Finalmente cayó el fiscal especializado en Operaciones Estratégicas de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, Guillermo Arturo Zuany.
Era insostenible en el cargo, en medio de las investigaciones por la intervención de los agentes de la CIA en Chihuahua, sobre todo por la historia bastante turbia sobre presuntos acuerdos personales con agencias de los Estados Unidos, a partir de que se le había retirado su visa, pero se le regresó a cambio de algunos favores.
Ya se pueden imaginar los lectores mironianos el tipo de favores, relacionados justo con el pase directo a los operativos de la Fiscalía Especializada, como el que se realizó en la Sierra en torno al narcolaboratorio y terminó en desgracia y escándalo binacional, por la muerte de dos de los cuatro agentes que se paseaban por Chihuahua como Juan por su casa.
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Oficialmente la responsabilidad de ese injerencismo se le ha cargado al director de la Agencia Estatal de Investigación, fallecido también en el accidente, pero todo mundo voltea a ver hacia Zuany, como el jefe directo y como la persona a la que siempre le encantó mantener la relación con los gringos.
Ahora que fue renunciado en la Fiscalía, le llegaron reportes a Mirone de la forma en que Zuany andaba ya de alucín, presumiendo un estilo de vida que un servidor público de segundo nivel simplemente no podía darse.
A quienes lo conocen desde que era modesto comandante de la Fiscalía Zona Norte, sí que les sorprendió verlo presumir tremenda moto Harley-Davidson, de esas de alta gama que cuestan miles de dólares, además de darse algunos otros lujillos.
También supo Mirone que, sin rubor alguno, le entró al negocio de la seguridad privada, vinculándose con varias empresas operadas por personal de la Fiscalía. Un conflicto de interés y toda una red de negocios, también bastante turbios.
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A ver en qué queda el asunto, porque seguramente el caso no se va a cerrar únicamente con su separación del cargo. Tanto por el lado de la Fiscalía General de la República, como de la propia Fiscalía General del Estado de Chihuahua, deberán avanzar las investigaciones y concluir en alguna judicialización de expedientes.
Incluso la gobernadora Maru Campos ya dijo que se continuará la investigación estatal para “proceder conforme a derecho, caiga quien caiga”. Y como del lado federal andan bastante filosos respecto a las responsabilidades de quienes presumiblemente violentaron la soberanía nacional, la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional, es de esperarse alguna acción penal contundente.
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Dicen que el hilo se revienta por lo más delgado pero, en el caso de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, las cosas empezaron al revés: primero cayó el titular, César Jáuregui Moreno, y luego el resto de los bolos de ese extraño boliche en que se ha convertido el caso del narcolaboratorio encontrado en el municipio de Morelos, en la Sierra Tarahumara.
El martes 12 de mayo, ya por la tarde, la fiscal encargada de investigar el caso, Wendy Chávez Villanueva, reventó una bomba que debió explotar hace al menos un mes, cuando todo el mundo en el Gobierno del Estado trató de disimular la presencia de agentes extranjeros en aquel malogrado operativo.
La fiscal no solo confirmó la presencia de extranjeros, sino que, además, sostuvo la cifra que antes habían negado: eran cuatro. Pero no solo eso, uno de ellos portó un arma de alto calibre dentro de las instalaciones de la FGE sin que nadie lo molestara, por lo visto.
Dicho de otra manera, lo que Wendy hizo fue pasar por encima de aquella versión que dio Jáuregui el domingo 19 de abril, un día después del operativo: que los agentes extranjeros que perdieron la vida en el accidente vehicular donde también murió el titular de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), Pedro Oseguera, viajaban en ese vehículo porque habían pedido un “ride”.
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Horas después, la mañana del miércoles 13 de mayo, corrió la versión de que Guillermo Arturo Zuany Portillo, fiscal de Operaciones Estratégicas de la FGE, había renunciado al cargo. Es decir, el subordinado cayó casi dos semanas después de que lo hiciera su anterior jefe, César Jáuregui. ¿Por qué?
En la víspera, Zuany fue mencionado —incluso en la tribuna del Congreso del Estado de Chihuahua— como el autor intelectual de la presencia de los agentes extranjeros en el operativo de Morelos. Según la versión difundida por Ramón Alberto Garza García, director del medio Código Magenta, Zuany habría invitado a los agentes estadounidenses como una manera de congraciarse con el Gobierno de ese país para que le devolvieran su visa.
Ni Zuany ni la FGE confirmaron nada, pero tampoco lo negaron y la versión siguió corriendo como viento en despoblado desde entonces y hasta la fecha.
Todo este movimiento —el duro anuncio de Wendy Chávez y la renuncia de Zuany— ocurrió horas después de que el morenismo asestara un 1-2 a la mandíbula del panismo chihuahuense. A saber: en la Mañanera del 12 de mayo se presentaron cifras que ubicaban a Chihuahua como el estado más violento del país.
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A reserva de las sorpresas que puedan deparar los días por venir, lo que sigue es el inicio de las movilizaciones contra la gobernadora Maru Campos, que arrancarán el próximo sábado en la glorieta de la División del Norte.
Es decir, los de la 4T vienen a meterse al mero enclave del panismo, como lo es la capital del estado. “In your face”, dice la expresión estadounidense.
En la previa, de aquí al sábado, todavía pueden ocurrir muchas cosas. No hay que olvidar que la primera pieza que cayó, el fiscal César Jáuregui, anda en la calle, sin chamba —aparente— y sin fuero. Cuidado con ese dato.
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El “CIAgate” no solo reventó la Fiscalía General del Estado de Chihuahua; también comenzó a sacudir la sucesión panista en Chihuahua.
El maremoto que golpea a la administración estatal por la participación de cuatro agentes extranjeros —de la CIA, pues— en un operativo antidrogas ya le pasó factura al Partido Acción Nacional, al menos en la capital del estado.
La salida de escena del exfiscal general del Estado, César Jáuregui Moreno, ha dejado al blanquiazul en situación casi de orfandad, pues era la carta fuerte del panismo “de cepa” para postular a un candidato auténticamente panista en la capital del estado, donde se precian de tener todos los cargos electorales locales con personas de su militancia en puestos clave.
Con Jáuregui fuera, el tablero panista ha quedado como una de esas partidas de ajedrez donde uno de los jugadores ha perdido sus torres y sus alfiles: no tiene movilidad de frente, ni para los lados, así que ahora, a ver de dónde sacan un candidato de sangre albiazul.
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En principio, se pensó que la caída del exnúmero dos de la actual administración le dejaba todo el camino libre al actual secretario general de Gobierno, Santiago De la Peña Grajeda, pero no necesariamente.
El detalle es que, ante el innegable reacomodo de piezas, obligado por las circunstancias, el nombre de Santiago De la Peña ha comenzado a cobrar fuerza como una buena alternativa de candidatura al Gobierno del Estado, si es que no acaba de prender la del alcalde Marco Bonilla.
Porque, si alguien pensó que Gilberto Loya iba a salir ileso de todo esto, mejor regrese sobre sus huellas, porque las tristes cifras sobre inseguridad que ha generado Chihuahua en los últimos meses no lo dejaron muy bien parado que digamos.
Su insistente versión de que a él no le toca el golpe del “CIAgate” lo ha exhibido como el “niño yo no fui” que le saca a la bronca y deja que los demás se hundan y, pues, eso no ha hablado muy bien de él.
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Ahora que, volviendo al punto que nos ocupa, que es la lucha —en serio, parece lucha libre— por la candidatura a la alcaldía, la probable salida de los dos gallos con más espolones ha dejado la cancha abierta a dos actores que se veían alejados de los primeros lugares.
Ahí vienen tanto el secretario de Desarrollo Humano y Bien Común, Rafael Loera, como el coordinador parlamentario del PAN en el Congreso del Estado de Chihuahua, Alfredo Chávez Madrid.
Una parte nada despreciable del panismo se ha apurado a apuntar a la diputada federal Manque Granados, quien así, sin moverle mucho al tema, tenía buena puntuación en las encuestas, pero ella misma se ha encargado de decir que no le va a entrar.
¿Entonces quién va punteando la carrera? Entendidos del caso le comentan a Mirone que las operaciones de Chávez en las últimas semanas y la férrea defensa que ha hecho de la gobernadora Maru Campos en la tribuna del Congreso le han sumado puntos, tanto en las alturas como en las bases panistas.
Habrá que estar pendientes, entonces, porque a juzgar por la tónica de las últimas elecciones, aquí parece que gana el que coloca más carteleras espectaculares y pues, ahí, el que va arriba es Chávez Madrid. Al tiempo…
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El zafarrancho político que se armó en torno a los casos Chihuahua y Sinaloa movió toda la agenda del Partido Acción Nacional y retrasó la articulación de los foros regionales que servirían para placear suspirantes y posicionar la marca panista con el discurso del juego democrático, la apertura a la ciudadanía y la vinculación con distintos sectores sociales.
Prácticamente nada más por esa estrategia diseñada desde el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, con aval de Palacio, no han cerrado el changarro del proceso interno para levantarle de una vez la mano al alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, como el bueno para buscar la gubernatura.
El plan de hacer el mayor ruido posible en el proceso, reactivar estructuras, calar equipos y mejorar posicionamientos, sigue su marcha y supo Mirone que en la próxima semana quedará definido el calendario de los foros y su mecánica.
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Cuauhtémoc, Parral, Delicias, Chihuahua y Juárez van a ser las sedes para los eventos en los que podrán los suspirantes contestar las preguntas de los asistentes, con temas clave como la economía, el buen gobierno, la transparencia, el manejo del agua, la seguridad pública y la participación ciudadana.
La idea es armar foros con temáticas específicas en cada sede, invitando a distintos gremios de profesionistas, organizaciones de la sociedad civil y la academia.
En la mesa estatal se siguen manejando hasta hoy seis nombres que se supone todavía andan en el juego interno: Marco Bonilla, Gilberto Loya, Jesús Valenciano, Mario Vázquez, Álvaro Bustillos —como externo o figura ciudadana— y Daniela Álvarez.
Sin embargo, trascendió que seguramente el primer filtro se pasará de una vez, antes de los foros, para que los encuentros resulten más prácticos y se deje fuera, de perdida, a la mitad de los que de plano no traigan ni dos dígitos en posicionamiento.
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Por cierto, la presidenta estatal del PAN, Daniela Álvarez, tiene pendiente también la definición de si le va a entrar como participante o como organizadora.
A ella no se le ven muchas ganas de entrarle a la contienda por la candidatura estatal, por todo el trabajo que trae pendiente en el partido, pero hay quien insiste en que debería participar por el tema de género, ya que es la única mujer que suena en la baraja de prospectos.
La misma disyuntiva la tendrá Daniela seguramente más adelante, ya que es de los perfiles mejor posicionados a nivel municipal y también hay quien la está empujando para que busque y se haga de la candidatura a la alcaldía.
Nada más que Daniela trae la cachucha de árbitro en los procesos internos y de organizadora en la estrategia territorial del partido, así que primero deberá decidir si se queda así o se pone la cachucha de aspirante o de candidata, ya que ambas no parecen ser compatibles.
Don Mirone