El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó este domingo su presión sobre el gobierno cubano al publicar un mensaje en su red social Truth Social donde advierte que “el flujo de petróleo y dinero hacia Cuba se acabó. Será cero”, y urge a La Habana a “hacer un trato, antes de que sea demasiado tarde”.
El posteo, redactado en mayúsculas características del mandatario, responde al reciente cambio geopolítico en Venezuela tras la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a inicios de enero.
Venezuela había sido durante décadas el principal proveedor de petróleo subsidiado a Cuba —alrededor de 26,500 a 35,000 barriles diarios en años recientes, cubriendo cerca del 50 por ciento de sus necesidades energéticas—.
Con el bloqueo y control estadounidense sobre las exportaciones venezolanas, esos envíos se detuvieron por completo, dejando a la isla en una crítica situación de escasez de combustible y apagones masivos.
Trump enfatizó que Cuba “vivió por muchos años con grandes cantidades de petróleo y dinero de Venezuela”, pero que “ya no” será así, ya que Venezuela ahora cuenta con la protección del ejército estadounidense.
México en el ojo del huracán
Aunque el mensaje de Trump no menciona explícitamente a México, analistas y medios internacionales señalan que Pemex se ha convertido en el principal proveedor alternativo de crudo y combustibles a Cuba tras la caída de Maduro.
Datos de seguimiento de buques y reportes de firmas energéticas indican que México envía entre 7,000 y 22,000 barriles diarios en promedio reciente, representando alrededor del 3.3% de las exportaciones totales de Pemex.
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció la semana pasada que, debido a los eventos en Venezuela, México se ha vuelto un “proveedor importante” de crudo a Cuba, aunque insistió en que no se han incrementado los volúmenes más allá de lo histórico y que parte de los envíos responden a contratos comerciales o se enmarcan en “ayuda humanitaria”.
Esta posición ha generado especulaciones sobre una posible presión diplomática o económica de Washington hacia México.
Expertos advierten que Trump podría usar los envíos a Cuba como palanca adicional en negociaciones bilaterales, especialmente en temas sensibles como migración, fentanilo, cárteles y la revisión del T-MEC.
Voces en círculos anticastristas de EU ya exigen que se obligue a México a cortar este flujo para agravar la crisis en la isla y forzar cambios en el régimen cubano.
La declaración de Trump llega en un momento de máxima tensión regional, con Cuba enfrentando su peor crisis energética en décadas y Estados Unidos endureciendo su postura hacia regímenes aliados de Venezuela en el pasado.
Mientras tanto, en México, el tema genera debate interno: algunos sectores critican los envíos a Cuba como “regalos” en medio de problemas domésticos como la escasez de medicamentos y altos precios de gasolina.
La Casa Blanca no ha emitido más detalles sobre posibles medidas concretas contra terceros países que suministren a Cuba, pero el tono del presidente deja claro que la política de “máxima presión” se extiende más allá de Venezuela.
(mr)
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