En el discurso de cierre de su cuarto informe, la gobernadora María Eugenia Campos Galván envió un mensaje de continuidad de su administración, de cara a las elecciones gubernamentales que se celebrarán en 2027, con la advertencia de que Chihuahua “será de los chihuahuenses”.
El mensaje final de Campos Galván combinó advertencia, defensa institucional y llamado a la unidad, en lo que marcó el posicionamiento más directo de su administración frente al contexto nacional.
En uno de los momentos más enfáticos de su intervención, la gobernadora afirmó que en Chihuahua no se entregará “la honrosa dignidad de nuestra gente”, ni la libertad que —dijo— ha costado generaciones construir.
“Aquí defenderemos a Chihuahua con ley, con carácter y con humanidad”, sostuvo.
El mensaje incluyó referencias directas a la defensa de la patria, la libertad y la familia como ejes de su gobierno, así como una afirmación de autonomía política frente a presiones externas.
“Chihuahua es de los chihuahuenses”, expresó, antes de lanzar una frase que sintetizó el tono combativo del cierre: “Que se aguanten, porque a este gobierno todavía le falta lo mejor”.
Con la frase “Lo mejor está por venir”, la mandataria afirmó que su gobierno buscará consolidar proyectos y mantener una postura firme frente a los desafíos políticos y económicos que enfrente el estado.
“Hoy Chihuahua tiene gobierno y tiene gobernadora para enfrentar todo lo que venga”, sentenció.
Rechazo al “victimismo”
“Hay épocas en las que el mayor peligro no es el mal que rompe con estruendo, es el mal que se normaliza”, afirmó ante un auditorio que respondió con aplausos. La mandataria habló de la “banalización del mal” como un riesgo silencioso que surge cuando la responsabilidad pública se diluye entre excusas y cuando la indignación social se sustituye por la administración de los problemas.
Frente a ello, sostuvo que Chihuahua ha elegido “otra ruta”: gobernar para quitar el dolor evitable, llevar dignidad a quienes más lo necesitan y cambiar la vida de las personas.
En una parte central de su discurso, Campos Galván rechazó la política basada en el agravio permanente y el señalamiento constante de enemigos.
“En Chihuahua gobernamos para unir y para construir, no para el rencor. El rencor ni con España, ni con Estados Unidos, ni con los neoliberales. Eso no nos va a llevar a ningún lado”, expresó.
También cuestionó el victimismo como narrativa política, citando al filósofo mexicano Samuel Ramos, al señalar que no se puede vivir “echándole la culpa al pasado de lo que pasa en el presente”.
Aseguró que lo que históricamente ha sacado adelante a la entidad es la esperanza, la visión y el amor por la tierra chihuahuense, no la confrontación discursiva.
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