Nunca ha sido bodega el pecho de Mirone y por eso no se guarda nada.
Tanto quienes estuvieron ahí como quienes vieron las imágenes en fotografías o videos lo comentaron en corto: “qué fea escultura”, “qué feo busto” o “qué feo monumento”.
Hablamos de la obra escultórica que se develó en Chihuahua capital para homenajear al exgobernador en el sexenio 1992-1998, Francisco Javier Barrio Terrazas, quien falleció el 29 de diciembre de 2025, a los 75 años, en Houston, Texas.
Su busto monumental en bronce se alza ahora junto al Circuito Universitario que desde el sábado cambió su nombre por el de uno de los referentes de la transición democrática y la alternancia en el país, uno de los “Bárbaros del Norte” que fue emblema de la insurgencia electoral de los ochentas.
Tampoco es Mirone crítico de arte, experto en esculturas o proporciones, pero tiene ojos para ver y coincide con lo que otros observaron el sábado en el evento homenaje que le organizaron la Presidencia Municipal encabezada por Marco Bonilla y la UACH bajo la rectoría de Alfonso Rivera Campos, con el aval de la familia de Barrio y el impulso del PAN estatal.
Lo de la tradición política de rendir culto a las personas -vivas o muertas- o enaltecer imágenes es otra discusión aparte, lo mismo que lo provechoso de llenar de monumentos las ciudades o la manera en que se deben de honrar legados o recuperar biografías trascendentes como la del exgobernador, pero aquí hablamos simplemente del resultado de esa obra.


Inevitablemente recordó Mirone lo mismo que pensó cuando se develó la estatua del Divo de Juárez en el Paseo de Juan Gabriel, al lado del museo que antes fue su residencia. Cualquiera la piensa ahí dos veces para tomarse la foto ante las desproporciones monumentales.
Tampoco parece casualidad que el autor sea el mismo escultor, Pedro Francisco Rodríguez, el reconocido artista juarense que siempre está puesto para colaborar por la ciudad y dejó entre sus obras el emblemático Umbral del Milenio.
Pero hasta la capital del estado se fue el busto de Barrio, otro monumento más que por fuerza genera algún comentario de quien lo vea.
Nadie va a cuestionar las buenas intenciones de nadie, pero qué culpa tienen los fans, los seguidores, los familiares, los transeúntes, los historiadores, los turistas y visitantes; toda la gente que en las calles o en las plazas se encuentra frente a obras como esta.
Con independencia de que ahí se utilicen recursos privados o públicos, hablamos de espacios y de figuras o de referentes artísticos o políticos que ya pertenecen a la comunidad y conforman su historia.
Así que alguien debe de decir que por ahí no va o no debe de ir la cosa. Ni modo que todo el estado se siga llenando con ese tipo de adefesios.
***
Si nos vamos a los terrenos meramente grillos, hubo mucha actividad panista en la capital del estado todo el fin de semana.
La mayor parte de la estructura gubernamental estatal en Juárez anduvo por allá desde el viernes para el informe de Marco Bonilla, aunque no todos se animaron a presentarse en el homenaje de Barrio el sábado, ni porque el exgobernador originario de Satevó se volvió juarense, y acá hizo su familia y sentó las bases de su carrera empresarial y política.
No fue la gobernadora Maru Campos y quizás por eso parece que tampoco se apersonaron algunos de sus funcionarios en esta frontera, como no lo hizo la excandidata presidencial, Xóchitl Gálvez, aunque Barrio le coordinó en Juárez la campaña del 2024, y pese a que Gálvez andaba en Chihuahua porque acudió al último informe de Bonilla.

Quien sí se dejó ver en el evento acompañando a Tencha Barrio y a toda su familia, fue la diputada Margarita Zavala, la esposa del expresidente Felipe Calderón. Ahí andaba Margarita con su amiga Daniela Álvarez, la presidenta estatal del PAN y también se hizo presente Santiago Creel Miranda, el exsecretario de Gobernación, descendiente de los Creel de Chihuahua.
Fueron junto al rector de la UACH, Alfonso Rivera Campos y el alcalde Marco Bonilla, las figuras más visibles, pero también anduvieron por ahí varios excolaboradores de Barrio y panistas de viejo cuño, incluso figuras que ya andan por otro lado, como el excandidato a gobernador Carlos Borruel Baquera.

De Juárez se vieron Eduardo Romero Ramos, Gustavo Elizondo, Ramón Galindo, Oscar Ibáñez, Jorge Mena Eng y Sergio Madero. De la capital tampoco faltaron excolaboradores de Barrio como Guillermo Luján, Alberto Herrera, Hugo Gutiérrez y Francisco Muñoz.
Por cierto, Gutiérrez es ahora secretario de Educación con Maru Campos y ahí estuvo en primera fila, junto al titular de la Auditoría Superior del Estado, Héctor Acosta Félix, quien también inició su carrera en la administración pública en aquellos tiempos de Pancho Barrio como gobernador de Chihuahua.

Otra figura que desde luego que llamó la atención en el evento, fue César Jáuregui Moreno, el exfiscal que anda de precandidato rebelde por la alcaldía de la ciudad de Chihuahua y se vio como pez en el agua entre los panistas de viejo cuño, igual que lo hizo un día antes en el informe de Marco Bonilla.
Otro defenestrado de Palacio, Rafael Loera, quien también insiste en mantener alzada la mano por la capital del estado, hizo lo mismo que Jáuregui en el informe y en el homenaje a Barrio, a invitación del presidente municipal que quiere ser gobernador.
Claro que lo destaca en este punto es que Marco Bonilla va tendiendo la mano a todo aquel que ha quedado herido o tumbado en el camino de los procesos internos. Lo suyo es sumar a todo el que haya terminado mal con Palacio o con el PAN estatal.
***
Si hablamos de levantar caídos, parece que eso está ocurriendo precisamente en Ciudad Juárez con Sergio Nevárez, el expresidente de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS).
No hay que olvidar que Nevárez cayó de fea manera cuando se aceleró de más en el proceso interno por la alcaldía de Juárez y se apostó completamente con Marco Bonilla cuando todavía no se daban los avales desde Palacio y el PAN.
Pues resulta que ha resucitado en sus mismos afanes: tanto en su interés por la alcaldía, que por trabajar acá en favor de Marco, ya que tiene bastante experiencia a la hora de pasar la charola entre empresarios. Esa tarea la realizó en la campaña de Maru y por eso fue compensado, al inicio del sexenio, con la presidencia de la JMAS.

El caso es que ahora que el presidente del Comité Municipal del PAN, Ulises Pacheco (también presente en los eventos de Chihuahua) anda con la encomienda de los procesos internos y la activación de la mesa municipal de aspirantes, fue considerado y se le preguntó si todavía tenía el interés que previamente había manifestado.
Y sí, tiene Sergio el interés, aunque no ha terminado de definirse. El de Nevárez es uno de los cuatro nombres de militantes que Ulises mencionó la semana pasada, como parte de los 18 perfiles que se están considerando, junto a los 14 externos o no militantes.
Los otros tres panistas son Austria Galindo, Raúl García y René Mendoza, con todo y que este último, al igual que Nevárez, no se inscribió en la plataforma digital. Ya aclaró la dirigencia azul que ese hecho no cierra la puerta a otros prospectos.
Tan interesado y reactivado anda Nevárez que en la más reciente sesión informativa del Comité Municipal tomó el micrófono y dijo que el fin de semana tendría reuniones en Chihuahua que definirían su futuro.
Lo dijo ante el panismo local y adelantó que sería pública también su próxima definición.
Justo anduvo Nevárez en el informe de Marco Bonilla y seguramente con él acordó lo que vendrá para Juárez. A ver qué le comenta en corto a la dirigencia o lo comparte con la militancia en la sesión del próximo miércoles.
***
El movimiento del fin de semana que marcó el último informe del alcalde Marco Bonilla como antesala de su arranque formal en la carrera por la gubernatura, generó también lecturas que trascienden la política local.
Bien podría decirse que Bonilla ha constituido un nuevo frente en el norte del país, junto con la gobernadora Maru Campos y otras figuras nacionales de la oposición.
El alcalde aglutinó en torno a su quinto informe, nombres de bastante peso, como el del gobernador priista de Chihuahua Manolo Jiménez; el alcalde tricolor de Saltillo, Javier Díaz González y la secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Carolina Viggiano.
Bonilla juntó además a los referentes tricolores con la dirigencia nacional del PAN que encabezan Jorge Romero y Santiago Taboada, además de que logró traer a Margarita Zavala, Xóchitl Gálvez y Santiago Creel.
Contener la marea guinda requiere de construir una oposición competitiva, con liderazgos capaces de tender puentes, sumar fuerzas y – sobre todo- presumir resultados de gobierno.

Por lo que se ve, Bonilla lleva tiempo construyendo esas relaciones. Con Manolo Jiménez coincidió desde sus tiempos como alcaldes y en la creación de la Asociación de Ciudades Capitales, espacio del que también surgieron gobernadores como el propio Jiménez y Pablo Lemus.
Ahora, el todavía alcalde de Chihuahua estará frente a su propia oportunidad, porque ya se empieza a hablar de él no únicamente como aspirante a gobernador con amplias posibilidades de ganar la elección constitucional del próximo año, Bonilla comienza a ganar espacio en una conversación mayor.
Con el apoyo de la gobernadora Maru Campos, quien levantó su mano para hacer frente al régimen de la 4T, Bonilla surge como figura fundamental que puede aglutinar, desde lo estados, los esfuerzos de reorganización de toda la oposición.
Don Mirone