En la loma de Durazno e Isla Mindanao, en la colonia Fronteriza, en el patio frontal de una vivienda, hay dos triciclos pequeños que permanecen detenidos junto a un árbol y un bote de basura, como si esperaran en vano el regreso de los niños, Eitan y su hermano, quienes nunca volverán a jugar con ellos.
Es el exterior de la vivienda donde el pequeño Eitan Daniel, de un año y medio de edad, vivió un infierno en vida.
Allí, su propia familia lo hizo víctima de maltratos de todo tipo, tanto físicos como psicológicos, según el adelanto en las investigaciones que dio a conocer el titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, Gilberto Loya Chávez.
El pequeño de apenas un año y medio de edad, era golpeado, probablemente atacado de manera sexual y tenía signos claros de maltrato físico y desnutrición, además de tener huellas de haber sido atado.





La vivienda, que ya fue asegurada por las autoridades, forma parte de las investigaciones que permanecen en curso y se espera que en las próximas horas se ingrese a ella toda vez que se le libere una orden de cateo.
En la calle, algunos vecinos se acercan curiosos a observar el movimiento de los detectives, mientras señalan que ayer por la tarde observaron el movimiento de patrullas y el arresto de varias personas. Ahora entienden el por qué ahora en esa casa solo habita el silencio.





En el patio frontal de la vivienda, están ese par de pequeños triciclos, que probablemente llegaron a utilizar Eitan y su hermano de 2 años y 7 meses, quien también presentaba signos de maltrato y que fue asegurado por las autoridades, después de que fueran detenidos el padre, la madre, la abuela, la bisabuela y un tío del pequeño Eitan.
Tras los cintillos rojos y amarillos colocados por las autoridades para resguardar el domicilio, en el patio frontal, están los triciclos, se quedaron detenidos junto a un árbol y un bote de basura, de donde no se habrán de mover más, como cuando los días no tan infelices les permitían a los infantes estar ahí, al exterior de lo que debió ser su hogar.
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Por Hugo Chávez / Juárez Digital
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