La tarde del martes 28 de octubre, don Arnulfo Pulido ya no alcanzó la ruta. La esperaba sobre la calle Sinaloa, en la colonia Fronteriza. Eran apenas las 6:45 de la tarde.
Él no lo sabía, pero a las 6:30 p.m. sale el último camión de la terminal de la Línea 2 Lázaro.
Así lo confirmó el chofer del bus 491, consultado ese mismo día mientras contaba los ingresos de la jornada, con las intermitentes encendidas.
“Ya no bajamos, tío, solo vamos a cargar gasolina y al cantón”, respondió el joven operario.
La terminal de la 2 Lázaro está en la intersección de las calles Isla Soledad y Sinaloa. Desde ahí hasta el supermercado S-Mart de la avenida 16 de Septiembre y Matamoros hay 3.5 kilómetros.
Esa fue la siguiente parada de don Arnulfo, que consiguió un ride con un automovilista. Así evitó caminar por una vía llena de baches, charcos y lodazales. Apoyado en un bastón que lo acompañó hasta la esquina de la calle Sinaloa, donde suponía que el autobús de la 2 Lázaro lo movería al S-Mart de la 16, terminó moviéndose en carro particular y gratis. Tal vez fue un golpe de suerte.
“Dicen que en el S-Mart pasa el Poniente-Sur hasta las 8:00 de la noche”, comentó, decidido a tomar ese camión para seguir el camino a su casa en La Montada.

Un viaje de tres transbordos
Para llegar a su domicilio, el hombre debió bajar al centro a bordo de un bus de la mencionada ruta Poniente-Sur, y ahí tomó un tercer autobús, ahora de la Línea 3 B, la de los conocidos camiones color rosa. Es un servicio apenas eficiente, pero necesario. Todas las personas que viven en este sector de la frontera lo saben.
Ningún otro transporte público sube a ese arrabal empinado: para un lado, el dique de La Montada; para el otro, la ciudad abierta, con su Torre Centinela a medio construir, vigilándolo todo.
Si no hubiera conseguido un raid que lo bajara al S-Mart, Arnulfo habría tenido que caminar. Esa era su única opción, porque pagar un Uber no era alternativa para él.
Ya sea que suban por la Matamoros o por la 16 de Septiembre, los dos ramales de la ruta 2 Lázaro confluyen en el mismo punto: la esquina donde una muchacha vende donas todas las tardes.

De acuerdo con el mapa del derrotero de esa ruta, registrado en la Subsecretaría de Transporte —y del que Norte Digital obtuvo una copia—, el recorrido inicia en la colonia Fronteriza Alta. Un ramal baja por la colonia Periodista y llega hasta el Hospital General de Zona número 6 del Seguro Social, en el Pronaf, y se regresa por la colonia Hidalgo.
El otro ramal también arranca en la colonia Fronteriza Alta, baja por la colonia Lázaro Cárdenas y se va por toda la Vicente Guerrero hasta el Hospital 6; regresa por el Paseo Triunfo de la República y la avenida 16 de Septiembre.
Después de que el automovilista lo dejó en el estacionamiento del S-Mart, Arnulfo caminó al otro lado. Ahí esperó al Poniente-Sur, que, con algo más de suerte, lo llevaría al centro y, de ahí, solo un transbordo más para llegar a casa.
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