• 30 de Mayo 2026

Norte de Ciudad Juárez

Norte de Ciudad Juárez

Más que noticias, hacemos periodismo

  • Don Mirone
  • Especiales
  • Investigaciones
  • Frontera
  • Estado
  • Política
  • Seguridad
  • Economía
  • Panorama
Crematorio del horror

Cobertura especial de Norte Digital: Donde la verdad arde… pero no se consume

Don Mirone
Don Mirone

La ciudad va de mal en peor: las alarmantes conclusiones de Así Estamos Juárez 2026

Fotografía: Norte Digital

Análisis y opinión

Escarnio y Censura

Los comentarios del autor son responsabilidad suya y no necesariamente reflejan la visión del medio

Por Daniel Valles | Norte Digital | 10:00 am 27 mayo, 2026

Esta semana de la que apenas han transcurrido dos días —escribo en día martes— han sido reveladores en cuanto a una constante en el carácter de la titular del poder Ejecutivo federal mexicano, Claudia Sheinbaum: el escarnio y la censura.

Por más que lo quiera componer o arreglar, lo declarado por ella en cuanto a que no veamos TV Azteca, alegando que era una “opinión”, fue una frase de censura. Se escuchó cual es.

Como dijo el clásico: “Haiga sido como haiga sido”.

El escarnio vino cuando un grupo de estudiantes mostró carteles de protesta en una transmisión desde una escuela. Esto deja a la vista el tipo de tolerancia que practica la señora Sheinbaum; la diseñada por Herbert Marcuse. Y esto ya había sucedido antes. Como con la Ley de Telecomunicaciones.

Porque el problema del progresismo moderno no es que tolere demasiado.

Es exactamente al revés.

Tolera únicamente aquello que coincide con su visión ideológica.

Desde hace décadas algunos pensadores han advertido que el progresismo moderno no tolera realmente el disenso; únicamente tolera aquello que coincide con su visión ideológica. Lo incómodo no se debate. Se desacredita. Se ridiculiza. Se intenta expulsar culturalmente.

Y México empieza a caminar peligrosamente hacia esa lógica.

Primero apareció la presión alrededor de la Ley de Telecomunicaciones. Una iniciativa que provocó alarma por la posibilidad de abrir espacios de control político sobre contenidos, concesiones y plataformas digitales. Después vino el discurso de “modificar” o incluso retirar partes de la propuesta, intentando apagar el incendio político. Pero el mensaje ya había sido enviado: el poder quiere capacidad de intervención sobre la conversación pública.

Y eso nunca debe tomarse a la ligera.

Después apareció el episodio con TV Azteca.

La presidenta pidió prácticamente no consumir ese medio, argumentando desacuerdos editoriales y diferencias con ciertos comunicadores. Y aquí aparece un detalle importante:
cuando una figura con el enorme poder político, simbólico y mediático de la Presidencia “opina” sobre qué medios deberían o no consumirse, eso deja de ser una opinión privada.

Se convierte en presión política.

Porque no habla cualquier persona. Habla el poder.

Y el poder siempre pesa.

Posteriormente vino el momento más revelador: los estudiantes exhibiendo carteles críticos durante un evento público.

Ahí apareció el verdadero rostro de la tolerancia progresista.

La incomodidad frente al disenso. La molestia frente a la crítica espontánea.

El progresismo moderno suele hablar permanentemente de diversidad, inclusión y pluralidad. Pero cuando surge una voz incómoda, la reacción cambia rápidamente:
ridiculización, escarnio, descalificación o censura indirecta.

Marcuse lo llamó “tolerancia represiva”. Una teoría bastante simple:
la sociedad puede ser intolerante con quienes representan ideas consideradas “incorrectas” para proteger el supuesto avance social.

En otras palabras:
sí se puede censurar…
si la censura tiene una causa “correcta”.

Y ahí exactamente se encuentra el riesgo.

Porque poco a poco se normaliza la idea de que existen opiniones legítimas… y opiniones permitidas solamente bajo vigilancia moral.

Porque cuando una sociedad deja de defender la libertad del adversario, termina destruyendo su propia libertad.

Y México empieza a acercarse demasiado a ese terreno.

Porque lo preocupante no es únicamente una frase contra TV Azteca.

Lo preocupante es el patrón.

El patrón de desacreditar medios incómodos. El patrón de exhibir opositores. El patrón de polarizar constantemente. El patrón de dividir entre “buenos” y “malos”. El patrón de convertir la crítica en sospecha moral.

Eso erosiona lentamente cualquier democracia.

Además, existe algo todavía más delicado: el progresismo político moderno necesita permanentemente antagonistas visibles.

Necesita enemigos culturales.

Porque sin conflicto pierde cohesión.

Por eso siempre existe alguien señalado:
la oposición,
los medios,
los empresarios,
los conservadores,
la Iglesia,
los jueces,
o cualquier voz que no entre completamente en la narrativa oficial.

Y mientras más emocional se vuelve la política, menos espacio queda para el pensamiento crítico auténtico.

Todo se convierte en narrativa. Todo se convierte en propaganda emocional. Todo se convierte en control del discurso público.

Por eso los episodios de esta semana no son menores.

No son anécdotas aisladas.

Son síntomas.

Síntomas de una cultura política que empieza a confundirse peligrosamente con superioridad moral permanente.

Y cuando el poder político se siente moralmente superior, tarde o temprano aparece la tentación de censurar “por el bien de todos”.

Ahí comienza el verdadero deterioro.

Porque las democracias no se destruyen únicamente con tanques o golpes de Estado.

También se deterioran lentamente cuando la crítica empieza a incomodar demasiado al poder. Y ese es el meollo del asunto.

* Los comentarios del autor son responsabilidad suya y no necesariamente reflejan la visión del medio.

Contenido Relacionado

Andarse por las ramas: adelantar las vacaciones, entre el calor y el mundial

Los comentarios del autor son responsabilidad suya y no necesariamente reflejan la visión del medio

¿Tienes algo que decir sobre la movilidad de la ciudad? El Municipio te convoca a una reunión

En este encuentro se hablará sobre las reglas para la selección de ciudadanos en la integración del Consejo Consultivo de Movilidad

Por Francisco Luján

Sábado, domingo, de Ray Loriga

Los comentarios del autor son responsabilidad suya y no necesariamente reflejan la visión del medio

Por Marlon Martínez Vela

La casa en Mango Street

Desde la apertura de la novela se ve la itinerancia obligada por problemas económicos o vecinales

Por Marlon Martínez Vela

Primary Sidebar

Lo + leído

Te Recomendamos

  • Buscan blindar la Sierra de Juárez: impulsan estudio para convertirla en área protegida
  • La rickettsia avanza en Juárez: detectan contagios también en gatos y hasta palomas
  • Vuelve el temor al Valle; paran el recién estrenado servicio de transporte
  • Mientras juzgado analiza apelación, señalada por violentar a niña se mantiene activa en redes
  • Va a “fuego lento” plan estatal para arrancar ruta troncal 4 del BRT

Footer

Transmedia Comunicaciones S.A. de C.V.
Bulevar Tomás Fernández #8587
Suite 201
Plaza Olivos, Edificio A
Col. Parque Industrial Antonio J. Bermúdez
Teléfono 656-682-72-92
C.P. 32470

+52-656-383-25-28

buzon@nortedigital.mx

Aviso de Privacidad

® TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DE NORTE DIGITAL  2026  CIUDAD JUÁREZ, CHIH. MEX.

  • Don Mirone
  • Crematorio del horror
  • Caso Siniestro
  • Juárez Abandonada
  • Especiales
  • Investigaciones
  • Videos
  • Juarenses eXcepcionales
  • Tragedia en Migración
  • Secciones
  • Frontera
  • Estado
  • Política
  • Seguridad
  • Economía
  • Panorama
  • Análisis y opinión
  • Mundo Raro
  • Fama
  • Cancha