Si está pensando en crear su propio jardín, no busque especies invasoras ni foráneas, pues en la región encontrará plantas que se adaptaron a la perfección a este clima y con ellas puede hacer esta labor de forma más sencilla.
Aunque no son nativas, especies como el mezquite, senna, acacia, vitex, mimbre o tornillo, entre otras, se han adaptado a esta región, donde escasean las lluvias, las temperaturas son extremas y los vientos soplan con gran fuerza. Como si esto no fuera suficiente, la salinidad del suelo es alta, lo que dificulta que muchas plantas puedan crecer.
Así lo explicó Sheila de la Torre en el invernadero del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), durante la impartición del taller práctico Plantas para jardines desérticos.
“Las plantas nativas crecen de manera natural en nuestra región, pero también hay plantas xerófitas, que si bien no son originarias de la región, se han adaptado y pueden crecer pese a las condiciones adversas. No hay que confundir con las especies invasoras, que están adaptadas, pero desplazan a las especies nativas que son fundamentales para conservar la biodiversidad y el equilibrio de nuestro desierto”, detalló.

En la categoría de las especies invasoras mencionó la cúscuta, que es considerada una planta parásita; así como la lila, que produce una sustancia que evita que otras plantas crezcan a su alrededor y que no produce raíces profundas para tomar el agua del subsuelo sino que sus raíces son superficiales, lo que a largo plazo ocasiona daños en banquetas, tubería y hasta en las bardas de las viviendas.
Como parte del taller, se indicó a los asistentes cómo crear un sustrato nutritivo para sembrar las plantas y que crezcan de forma adecuada.
Este sustrato debe contener tan solo cuatro elementos: fibra de coco, que le aporta la materia orgánica; arena, que se puede tomar incluso del patio de la casa, pero debe cernirse, la cual dará estructura al sustrato y permite la retención de la humedad; tezontle, que libera minerales de forma lenta y prolongada; finalmente, la perlita, que evita que esta mezcla se compacte, lo que ocasionaría la muerte de la planta.
Cada uno de estos elementos se debe poner por partes iguales, de tal manera que la mezcla aporte nutrientes a las plantas desérticas. Si se busca plantar hortalizas u otro tipo de especies, el sustrato debe prepararse con elementos diferentes, explicó la experta.

“Nuestro material fundamental es la semilla y para que germine hay que ablandar la testa, que es la capa exterior. Cuando está dura, se dice que la semilla está en un periodo de latencia, esperando las condiciones favorables en un medio natural para germinar”, indicó.
En el invernadero de ICB se hace un proceso de inducción para romper esa latencia, particularmente en las especies desérticas o xerófitas, para lo cual se pone la semilla en agua purificada o de filtro, a la que se le inyecta oxígeno usando la bomba de una pecera.
Si bien este proceso puede tardar entre un día y una semana, cuando se tarda varios días, se recomienda cambiar el agua cada tres días.
Ya con la semilla y el sustrato listos, se puede empezar a plantar para crear un jardín adecuado al clima desértico, con especies que requieren poca agua, lo que no quiere decir que no necesiten cuidados.
Delatan presencia de vehículos motorizados cerca de presa Filtros II
Colectivo Sierra de Juárez entrega oficio para pedir intervención del Municipio para frenar a vehículos tipo RZR que pueden provocar daño ambiental
Parque Oriente, lugar donde habitan patos y tortugas… que mueren de hambre y sed
Vecinos de Portal del Roble, Puerto Castilla y Tierra Nueva se reunieron este sábado para exigir la recuperación de este espacio recreativo que se encuentra en abandono
El bulevar Zaragoza echa raíces: siembran 2 mil 100 plantas en su camellón
Parques y Jardines pretende colocar 3 mil ejemplares para recuperar espacios verdes y mejorar la imagen de uno de los principales corredores del suroriente
A sus 10 años crea robot contra el polvo y Cabildo premia su ingenio ambiental
José Armando Jurado Román desarrolló el dispositivo a partir de su propia experiencia con las alergias y su afición por la robótica