Son las 19:00 horas y los migrantes de diferentes nacionalidades siguen cruzando el río Bravo. Llevan mochilas, bolsas y el agua les llega hasta las rodillas. Del otro lado un grupo de indocumentados observa cómo avanzan, mientras reciben objetos que les avientan antes de llegar a la malla ciclónica.

A esta hora el sol empieza a ausentarse entre los gritos de niños y adultos. Un militar estadounidense camina con una arma larga bajo su brazo derecho.

Una pick up blanca del otro lado está cerca de cientos de indocumentados que han logrado cruzar, y en la base de la malla se aprecia basura: pedazos de tela, botellas vacías y restos de bolsas de comida.


Hay bolsas con paquete de comida del lado mexicano. Están ahí para que alguien las cruce. Algunos de quienes han logrado alcanzar unos instantes del sueño americano, usan el celular, y caminan de un lado a otro.

El sol sigue escondiéndose y en territorio paseño hay rostros de sorpresa, a las mujeres y hombres se les ve cansados.


No hay nada que muestre desorden. Son pocos los militares de EU y detrás de ellos hay gente sentada sobre mochilas.

Hay fila para usar los baños portátiles.

Irrumpe ICE en casa de seguridad; encuentra a 17 migrantes
Entre las personas localizadas en El Paso había dos menores; ocho de los indocumentados ya habían sido deportados de Estados Unidos
Otorgan servicios de salud a población migrante en esta frontera
Trabajadores de la Secretaría de Salud desarrollan actividades de prevención a quienes reciben atención en el albergue Leona Vicario
Preocupan a Gobierno estatal acciones antimigrantes en frontera
Sin embargo, exige a federación que investigue a políticos señalados en EU por presuntos vínculos con crimen organizado
Aquí dejan los “polleros” sus escaleras para brincar el muro
Anapra-Santa Teresa y el Valle de Juárez concentran los hallazgos; aunque bajó la migración, los cruces indocumentados no han desaparecido