No será carnal, sino “carnala”. La persona que hoy reúne todas las bendiciones para ser electa fiscal general del Estado durante los próximos ocho años es nada menos que Wendy Chávez.
Sí, la misma: la que encabezaba la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género y a la Familia y que, además, como si no fuera suficiente, tiene a su cargo la investigación sobre la participación de agentes extranjeros en el operativo de localización de un laboratorio clandestino en la Sierra Tarahumara, en abril pasado.
Aunque todavía es temprano para echar las campanas al vuelo, desde el mismo momento en que la bancada del PAN —¡ah, sí, acompañada por Movimiento Ciudadano!— presentó la iniciativa para dotar de autonomía a la Fiscalía General del Estado, comenzó a circular el nombre de la fiscal que ganó todavía más notoriedad de la que ya tenía cuando salió a hacer revelaciones de grueso calibre sobre la presencia de cuatro agentes extranjeros en asuntos relacionados con esa dependencia.
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Wendy Paola Chávez Villanueva está al frente de la también llamada Fiscalía de la Mujer desde el inicio de la actual administración.
Hasta antes de asumir el llamado CIA-Gate, gozaba de una reputación construida a pulso por la atención brindada tanto a mujeres víctimas de violencia como a sus familias y a las organizaciones de la sociedad civil que luchan contra la violencia de género.
Hasta el 24 de abril pasado, su balance era, digamos, favorable: más victorias que derrotas —para decirlo en términos deportivos— y una buena imagen tanto entre los agentes adscritos a su Fiscalía como en el resto de la FGE. Desde luego, era una de las funcionarias de mayor confianza de la gobernadora María Eugenia Campos Galván.
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¿Por qué Wendy Chávez?
Enterados del caso, le contaron a Mirone que, de todo el aparato de la FGE, la única que se ha desmarcado abiertamente de César Jáuregui Moreno, el anterior fiscal, “renunciado” tras el CIA-Gate, es precisamente ella. Guardó su distancia y cortó los lazos con él. Y de qué manera.
El 27 de abril, apenas tres días después de asumir la investigación, presentó un informe que echó por tierra la versión de su exjefe, César Jáuregui, quien sostenía que los agentes extranjeros viajaban en el convoy de la FGE porque simplemente habían pedido un aventón.
Pero eso no fue todo. El 12 de mayo dio a conocer un segundo informe en el que confirmó lo que ya había comenzado a publicarse en medios extranjeros: que eran cuatro los agentes extranjeros involucrados; que al menos uno de ellos portó armas dentro de las instalaciones de la FGE, y que existía un “patrón de convivencia e interacción en contextos informales”. En otras palabras, estaban entre cuates.
Ahora, cuando al periodo de la actual administración le queda poco más de un año, Wendy Chávez podría recibir el premio mayor: quedarse al frente de la Fiscalía General del Estado durante los próximos ocho años. Es decir, con la actual gobernadora, con quien la suceda y todavía con la administración siguiente.
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En su “cruzada” por la capital del estado, el aspirante a gobernador, Cruz Pérez Cuéllar, se ha reunido con personajes de toda especie, color partidista y perfil empresarial, con el ánimo de sumarlos a su campaña o, por lo menos, de que no lo lleguen a ver como un enemigo al que haya que detener a como dé lugar.
En todas esas andanzas ha estado “semblanteando” el terreno en Chihuahua capital, las difíciles tierras para la 4T, para ver si puede convencer a una figura de peso, ajena a los partidos actuales, de entrarle a la candidatura por la Presidencia Municipal de Chihuahua y arrebatarle al PRIAN los casi cien años de dominio que ha ejercido en la región.
Entre las versiones que le llegaron a este Mirone comunicativo está la de que Cruz intenta ahora desempolvar la candidatura de Eugenio Baeza Fares, el poderoso empresario de los fiambres que en los últimos años también le ha entrado al cultivo de nogal… y a los bienes raíces.
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Cierto, dirá el amable lector, que Baeza Fares ya una vez se desmarcó de cualquier postulación partidista, mediante una comunicación en la que salió al paso de diversos comentarios que lo colocaban como candidato de Morena a la Presidencia Municipal de la capital, la región donde ha expandido sus operaciones inmobiliarias.
También dirán que Baeza Fares tiene de morenista lo que este Mirone tiene de físico nuclear, pero la breve y sustancial historia del partido fundado por Andrés Manuel López Obrador ha dejado claro que eso de la coincidencia ideológica es solo un gusto de gourmet cuando se trata de ganar posiciones.
Con todo y esa negativa, más la poca identidad ideológica con el salchichonero mayor, Pérez Cuéllar —y los operadores que lo acompañan— le han echado toda la carne al asador para que se aviente, le salga al paso al abanderado panista y, de una vez, le quite la alcaldía que el PAN ha dominado en cinco de las últimas ocho administraciones.
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Algunos dirán, no sin razón, que primero vale ganar la candidatura al Gobierno del Estado y luego ya se verá cómo se arma eso de las fórmulas para conquistar territorios y distritos electorales.
Sin embargo, ya es agosto, terminó su primera semana y la definición de candidaturas, al menos la de la gubernatura —o como le llaman en Morena a esa postulación—, está a tiro de piedra.
Lo que le contaron a Mirone es que el morenismo en general, y Cruz Pérez Cuéllar en particular, necesitan una candidatura fuerte en Chihuahua capital para que esa plaza no se convierta en un hoyo negro, o mejor dicho, en un hoyo azul que les haga perder la ventaja que hoy traen en Ciudad Juárez.
Ahora sí que se fueron a buscar a un candidato que “traiga la torta —de salchichón, claro está— bajo el brazo”.
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El quinto y último informe de Rubí Enríquez como presidenta del DIF Municipal tuvo un claro toque de mitin y pasarela política en torno al proyecto de Cruz Pérez Cuéllar por la gubernatura… y de Mayra Chávez por la alcaldía.
No recuerda Mirone haber presenciado un informe del DIF con tanta inversión, producción, convocatoria, logística, proyección, extensión (fue bastante largo) y carga política… y partidista, como el que se presentó en Cibeles la tarde-noche del jueves.
Claro que se pensó como un magno evento para darle realce a la despedida de Rubí después de cinco años de trabajo como presidenta, pero no se entiende el armado si no es como parte de la estrategia de posicionamiento de Cruz Pérez Cuéllar y su narrativa ganadora, de demostración del músculo político, de las alianzas, los acuerdos y el cierre de pinzas para lo que viene rumbo al 2027.
“A donde vayas, iré contigo”, dijo Rubí ya casi al final de su discurso, sintetizando en gran medida el protagonismo de quien no subió al presídium ni tiene cargo porque está de licencia, pero es el centro del proyecto político que jaló al evento tanto a varias figuras morenistas como a representaciones empresariales y de otros sectores que no quieren estar lejos del poder público, por lo que se pueda ofrecer en el futuro.
Desde luego que el nombre y la imagen de Rubí Enríquez, a gran escala, con su eslogan de “Legado que trasciende”, también sonaron a campaña adelantada propia. Lo dijo varias veces: “esto no es una despedida”. Nadie puede descartar que la saliente presidenta del DIF busque o aparezca en alguna candidatura. Finalmente, todo se trabaja en combo.
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Y así se vio en el evento, donde Rubí le dio todo el espacio y el calorcito posible a la delegada de Programas para el Bienestar, Mayra Chávez Jiménez, figura clave de Ariadna Montiel en el estado, con quien Cruz Pérez Cuéllar construyó alianza para impulsarla por la candidatura a la alcaldía de Juárez.
Rubí tuvo bastantes palabras de agradecimiento para Mayra y no desaprovechó para lanzar el mensaje de que “ya hace falta una mujer presidenta en esta frontera”. Hubo gritos, aplausos y muchas sonrisas entre el respetable.
En medio de Cruz y Mayra estaban el alcalde Héctor Ortiz Orpinel y su esposa, la magistrada Angélica Delgado, quienes también celebraron la mención. Lo mismo hizo la poderosa pareja integrada por el exalcalde de Chihuahua, Marco Adán Quezada, y Lucía Chavira, directora del DIF Municipal, representación de otra de las alianzas que Cruz trabajó previamente.
No quedó ahí la cosa, porque Mayra Chávez tomó el micrófono después del mensaje de Rubí, devolviendo las atenciones para la presidenta del DIF, hablando de sus logros, del proyecto estatal de transformación de Cruz y defendiendo la gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum. La delegada le puso el toque más morenista al evento, ya de por sí decorado con los colores guindas de Morena, el Municipio y Bienestar.
“Sigamos caminando juntas, y también de la mano de la magistrada Angélica (que asumirá la presidencia del DIF). Sigamos construyendo derechos, porque de algo estamos seguras: en Chihuahua ya nadie detiene la transformación”, fue el cierre de la aspirante morenista por la alcaldía y aliada crucista rumbo a la gubernatura.
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Operadores y figuras del mismo proyecto, así como de la alianza por las candidaturas, estuvieron ahí y salieron muy contentos. Como el diputado local y dirigente estatal del Partido Verde, Octavio Borunda, acompañado de la diputada recién incorporada a ese partido, Rosana Díaz, y del diputado federal Alejandro Pérez Cuéllar, hermano de Cruz.
También acudieron Lizzy Guzmán, Pedro Torres, Jael Argüelles y Leticia Ortega, del equipo montielista en el Congreso del Estado, y desde luego los apoyadores de Cruz de más tiempo atrás, como la síndica Ana Carmen Estrada y todas las regidurías morenistas.
Además estuvieron representaciones del PAN, Movimiento Ciudadano, PT, Partido Verde y el desaparecido Partido Pueblo en el Ayuntamiento.
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Desde hace rato genera polémica la tradición política de nombrar como presidentas del DIF a las primeras damas o esposas de los alcaldes en turno.
Es un cargo honorario, es decir, sin sueldo, pero desde luego implica mando, toma de decisiones y administración de recursos públicos para una función bastante importante en la atención de las familias y grupos vulnerables, principalmente mediante programas y acciones de protección y asistencia social.
Pues el tema vuelve a ponerse sobre la mesa, luego de que la presidenta Rubí Enríquez, esposa del alcalde con licencia, Cruz Pérez Cuéllar, anunció que Angélica Delgado, esposa de Héctor Ortiz Orpinel, el alcalde suplente, asumirá la presidencia del DIF el próximo 28 de agosto.
Hay un elemento importante a considerar: Angélica Delgado es titular de la Primera Sala Civil Regional con sede en Juárez, luego de haber resultado ganadora en la elección judicial de 2025, cuando se implementó por primera vez el voto popular.
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Cuando Rubí hizo el anuncio en su informe del jueves, más de dos en el Poder Judicial se preguntaron qué ocurrirá con la Sala Regional o cómo resolverá su nueva condición la magistrada en materia civil. Incluso surgió la pregunta de si pedirá licencia al cargo que desempeña desde hace 11 meses.
No lo dijo ella ni alguna fuente del Tribunal Superior de Justicia, pero el alcalde Héctor Ortiz Orpinel adelantó ayer que Angélica presidiría el DIF sin dejar de ser magistrada. O sea, mantendría las dos cachuchas.
“Me parece a mí que no tiene alguna ‘contrapuntación’ porque en el caso del DIF son cargos honoríficos, pero estamos tratando de arreglar todas las situaciones para que pueda entregarse en cuerpo y alma a los temas que ella tiene que atender y para lo que tenemos que hacer acá”, dijo el alcalde.
O sea que el plan sería trabajar de nueve a tres impartiendo justicia y por la tarde atender los asuntos del DIF. Suena bastante complicado, aun cuando exista una directora al frente de toda la operación administrativa y legal del organismo.
La verdad es que no sabe Mirone para qué tendría que forzarse el cumplimiento de una tradición que no tiene soporte legal —que las esposas o los esposos de los alcaldes presidan el DIF—, aunque el cargo sea honorario.
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Una licencia temporal como magistrada también se vería complicada, porque ni modo que Angélica Delgado deje de percibir su sueldo, cercano a los 100 mil pesos mensuales, por hacerse cargo de tareas no remuneradas en el DIF.
Sin embargo, hay otra cuestión. No falta quien considere que asumir la presidencia del DIF sin pedir licencia a la magistratura podría contravenir la legislación vigente.
La fracción II del artículo 8 de la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado establece que las personas juzgadoras y los integrantes del Pleno del Órgano de Administración no podrán, en ningún caso, aceptar ni desempeñar empleo o encargo de la Federación, de otra entidad federativa o de particulares, salvo los de la docencia y los cargos no remunerados en asociaciones científicas, literarias o de beneficencia.
No dice nada del orden municipal, pero hay quienes sostienen que el espíritu de esa disposición abarca cualquier otro orden de gobierno, no solo para evitar distracciones en el desempeño del cargo, sino también para impedir conflictos de interés, presiones o injerencias políticas. La idea, dicen, era que una misma persona no perteneciera simultáneamente a más de una estructura orgánica o a más de un poder.
¿En verdad son compatibles las dos cachuchas? ¿Realmente es necesario ese nombramiento en el DIF? ¿Se puede tener al mismo tiempo un cargo en el Poder Judicial y un encargo en una instancia ejecutiva municipal? Ya veremos cómo lo resuelven. Quizá por eso se dieron tiempo hasta el 28 de agosto.
Don Mirone