban sin discurso, sin oferta política y, muy importante, sin figuras de relevancia que pudieran convertirse en un fenómeno nacional. Maru Campos, a querer y no, ya les vino a resolver ese problema.
La aparición —ya no sabemos cómo llamarle— de la gobernadora de Chihuahua en las oficinas de la Fiscalía General de la República (FGR), en la Ciudad de México, fue lo que sea, menos una acción procesal. Fue un mitin político donde la plana mayor del panismo le gritó a todo el país que ya tienen a su mártir, a su víctima del “autoritarismo de Morena” y a su perseguida política. Todo encarnado en Maru Campos.
No tenían más, hasta el pasado 18 de abril, cuando ocurrió el accidente donde murieron dos miembros de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) y otros dos al servicio de la CIA, en la sierra de Chihuahua.

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Lo que le contaron a este curioso y comunicativo Mirone es que Maru tenía todo listo para venir a Ciudad Juárez a presentar por escrito la respuesta al citatorio de la FGR y, claro está, montar su puesta en escena sobre la persecución política, la intolerancia de los Gobiernos morenistas y la defensa de su administración que, según su dicho, sí combate a la delincuencia organizada.
La línea discursiva —“narrativa”, dicen hoy en día— está clara: mientras Morena se alía con los narcos, Maru los enfrenta y desarticula laboratorios de drogas.
Sin embargo, desde las alturas del PAN nacional llegó la propuesta de hacerlo en la Ciudad de México y ahí, frente a una prensa nacional donde abundan los medios de comunicación, lanzar dos gritos que, en política, suenan a música de cuarteto: hay persecución política contra una de las nuestras y, por eso, vamos a organizar una marcha de apoyo a la perseguida y de repudio a los perseguidores.
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Hasta el pasado 25 de mayo, el PAN lucía no cerca de Morena, sino atrapado en una dura pelea con el PRI y con MC por conservar el segundo lugar. Eso, según la encuesta publicada aquel día por el diario El Universal.
Aunque el tema no se incluyó en el sondeo, estaba claro que el panismo no tenía ninguna figura de alcance, digamos, global, para emprender ese camino cuesta arriba rumbo a las elecciones de 2030, pasando por las del año próximo. A partir de este miércoles 27 ya quedó escrito, le guste o no a quien quiera: Maru Campos es su muchacha, su defendida y su candidata.
Después de ver todas esas escaramuzas político-electorales, queda preguntarse: ¿qué pasó con el tema de los agentes de la CIA que supuestamente actuaban sin autorización del Gobierno federal en suelo chihuahuense?
Por lo visto, eso de contestar una acusación con otra igual sí funciona. O, al menos, le está alcanzando al PAN para mantenerse vivo en la pelea.
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Aunque todavía es primavera, ya huele a verano caliente por el escenario de polarización y efervescencia política que se vive en la antesala del proceso electoral de 2027.
Cuarenta años después del verano del 86, el PAN parece decidido a revivir la insurgencia electoral y ya comenzó a calarse con sus primeras escaramuzas, ahora que la sucesión de eventos en los casos Chihuahua y Sinaloa derivó en la citación a comparecer ante la Fiscalía General de la República (FGR) de la gobernadora Maru Campos, por el desmantelamiento del narcolaboratorio en la Sierra y la participación en el operativo de agentes de la CIA.
Claro que ahora el PAN es Gobierno en Chihuahua, pero el detalle es que no está dispuesto a entregar el estado a Morena. Y además, la bandera de la resistencia civil ya comenzó a tomarla el panismo nacional, utilizando las gestas chihuahuenses como ejemplo y a Maru Campos como emblema de resistencia frente a los embates de la 4T.
Así que mientras Campos encabezaba en la Ciudad de México un posicionamiento público afuera de la FGR, respaldada por toda la nomenklatura azul, en Juárez se activó una movilización que pasó tanto por la estructura partidista como parcialmente por la gubernamental.
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Se reunió un contingente importante para gritar consignas de apoyo a la gobernadora y en contra de Morena y del gobierno de la 4T. Incluso revivieron los clásicos claxonazos que en el 86 acompañaban aquello de “Barrio sí, Baeza no”.
Otra vez el reflector nacional colocado sobre Chihuahua y con posibilidades de escalar incluso a lo internacional. Representantes de medios locales y nacionales estuvieron en el lugar para cubrir tanto la concentración política como las comparecencias, ya que además de Maru Campos también fue citado el exfiscal César Jáuregui.
A la llegada de Jáuregui se armó un tumulto entre prensa, manifestantes y acompañantes del exfiscal. Entre gritos, empujones y un café derramado —o arrojado— terminó estallando un brote violento que finalmente quedó entre periodistas y un par de asistentes a la protesta que también soltaron golpes.
Cualquier chispa puede encender la violencia y eso quedó evidenciado justo en las puertas de la FGR.
Desde la dirigencia panista mandaron hacer lonas y pancartas con mensajes como: “Yo estoy con Maru. Quiero paz, no narcos”, “Yo apoyo a Maru Campos” y “¿De qué lado estás: paz o narco?”. En la protesta coincidieron varias generaciones del panismo.
Entre los veteranos del 86 estuvieron los exalcaldes Gustavo Elizondo y Ramón Galindo, aunque la protesta terminó encabezada por la nueva generación: el dirigente municipal del PAN, Ulises Pacheco, y la subsecretaria de Desarrollo Humano y Bien Común, Austria Galindo, sobrina de Ramón.




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Por cierto, no todos dentro de la estructura estatal se aventaron el tiro de acudir a un evento estrictamente partidista en horario laboral.
Además de Austria Galindo —quien aseguró que pidió el descuento del día para asistir— también pasaron lista el director ejecutivo de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), Marco Licón, y el coordinador del Parque Central, Rafael Butchart.
Supone este Mirone que debieron solicitar también descuento o cargar el día a vacaciones, porque de no haber sido así podrían estar incurriendo en hechos constitutivos de delito al abandonar funciones públicas para atender un acto partidista.
La coordinadora de Comunicación Zona Norte también permaneció en el sitio siguiendo la cobertura mediática de un evento generado directamente por la citación de la FGR a la gobernadora.
En contraste, ni el representante de la gobernadora en Juárez, Carlos Ortiz, ni el recaudador de Rentas —entre las principales figuras estatales— aparecieron en el lugar. La pensaron bien… o simplemente le sacaron al parche para evitar cualquier conflicto legal.
El caso es que la temperatura sigue subiendo. La movilización y el incidente violento llegaron apenas un día después del zafarrancho en Pueblito Mexicano, que terminó por suspender la sesión especial del Congreso del Estado.
Y si así está el ambiente un año antes, ¿cómo va a estar Chihuahua en el verano de 2027?
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El PAN jugará de local en la marcha a la que convocaron para el próximo fin de semana. Sin mayores problemas logísticos para movilizar gente de otros municipios y con la sola necesidad de activar a sus fuerzas locales —léase empleados de Gobierno, del Municipio y de su propia estructura partidista— podrán opacar por completo a Morena.
No tiene pierde: es la capital de Chihuahua, dominada históricamente por el PAN o por un PRI muy conservador y proempresarial; una ciudad que le aporta cinco diputados al blanquiazul en el Congreso del Estado y una votación que todavía le permite ganar con cierta holgura a un morenismo que, aun así, ha venido creciendo.
No deberían tener problema para juntar suficiente gente que llene la Plaza Mayor, o “Del Ángel”, y presumir músculo político en una de las ciudades que mejor le acomodan a la derecha mexicana.
Pero podrán decir eso y más, aunque nunca se les va a borrar que ahí mismo, con el mismo recorrido y en el mismo cuadro de la ciudad, Morena armó una manifestación no tan numerosa, pero sí lo suficientemente incendiaria como para que hoy el tema haya terminado en las puertas de la Fiscalía General de la República (FGR).
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Los entendidos del tema le habían contado a este Mirone que, hasta antes de la notificación de la FGR, las fuerzas del Palacio no estaban convencidas de armar un irigote de ese tamaño ni de ponerse a jugar a las vencidas contra un partido que nunca les ha ganado nada en el municipio.
La dirigencia local y los sesudos asesores del panismo chihuahuita ya habían coincidido en que, para qué entrarle a ese juego si tenían todo un aparato propagandístico listo para colocar a la gobernadora Maru Campos como víctima de un Gobierno federal que —según el discurso azul— la quiere castigar “por destruir un narcolaboratorio”.
Así iban las cosas, hasta que la dirigencia nacional tomó otra decisión y prácticamente le arrebató el tema al PAN estatal. La marcha va, y casi igualita a las de Morena: con invitados de lujo, dirigencia nacional, aparato estatal y el largo etcétera que solía acompañar aquellas movilizaciones de otras épocas.
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La prudente posición en la que se había colocado el oficialismo local terminó rebasada por la necesidad de un PAN que atravesaba una de las etapas más insípidas de su historia reciente.
El PAN nacional necesitaba un impulso, una razón para reagrupar a la tropa y salir a tomar la calle para gritarle unas cuantas cosas al gobierno de la 4T. Y Maru se las terminó regalando, aunque probablemente nunca haya sido esa la intención original.
Tan arrebatado fue el anuncio de la marcha que, al momento en que el dirigente nacional panista la convocó, ni siquiera tenía definidos lugar ni hora. De hecho, tampoco el día, aunque todo apunta a que será el sábado 30.
Así anda la política nacional: partidos —todos— carentes de una propuesta seria de gobierno y obligados a montarse en controversias coyunturales para hacerse notar, porque saben que el color ya se les está deslavando cual prenda lavada con cloro.
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Afortunadamente no todo es desencuentro político ni polarización alrededor de las adelantadas campañas rumbo a 2027.
Parece que ya hubo acuerdo interinstitucional y finalmente comenzarán a destrabarse las factibilidades para el suministro de agua en una primera etapa del programa Vivienda para el Bienestar.
Chihuahua es el estado con mayor rezago en la implementación de ese programa federal y particularmente en Ciudad Juárez permanece completamente atorado el inicio de la construcción de casas en el suroriente, debido al problema de la falta de infraestructura hidráulica y de fuentes de abastecimiento.
Prácticamente no hay recurso hídrico suficiente en esa zona y nadie había querido entrarle con la inversión necesaria para garantizar el suministro.
Tan empantanado ha estado el asunto que incluso el alcalde Cruz Pérez Cuéllar ya había hablado públicamente de un supuesto boicot de las autoridades estatales al programa federal, precisamente porque se estaban negando las factibilidades y las inversiones por parte de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), la descentralizada estatal.
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Pues ayer se dio un paso importante en favor del proyecto de vivienda, cuando el Cabildo aprobó —por unanimidad— la donación de dos predios a favor de la JMAS, precisamente para avanzar en la infraestructura hidráulica y sanitaria del proyecto Infonavit Indomables.
Indomables será el primer fraccionamiento que se construirá en un predio de 5.4 hectáreas que el Gobierno municipal compró para posteriormente donarlo al Gobierno federal, con el objetivo de implementar el programa Vivienda para el Bienestar.
Se trata de dos terrenos de 400 metros cuadrados cada uno, donde la JMAS deberá habilitar un pozo y dos tanques de almacenamiento de agua.
Así quedó planteado durante la sesión ordinaria de ayer. Supone este Mirone que el tema ya está suficientemente hablado entre las partes, aunque todavía faltaría confirmar que la JMAS realmente está puesta y cuenta con los recursos para ejecutar la obra correspondiente.
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El problema del abasto de agua es de grandes dimensiones en todo el suroriente de la ciudad y lo que aquí ya se había comentado Mirone es que debería existir un verdadero plan maestro capaz de canalizar inversiones por al menos mil millones de pesos, dinero que hoy, simple y sencillamente, nadie tiene.
Un pozo ayuda, sí, pero no puede ser todo el plan.
Además, el programa contempla la construcción de más de 10 mil viviendas en Juárez y apenas se proyecta arrancar con las primeras 800.
O sea que todavía hay acuerdos mayores por construir para que Vivienda para el Bienestar sea una realidad con el concurso de los tres órdenes de Gobierno.
Don Mirone