Había sido una noche de fiesta divertida para Jimena, cuya identidad ha sido modificada para proteger su nombre real, quien fue a bailar y tomar en compañía de sus hermanas y sus respectivos esposos al bar 3 Mentiras, que se ubicaba dentro de Plaza Cuquita, sobre la avenida Manuel Gómez Morín.
Recordó que bailó un rato con su esposo y sus hermanas, aunque no había una pista de baile, encontraron un espacio entre las mesas. Regresaban a su mesa cuando, de pronto, sintió que su esposo la tomó del brazo y le dijo que se tirara al piso.
La mujer cayó en las piernas de otras personas, se lastimó con el vidrio de diversas botellas, todo, mientras escuchaba más de 20 detonaciones de arma de fuego. Alcanzó a ver a dos hombres que tenían pistolas y que vaciaban su cargador en tres víctimas que yacían sin vida en el suelo.
Su angustia aumentó cuando, entre el caos, comenzó a buscar a su hermana Julieta, identidad modificada para proteger su nombre real, y observó que en su espalda y pecho contaba con diversas heridas y se desangraba frente a sus ojos.
A los pocos minutos, se hicieron presentes elementos de la Policía Municipal, quienes vieron a la mujer herida y la llevaron en una patrulla a recibir atención médica a un hospital ubicado sobre la calle Pedro Rosales de León.
Aturdida, con miedo y desesperación, Jimena salió del bar acompañada de su esposo, no sin antes tener un altercado con los guardias del bar a quienes increpó de ser “inútiles” y de haber sido los responsables de que su hermana tuviera que entrar al área de urgencias, donde atendieron las heridas que lastimaron desde sus pulmones, hasta gran parte del sistema digestivo.
Al llegar al lugar, alrededor de las 12:45 de la mañana, elementos de Criminalística adscritos a la Fiscalía General del Estado (FGE) se encontraron frente a una escena de terror; sobre las mesas de la entrada del bar yacían los cuerpos sin vida de tres hombres, víctimas del ataque armado.
Estos antecedentes de investigación, fueron presentados por el Ministerio Público, durante audiencia inicial en contra de Manuel G.M., alias El Chivis o El Profe, uno de los lideres criminales con mayor poder en la ciudad según autoridades, quien enfrenta la causa penal 1807/18, como acusado, en grado de coautoría, del asesinato de los tres hombres, ocurrido aquella noche de 2016.

Un ataque planeado y ejecutado desde la cúpula de Los Aztecas
Uno de los testimonios claves que la representación social presentó durante la audiencia de formulación de imputación en contra de El Chivis, fue el de Mario Alberto G., identificado como escolta de René Gerardo G.S., alias El 300, quien en aquel entonces era líder del grupo criminal Los Aztecas.
De acuerdo con el testigo, esa noche se encontraba al interior de una casa de seguridad de la banda criminal, ubicada en el cruce de la avenida De la Raza y Fernando Montes de Oca, cuando aproximadamente a las 11 de la noche recibió una llamada de su jefe, diciéndole que se “lanzara” al 3 Mentiras, ya que tenía una misión especial.
Señaló que fue al bar, acompañado de Joel M., otro integrante de la banda, y que al llegar se toparon con otros dos jefes de Los Aztecas, a quienes identificó como Juan Pablo O., alias El Compadre, tesorero de la organización, y a Saavedra, que era jefe de un “grupo de arrastre” en El Valle.
Refirió que El Compadre le dio dos billetes de 500 pesos, para que pagaran la entrada del bar y les comentó que fueran a hablar con El Profe, ya que él les iba a decir quiénes eran los objetivos.
Cuando entraron, expuso, se fueron a la mesa de El Profe, quien les comentó que estaba a “cuatro mesas” de los objetivos, a quienes ubicó como “contras” de Los Aztecas. En específico, les dijo que uno de ellos era uno de los cabecillas, mientras que los otros dos, sus escoltas.
Su objetivo era simple: matarlos.
Recordó que se acercó brevemente hacia la mesa de los hombres y que observó que dos de ellos tenían pistolas que guardaban entre su ropa, por lo que habrían ido al baño a esperar instrucciones, ya que ellos no estaban armados.
Cuando estaban ahí, afirmó que un empleado del bar se acercó y primero les dio un arma calibre 9 mm, aproximadamente 10 minutos después les entregó una pistola calibre .45.
Con las armas en su poder salieron a la terraza a esperar indicaciones, incluso –refirió– sostuvo una llamada con El Compadre, para preguntarle cómo sería la operación.
Le respondió que esperara, que los de La Línea iban en camino a apoyarlos, que amagarían a los guardias y, entonces, aprovecharan para disparar en contra de los objetivos.
Pasaron pocos minutos cuando vieron, desde la terraza del bar, cómo diversos hombres llegaron a amagar a los guardias de seguridad, por lo que junto con Joel, tomó su arma de fuego y se dirigió hacia la mesa de las víctimas.
Expuso que no recordaba con exactitud cuántas veces disparó, pero sí que apuntó hacia dos de los hombres. Una vez que vació el cargador sobre las víctimas, dijo que Joel los “remató” cuando ya estaban en el piso.
En medio del caos y el miedo intentó huir en su carro, pero el mar de gente que había en el estacionamiento hizo que fuera imposible, por lo que se dirigió hacia una camioneta preparada previamente para su huida.
Dijo que a él y a Joel los regresaron a la casa de seguridad, donde algunos minutos después le marcó El 300, preguntándole sobre lo que había ocurrido.
“Misión cumplida, todo salió bien”, respondió.
Aseguró que, por este tipo de homicidios, le pagaban poco más de mil 500 pesos por semana. Además, al ser su escolta, indicó que siempre lo “alivianaba” y que lo apoyaba económicamente.

De imputado a testigo colaborador
Entre junio y julio de 2018, el escolta de El 300 declaró ante el Ministerio Público con relación a la investigación que se llevaba a cabo sobre los hechos ocurridos en el bar la noche del 7 de octubre de 2016.
Su detención ocurrió el 29 de octubre de ese año, cuando elementos de la policía Municipal lo detuvieron a él, junto con Joel, al interior de un vehículo, donde fumaban un cigarrillo de mariguana, y de donde se les aseguró un arma de fuego calibre 9 mm.
El hombre había sido vinculado a proceso penal por el delito de narcomenudeo y posesión de arma de fuego, por lo que se encontraba recluido al interior del Centro de Reinserción Social Número 3.
De acuerdo con la representación social, el imputado habría aceptado colaborar con ellos con la idea de que ya “era tiempo de dejar el desmadre”, asegurando que tenía información sobre las actividades criminales que realizaban los involucrados en aquel asesinato.
Indicó que tenía un rencor particular hacia El 300, ya que se enteró de que había traicionado a Los Aztecas para unirse a La Nueva Empresa.
Esa situación, remarcó, había generado una disputa entre integrantes de La Línea y los “carnales Aztecas”, ya que varios líderes de este grupo, como El 300 o Saavedra, se habían pasado a La Nueva Empresa, adquiriendo poder y presencia en el Cereso Estatal.
Además, dijo que conoció a Jaime T., alias El Mostro o El Jimmy, mismo que era jefe de sicarios y uno de los principales encargados de atacar a los “ministros”, como se referían a los agentes de la Policía Ministerial.
Señaló que tenía 20 años de haberse unido a la pandilla de Los Aztecas desde su detención en los Estados Unidos y que siempre sería un “carnal Azteca”, por lo que había decidido declarar en contra de El 300.
El Ministerio Público indicó que la declaración obtenida, se había hecho luego de que el escolta de El 300 fuera absuelto en un juicio oral, con expediente 163/17, porque no se pudo demostrar su participación en el homicidio calificado ocurrido al interior del bar 3 Mentiras.
De acuerdo con el archivo periodístico, en 2021 se absolvió de este caso a René Gerardo G.S., alias El 300, ya que el Ministerio Público no pudo comprobar la responsabilidad en los asesinatos ocurridos en el bar.

Los videos y el resto de evidencias
En una audiencia que se extendió por varias horas, la representación social presentó diversos informes periciales que abonaban a la carpeta de investigación en contra de Manuel G.M., entre lo que destacó la posesión de videos de las cámaras de vigilancia que documentaron parte de lo que ocurrió durante esa noche.
Según los análisis de video realizados por agentes de la FGE, se podía observar el momento en el que los hombres hablaban directamente con El Profe, así como el momento en el que accionaban sus armas en contra de las víctimas.
Tras la presentación de las pruebas, el Ministerio Público solicitó la imposición de la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa, misma que no fue debatida por el defensor, ya que previamente su defendido había quedado bajo dicha medida cautelar, por otras causas penales.
Por lo anterior, se decretó enfrente el proceso penal bajo dicha medida cautelar por un plazo de 24 meses o lo que dure el proceso penal en su contra.
Para finalizar, se informó que el próximo 6 de marzo, en punto de las 3 de la tarde, se llevará a cabo la audiencia de vinculación o no a proceso penal en su contra.
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