La Iglesia mexicana ha enviado esta semana un mensaje al Gobierno de Claudia Sheinbaum para alertar sobre una “violencia extrema” que se vive en el estado de Guerrero y la “situación alarmante” que atraviesa todo el país.
El mensaje llega después del brutal asesinato del alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos, que apareció el domingo pasado decapitado y abandonado en una camioneta.
Se trata de una de las primeras peticiones directas que ha lanzado la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) al nuevo Ejecutivo.
Apenas unos días atrás había escrito otro para condenar el asesinato de seis migrantes en manos de soldados del Ejército en Chiapas.
La institución católica ha solicitado ahora a las Administraciones federal, estatal y local que tomen cartas en el asunto para frenar la ola de violencia que sacude a la entidad.
“La CEM”, apuntan, “exhorta a las autoridades de todos los niveles a tomar acciones concretas e inmediatas para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los ciudadanos”.
En el documento, la CEM hace “un llamado urgente a recurrir a la Agenda Nacional de Paz y a implementar procesos de pacificación en todas las regiones afectadas por la violencia”.
La Agenda Nacional de Paz es un documento redactado por un grupo de instituciones religiosas con lineamientos para atender lo que llaman “una crisis de violencia sin precedentes”.
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