La crisis migratoria real en este momento en Ciudad Juárez, son los migrantes extranjeros que se quedaron varados o que venían en tránsito para atender sus citas de la aplicación CBP One.
De acuerdo con José Mario Sánchez Soledad, consejero nacional para temas migratorios de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), podrían sumar entre 5 y 6 mil personas.
Sánchez Soledad fue presidente del organismo en Juárez en los años 2018 y 2019 cuando esta frontera vivió el arribo de miles de cubanos, venezolanos, centroamericanos e isleños, incluso algunos originarios de otros países como Ecuador, Colombia y algunas regiones de África.
Esas experiencias le dieron a Juárez las bases sobre que se puede hacer en una circunstancia como la actual, provocada por los extranjeros varados que estaban esperando su cita del CBP One y que quedaron suspendidos, explicó.
Organizaciones humanitarias calculan que solo en albergues podría haber 2 mil personas y en comedores comunitarios se estarían recibiendo mil 600.
Estas cifras son concordantes con los números que han manejado personas cercanas al CBP, que refieren unas 4 mil personas extranjeras que se quedaron sin atención en la aplicación habilitada por el anterior gobierno de Joe Biden.
“Podría haber entre 5 o 6 mil personas extranjeros en la ciudad y el problema con ellos es que sus permisos están por vencer o ya vencieron, y ya no quieren regresar a sus países y no hay un esquema de regularización o atención para que puedan obtener un empleo en la formalidad”, señaló el consejero.
Esta circunstancia –dijo– los coloca en una gran vulnerabilidad porque cuando se les venzan sus permisos, cualquier autoridad los podrá detener y deportar. Sin hablar del acoso del crimen organizado.
“No hay una política para atenderlos y ellos entraron legalmente al país, de manera que no existe una forma constante y continua para que si reciben una oferta de trabajo puedan regularizar su situación migratoria”, explicó.
Recordó que hace cuatro años si pudieron darle empleo a migrantes porque se abrió un esquema con el SAT; hubo empresas como Almacenes de la Frontera, que contrataron hasta 600 personas con un permiso temporal para trabajar.
Sánchez Soledad lamentó que desde el gobierno federal no se haya dicho nada actualmente sobre la atención a deportados extranjeros, “ahí no hay claridad”.
El gobierno de México insiste en que no seremos un tercer país y que los extranjeros que lleguen se van a deportar a sus países de origen, agregó.
Lo que ha estado ocurriendo esta semana es que los migrantes de otros países que se quedaron fuera del CBP One, ahora están pidiendo asilo en México y ya colapsó el sistema de asilo de la Comisión Nacional de Refugiados (Comar), indicó.
“La gente esta desesperada por haberse quedado sin el CBP One y muchos ya se quieren quedar aquí”, reiteró.
El problema –de acuerdo con el empresario– es que no se está haciendo nada para darles una solución y eso puede tener una repercusión en la seguridad pública.
México tiene que pasar de pensar como país exportador de gente a ser un país receptor de migrantes y crear las condiciones para recibirlos, ponderó.
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