El estado de Chihuahua podría recibir hasta 12 mil 500 migrantes deportados desde los Estados Unidos en los centros de atención que instalará a lo largo de la frontera con ese país, informó el secretario General de Gobierno, Santiago De la Peña Grajeda.
Para dar atención a esos viajeros expulsados, se instalarán tres campamentos en Ciudad Juárez y otros dos en Ojinaga, cada uno con capacidad de “hasta” 2 mil 500 personas albergadas.
La operación de esos campamentos es producto de un acuerdo con el Gobierno Federal, para afrontar las consecuencias de las políticas antiinmigrantes que aplicará el Gobierno del presidente Donald Trump, a partir del 20 de enero próximo.
Anteriormente, la gobernadora Maru Campos Galván había advertido que Chihuahua no sería santuario de migrantes y que, en cambio, a quienes sean deportados por la entidad que gobierna se le darían las facilidades para regresar a su lugar de origen.
En entrevista concedida al diario Milenio, publicada el 27 de diciembre pasado, la mandataria dijo que el gobierno a su cargo no tiene los recursos para atenderlos y, además, su presencia representa un riesgo para la seguridad pública del estado.
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