La Coordinación de Protección Civil Municipal de la capital ha venido aplicando “marcaje personal” a Cruz Pérez Cuéllar desde que sentó sus reales en la ciudad donde el PAN gobierna prácticamente todo.
Cual si fuera un defensa italiano —de otras épocas—, la autoridad municipal, emanada del PAN, no ha dejado ni a sol ni a sombra al alcalde con licencia de Juárez, más aún cuando se trata de actos de gran convocatoria, como ya los ha tenido en las semanas que lleva haciendo proselitismo en tierras panistas.
Uno de los hechos más sonados fue el ocurrido durante la función de rodeo realizada el domingo 9 de agosto en la Arena Tierra Vieja, en la zona de La Haciendita, municipio de Chihuahua, en presencia de Pérez Cuéllar, aunque no necesariamente organizado por él ni por su tropa.
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El golpe que recibió uno de los jinetes que participaron en la función bastó para que el Gobierno municipal, encabezado por Marco Bonilla, probable rival de Pérez Cuéllar en la carrera por la gubernatura, saliera a difundir que no había las condiciones mínimas de seguridad en el lugar, ni se contaba con una ambulancia para atender a los vaqueros participantes, pese a lo riesgosa que es esa actividad.
Por fortuna, el lesionado se recuperó —según la versión del equipo de Pérez Cuéllar— y no pasó a mayores el accidente, pero sí dio lugar a que los de Protección Civil Municipal le comenzaran a seguir las pisadas y a contarle las medidas de seguridad en cuanto a las concentraciones que celebra.
Nada menos el miércoles 19, en una concentración celebrada en el populoso sector llamado Punta Oriente, lo anduvieron rondando porque, según contaron, había una concentración de grandes dimensiones que bien ameritaba pedir autorización y el apoyo de las autoridades de Protección Civil. ¡Qué acomedidos! ¡No se vieron igual cuando el PAN llenó el Centro de Convenciones con sobrecupo en mayo pasado!
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La actividad crucista continuó el viernes, con otra concentración —de menor dimensión, nos dicen— en Vistas Cerro Grande. Sin tumultos ni mayores sobresaltos, el acto del aspirante morenista transcurrió tranquilo y sin novedades en el frente, pero sí con la vigilancia cercana de las autoridades municipales.
Este sábado, el edil juarense continuará con su agenda en la capital, donde su probable rival, Marco Bonilla, sigue despachando como presidente municipal, sin que haya definido aún cuándo dejará el cargo para emprender su precampaña rumbo al proceso electoral de 2027.
Si, como ha dicho Bonilla, deja el cargo hasta diciembre próximo, él y su homólogo juarense continuarán viéndose las caras en la capital durante los próximos tres meses. Parecerán años para quien ya quiere arrancarse, y segundos para el que anda a todo vapor buscando hacer presencia en una ciudad donde el partido que lo postula nunca ha ganado nada.
A ver de qué color salen las chispas de ese enfrentamiento.
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En torno al caso de presunto abuso sexual contra una niña de 4 años en el Colegio Americano, no solo hay dolor e impotencia en la familia de la víctima y parte de la comunidad escolar, también inconformidad por la manera en que ha actuado la Fiscalía de la Mujer (FEM).
No es solo la furia de ver cómo las personas juzgadoras traen y llevan el señalamiento de una niña a quien no le quieren creer, es la rabia contra la representación social, que no ha hecho nada para evitar o prevenir la repetición del delito.
Le cuento a usted cómo va la historia, porque se enteró Mirone que la quieren tapar con humo.
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Hay una causa penal, la 739/2026, del Tribunal Mixto de Violencia de Género, que se generó del expediente 37-2026-03423. Ahí la propia Fiscalía pidió orden de aprehensión, que fue concedida. ¿Y luego qué?
La presunta responsable, la enfermera, fue vinculada a proceso, sí, pero sin prisión preventiva. Por eso la asesoría jurídica de la familia tuvo que irse al amparo indirecto, amparo que hoy duerme el sueño de la justicia no pronta ni expedita.
¿Y la Fiscalía? Bien, gracias. No fue más allá de apelar cuando la jueza Gabriela Gómez no vinculó, no buscó videos, no aseguró la enfermería, no verificó el área donde –según la carpeta– la niña dijo que pasó todo. En el Colegio Americano tampoco se indagó si había más víctimas.
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De acuerdo con la versión de padres de familia que siguen ahí, desde el primer día los directivos, lejos de arropar a la niña, vertieron el veneno de la duda. La estrategia fue sembrar sospecha sobre la menor para salvar el prestigio.
Se generó una nube de humo espurio en la comunicación del colegio y la pequeña quedó invisibilizada y, por lo mismo, doblemente agredida.
Cuando sus papás y su abuela sacaron la espada para defenderla, se les vino encima todo un aparato de poder económico y legal que no conocían.
Este terco e impertinente Mirone —quizá ingenuo— sigue creyendo que vale más la integridad de una niña que la imagen de un colegio privado. Y que la justicia debería dejar de ver el tamaño de las chequeras, las firmas o la razón social de las empresas, para empezar a ver el tamaño del daño.
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Quienes también andan echando chispas son un grupo de empleados, o mejor dicho, exempleados de la Aduana Fronteriza de Ciudad Juárez.
Resulta que 15 trabajadores fueron despedidos, sin mediar aviso o procedimiento previo. Fue un cese fulminante que los dejó en la calle y sin cobrar sus respectivos sueldos ya devengados.
Los dejaron bailando en la loma desde el 21 de julio y todavía es hora que no les pagan su quincena. Nada de finiquito.
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Lo que supo Mirone es que las personas afectadas —ahora desempleadas— están empezando a organizarse para plantarse frente a las autoridades y exigir lo que les corresponde. Muy probablemente tengamos noticias de ellas el próximo lunes.
Se supone que no están interesadas en que el tema se interprete como golpeteo político, en este caso contra el Gobierno de la 4T, porque en realidad no tienen ninguna filia partidista, pero de cualquier manera la pegarán de gritos.
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Además de enojados, están decepcionados frente a la actuación de una dependencia federal que —dicen los denunciantes— pregona un apego a las normas, respeto a su personal y un supuesto reordenamiento.
Ahora sí que no se esperaban ese maltrato hacia las personas contratadas como trabajadoras administrativas y que siempre estuvieron puestas a cumplir con su función.
Ya veremos en qué termina la protesta y si las autoridades en verdad cumplen con lo que procede legalmente en materia laboral en cuanto a un despido o recorte.
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Hay algo que agradecerle al PAN de Chihuahua: finalmente descubrió que el IMSS existe.
Después de encabezar el Poder Ejecutivo Federal durante los primeros doce años del presente siglo, el partido blanco y azul se acordó de que existe una institución de donde brotan a borbotones las quejas de derechohabientes, pero no para presentar una solución, sino para hacer como que no existe.
¿Y qué hizo para mejorar la situación del sufrido IMSS? Puso espectaculares donde se puede leer la leyenda: “IMSS y nada es lo mismo”. Bonito mensaje para los 2.8 millones de personas que atiende en el estado.
El despliegue publicitario suena más a una demanda de mejorar el servicio que a una demanda de desaparecer la institución y dejarle esas funciones al sector privado, tal como lo proclaman los partidos de corte “libertario” con los que se ha identificado el panismo de los últimos años. ¿O no va por ahí?
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El problema no es que el PAN critique al IMSS. Faltaba más. Si el Seguro Social funciona mal, hay que decirlo; si faltan medicamentos, hay que denunciarlos; si no hay suficientes médicos, especialistas, quirófanos o camas, hay que exigirlos.
El problema es otro: que el PAN parece haber descubierto las desgracias del IMSS justo cuando se enteró de que en Chihuahua hay elecciones en el horizonte.
La propia presidenta estatal del PAN, Daniela Álvarez, reconoció que los espectaculares forman parte de una campaña partidista y que fueron colocados en distintos puntos del estado.
Después vino el pliego petitorio, con exigencias sobre medicamentos, infraestructura y el hospital regional. Después, solo después de su desplante publicitario.
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La dirigencia panista nos quiere vender un espectacular como si fuera una auditoría.
Porque el problema del PAN es que, en su prisa por pegarle a Morena, puede terminar pegándole también a los médicos, las enfermeras, el personal administrativo y a millones de derechohabientes que no tienen la culpa de la guerra electoral.
Pegarle al partido gobernante en plena pretemporada electoral, sin más discurso que una palabrería cachavotos, suena a que no tiene una propuesta seria en materia de salud pública, fortalecimiento de las instituciones de ese sector y ampliación de la cobertura médica.
Dicho de otra manera, para usar las palabras a las que ellos recurren, en torno al problema del IMSS, el PAN y nada son lo mismo.
Don Mirone