Los encargados de operar el crematorio donde se acumularon 383 cuerpos, pudieran haber desarrollado una sociopatía, la cual los deshumanizó y generaron de alguna manera un desprecio por los derechos de los demás, en este caso los familiares de los fallecidos y los mismos cadáveres, señaló el criminólogo Oscar Máynez.
Mencionó que se entiende que hay una enorme negligencia con la función que estaban desempeñando, así como un ánimo de lucro, porque generaban una ganancia y no prestaban el servicio para quien los contrataba.
Indicó que independientemente de la forma en que se pueda tipificar como delito, todo empezó con una irresponsabilidad personal y una negligencia.
“Quienes hacen esto tienen algún problema de personalidad que no respetan las reglas mínimas de decencia, que estén ahí apilando cuerpos. Realmente esto ocurre cuando es una espiral descendente; se les descompone la máquina o el horno crematorio y empiezan a apilarlos mientras lo reparan y luego ya ven que no hay consecuencias y nadie supervisa (y siguen)”, puntualizó.
Indicó que “cuando las reglas no están claras, empieza a haber violaciones a las normas mínimas y empieza una espiral descendente”.
Sostuvo que ese tipo de delitos, se entiende que alguien los hace por codicia y por negligencia y lo que se requiere es una sanción.
El criminólogo resaltó que sí habría una afectación de tipo mental, ya que es irracional creer que no se les iba a descubrir, con tal cantidad de cuerpos reunidos.
“Hay un grado de sociopatía en los responsables, por que no están evaluando las afectaciones que van a recibir los dolientes y las empresas que les están subcontratando el servicio”, señaló.
Resaltó que el hecho de estar acumulando cuerpos como si fuera simple materia prima “te está hablando de una falta de sensibilidad tremenda”.
Sobre el tema de la sociopatía, agregó que verían a los cuerpos como una forma de beneficiarse, en este caso financieramente, pero no estarían viendo todo el dolor que van a causar a los familiares y los problemas que le van a causar a quienes los subcontratan.
Insistió en que no se nace con una sociopatía, sino que se desarrolla y en este caso pudiera ser que al estar constantemente procesando cuerpos, “terminan viendo como simplemente materia prima”.
Máynez consideró que lo más seguro es que a partir de estos hechos las autoridades supervisen más ese tipo de crematorios, para que sigan los protocolos correspondientes.
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