Hay libros que son como un soundtrack o un álbum de música, como los vinilos que han vuelto a la popularidad. Este es el caso de The Man With the Blue Guitar (1937), de Wallace Stevens (Reading, Pensilvania, 1879-Hartford, Connecticut, 1955), de quien ya les hablé en otro momento. El hombre de la guitarra azul es un poema largo que se divide en 33 cantos o secciones y que se publicó junto a otros poemas en su momento.
The Man With the Blue Guitar hace pensar en el blues, con esas canciones que cuentan historias y si pensamos eso, por supuesto que tendríamos que remitirnos al género de las baladas en el mundo anglosajón o de los romances en el mundo hispánico, grosso modo de ahí proviene nuestro corrido. También me recuerda al Martín Fierro, el gaucho cantor que inicia su historia cantando acompañado de la guitarra. A lo largo del poema el poeta va jugando con las posibilidades de lo que canta este hombre, ya que a veces canta acerca de las cosas tal como son, pero otras veces son cambiadas.
A este hombre que ha tomado la guitarra para empezar a cantar, la gente le pide que cante “A tune upon the blue guitar/ of things exactly as they are”. Al bardo muchas veces le pedimos que nos cante de forma realista, de lo que pasa a nuestro alrededor. Por eso no es raro que resulte más atractivo para muchas personas ir al cine a ver una película con la leyenda de “basada en hechos reales”. También podríamos retomar la idea de los corridos que hablan de asuntos noticiosos.
En otros momentos se cuestionan si esto que canta el hombre de la guitarra azul es realidad. Entonces los oyentes no quieren que les hable de la grandeza de la poesía, sino que ellos deben introducirse en la poesía, gracias a los efectos que produce la guitarra azul. Casi como si la música que sale del instrumento removiera el fondo del alma humana o evocara aspectos antiguos del ser humano, como en la película Pecadores (2025), donde un músico virtuoso es capaz de tocar fibras y llamar espíritus lejanos.
La guitarra azul es la poesía misma que remite a la ficción, pero también a la realidad, que comparte la grandeza del sol y lo enigmático de la luna, plasma colores del paisaje, sonidos de la mañana y de las olas en el mar. El hombre de la guitarra azul es el propio Wallace Stevens poetizando sobre la poesía, léanlo.
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