A dos meses del hallazgo de los 386 cuerpos en el crematorio Plenitud, los familiares de quienes debieron haber sido reducidos a cenizas en ese lugar estallaron contra las autoridades estatales.
Ayer martes dejaron atrás los llamados al diálogo, las manifestaciones pacíficas y la paciente espera, para transformarlos en denuncias formales: acusaciones directas de presunta corrupción.
Denuncias contra funcionarios estatales
Varias personas acudieron a la capital del estado de Chihuahua para interponer denuncias contra figuras clave del Gobierno estatal con injerencia en el manejo de defunciones.
Dora Elena Delgado, vocera del colectivo Justicia para Nuestros Deudos, informó que presentarían una denuncia contra el fiscal de Distrito en la Zona Norte, Carlos Manuel Salas, ante la Fiscalía Anticorrupción del Estado de Chihuahua.
También señalaron que procederán contra la coordinadora de Ministerios Públicos adscritos a la FEM, Michel Rodarte; contra agentes ministeriales presuntamente involucrados, y contra directivos de Coespris, el Registro Civil y la Secretaría Estatal de Salud, por presuntos actos de corrupción relacionados con el crematorio Plenitud.
El horror descubierto en Plenitud
Desde que se dio a conocer el hallazgo de casi 400 cadáveres, los ojos del mundo volvieron a posarse sobre Ciudad Juárez.
Fue la tarde del 26 de junio de 2025 cuando la historia de la ciudad cambió: se destapó cómo una empresa dedicada a la cremación de cuerpos humanos torció todas las normas. Tanto el dueño como el único empleado quedaron expuestos como insensibles sociópatas, ajenos al dolor humano y a la realidad.
Funerarias entregaban cuerpos a Plenitud y, días después, devolvían supuestas cenizas. Sin embargo, más tarde se descubrió que no eran restos humanos: entregaban tierra común, cenizas de basura e incluso arena contaminada con excremento de gatos.
El fraude fue de dimensiones enormes y el agravio atroz: en los hogares las familias lloraban frente a aquella sustancia, creyendo que eran los últimos vestigios de sus seres queridos.

Durante meses o incluso años, los responsables de Plenitud acumularon cadáveres en bodegas sin agua, sin energía eléctrica y, obviamente, sin refrigeración.
Ratas y gusanos carcomieron los cuerpos, algunos ya convertidos en osamentas. La carne descompuesta inundaba con su hedor gran parte de la colonia Granjas Polo Gamboa. Los vecinos justificaban los olores pensando que provenían de una marranera cercana.
Por estas irregularidades fueron detenidos José Luis Arellano Cuarón y Facundo Martínez Robledo, propietario y empleado del crematorio.
Cuando la Policía Municipal descubrió el lugar, el 26 de junio, creyó que se trataba de un sitio clandestino. Nunca imaginaron que estaba “formalmente establecido” y registrado ante las autoridades de Salud.
La escena dantesca impactó a los agentes: primero pensaron que eran apenas diez cuerpos, pero la cifra fue aumentando hasta alcanzar los 386.
Más de 300 cuerpos en la incertidumbre
Cientos de familias que pagaron por la cremación de sus parientes comenzaron a investigar. Algunas se organizaron en colectivos que hoy exigen información veraz sobre el destino de los cuerpos.
Han asegurado que no descansarán hasta encontrarlos, porque todo sigue siendo incertidumbre. Hasta ahora, las autoridades estatales reportan 53 cuerpos plenamente identificados, pero aún faltan más de 300.
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