En el juicio oral contra de Juan Carlos C.B. y Jorge Antonio V., acusados del delito de terrorismo por hechos ocurridos el jueves 11 de agosto de 2022, evento conocido como el Jueves Negro, se ventilaron los hechos donde dos menores de edad fueron víctimas de los ataques indiscriminados de ese día.
La presentación de testigos a lo largo del proceso ha sido lenta, pausada, los abogados, tanto del Ministerio Público como de la defensa de los imputados, se han concentrado más en cuestiones propias del proceso penal que en la información que proviene de los testigos.
Discusiones sobre a quién se le permite hacer preguntas directas, objeciones, presentar pruebas documentales o, como sucedió la jornada de este lunes, incluso discutir durante 30 minutos si era necesaria la presentación de notas periodísticas que se publicaron acerca del Jueves Negro.
Sin embargo, detrás de esas discusiones legales, resalta la historia de dos adolescentes, uno de 12 y otro de 17 años.
Peritos en criminalística, medicina forense, así como un empleado administrativo de la empresa Almacenes Distribuidores de la Frontera, quienes tuvieron conocimiento de los hechos de la jornada, rindieron su testimonio.

El ataque en Henequén y Tarahumaras
Diego Armando fue el primero en entrar a comparecer ante la jueza Victoria Alejandra Espinoza Alaníz, se presentó como supervisor de seguridad y encargado de atender asuntos de alto impacto en las sucursales de las tiendas Del Río.
Desde 2019 lleva realizando esta labor en la que, dependiendo el incidente, le toca presentar informes ante autoridades como el Ministerio Público. La razón por la que tuvo que comparecer a este juicio fue por un informe que presentó en agosto de 2022, con relación a un evento ocurrido el jueves 11 de agosto de 2022.
Compartió que, en el documento que remitió al Ministerio Público reportó que durante los hechos las tiendas de la empresa Almacenes Distribuidores de la Frontera no habían sufrido daños.
Sin embargo, informó de un incidente que dejó a una persona lesionada; alrededor de las 5 de la tarde, un empleado de la sucursal 119, ubicada entre las calles Henequén y Tarahumaras, sufrió un ataque armado.
La narrativa de los hechos es increíblemente sencilla; un hombre entró con una pistola y sin mencionar alguna palabra le disparó en varias ocasiones, dejándolo con heridas en el estómago y espalda.
El hombre manifestó que el joven, fue llevado a recibir atención médica de manera inmediata y terminó con lesiones que lo dejaron invalido. Sobre el contexto actual de la víctima, mencionó que aún tiene contacto con la víctima, quien sigue trabajando para la empresa.
Además, dijo que hace un año, personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) llamó al afectado para que compareciera sin tener mayores detalles al respecto, salvo que, presuntamente, ya habían detenido a su agresor.
Un agente pericial, identificado como José Manuel, confirmó los hechos narrados por el empleado, mismo que estaba adscrito a la unidad de Lesiones y Daños de la Agencia Estatal (AEI) de Investigación y que vio cómo, en aquella sucursal, quedaron casquillos tirados, así como manchas rojizas en el suelo.
Puntualizó que, en ese momento, no tuvo contacto con la víctima, ya que había sido llevado a recibir atención médica urgente.

Ataque terminó con la vida de Christian Omar, de 12 años
Al estrado subió el médico forense, Jesús Arellano Olague, quien desde hace ocho años está adscrito a la Dirección General de Servicios Periciales y Ciencias Forenses y que se encarga de realizar autopsias para determinar causas de muerte de las personas.
Refirió que él y demás personal comenzaron a realizar las autopsias de las víctimas del Jueves Negro hasta el día siguiente, cuando se redujo la alerta de un posible ataque inminente a las instalaciones.
Para este juicio se les solicitó información acerca de dos autopsias; una, de un hombre de 53 años que falleció tras un ataque en el cruce de la avenida Oscar Flores Sánchez y Teófilo Borunda, así como la de un adolescente de 12 años, quien falleció en el Hospital General.
Sobre el menor de edad, ahondó que presentaba heridas en gran parte de su abdomen que afectaron su intestino delgado y estómago, entre otros órganos internos.
La víctima fue llevada a recibir atención médica tras ser agredido en una tienda de conveniencia Circle K, ubicada entre el bulevar Óscar Flores Sánchez y la calle Salvador Díaz Mirón.
Ese día, el menor acompañaba a su padre cuando hombres ingresaron y dispararon en su contra. El adulto sobrevivió, pero el adolescente, identificado como Christian Omar, falleció alrededor de las 5 de la tarde, mientras era sometido a un procedimiento quirúrgico en el Hospital General.
Según lo revelado en la autopsia, médicos habían comenzado a suturar las heridas que presentó, pero su cuerpo no resistió y falleció por la laceración multiorgánica provocada por impactos de arma de fuego.
La jornada de ayer concluyó con la presentación de más testigos llamados a comparecer por parte del Ministerio Público Federal. Hasta el lunes habían comparecido al menos 40 testigos, que representan casi una tercera parte de los 132 con los que la Fiscalía General de la República (FGR) busca demostrar la culpabilidad de los dos imputados.
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