Gabriel Arturo Castillo, ciudadano mexicano originario de Monterrey, se declaró culpable de participar en una red de lavado de dinero que operó durante al menos dos años entre Estados Unidos y México.
De acuerdo con documentos judiciales, Castillo intervino en un esquema conocido como cambio de pesos en el mercado negro, utilizado para trasladar ganancias del narcotráfico sin cruzar efectivo por la frontera. La red recibía dólares en distintas ciudades de Estados Unidos, los concentraba en cuentas bancarias o los trasladaba a Laredo, Texas, y desde ahí los canalizaba a empresarios en México.
Los compradores utilizaban ese dinero para adquirir mercancía en territorio estadounidense, la cual después enviaban a México. A cambio, entregaban el equivalente en pesos a organizaciones criminales, lo que permitía ocultar el origen de los recursos y entregar las ganancias en moneda nacional.
Castillo aceptó su responsabilidad por conspiración para cometer lavado de dinero. Un juez federal programó la audiencia de sentencia para el 7 de julio. El delito contempla una pena de hasta 20 años de prisión.
Autoridades de Estados Unidos mantienen abiertas las investigaciones para ubicar a otros involucrados en la red financiera.
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