Venezolanos entrevistados esta mañana refirieron que los pueblos de donde proceden están quedando desiertos, porque hay una ola migrante que no va a parar, debido a que no soportan más seguir viviendo en un país con una economía tan devastada y con un gobierno tan dictatorial.
Entrevistados en una zona cercana al río Bravo, mencionaron que han sido testigos de cómo en algunos poblados ya solo quedan ancianos o niños, porque son quienes no pueden moverse de momento, ya que de lo contrario, también emprenderían la huida rumbo a Estados Unidos, donde la vida es totalmente diferente a su país gobernado por Nicolás Maduro.

Celebran su salida, aunque también lamentan lo difícil que ha sido el trayecto, donde algunos como Juan Hernández, han durado seis meses o más para llegar a la frontera con Estados Unidos.
Por ahora ya cuentan él y su familia con cita para cruzar mediante el sistema d citas de la app CBP One, sin embargo ha significado un reto lleno de obstáculos.
Mientras descansa en un campamento, refiere que la mayoría de quienes eran sus vecinos y familiares, ya están en el lado norte del río Bravo.
Le impresiona lo que les han contado los que ya cruzaron a EU, donde algunas mujeres ya cuentan incluso con vivienda proporcionada por el Gobierno, aunque aclaran que es cuando ellas han sufrido violencia por parte de sus parejas y se les extiende una protección.
Sobre la posibilidad de regresar entonces a Venezuela, también señala que “prefiero morirme mejor”.
“Cómo me voy a arriesgas ir a ese país tan malo, después de tanto sufrir”, dice.
Más adelante, aclara que sí regresaría, siempre y cuando la libertad pueda llegar a ser una realidad y los sistemas político y económico mejoren.
Dayana, esposa de Juan, comenta que ha sido muy difícil llegar hasta acá, con la ayuda que Dios les da, a pesar de las dificultades a las que se enfrenten, como ha sido la persecución y hostigamiento de los agentes del Instituto Nacional de Migración, quienes siempre les exigieron dinero en el trayecto por México, a cambio de no echarlos al sur de su territorio, a pesar de que algunos ya cuenten con su cita para ser recibidos en Estados Unidos.
Francisco Ortiz González, otro venezolano, menciona que tardó un año y tres meses ya en total para llegar hasta Ciudad Juárez, habiendo salido de Machique de Perijá, su pueblo, donde tan solo en su barrio calcula que han salido en estos últimos años, unos tres mil habitantes.
“De Caracas han venido como 10 mil, Caracas está solo”, dice.
Agrega que México no va a poder parar la migración y en todo caso si hubiera la intención, tendría que ser en Colombia, que es el país que colinda con Venezuela y aún así es tan grande la frontera que siempre encontrarían la forma de salirse para tomar rumbo al norte de América.
De acuerdo a la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), más de 7.7 millones de personas han salido de Venezuela buscando protección y una vida mejor en los últimos años.
Cárcel para seis detenidos con migrantes y arsenal en San Isidro
Un juez federal los vinculó a proceso por albergar personas migrantes y poseer siete armas y 113 cartuchos de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas
Rescatan a dos guatemaltecas de secuestro en la México 68
Arresta Policía Municipal a tres sujetos y dos mujeres que presuntamente mantenían en cautiverio a las centroamericanas
Políticas de Trump “atoran” en Juárez el flujo migratorio desde Guatemala
Al menos 3 mil 800 guatemaltecos residen en esta frontera, pero la migración continúa y este número aumenta cada día: representación consular de ese país
Reunificación familiar, principal causa de migración entre salvadoreños
De enero a agosto se han denunciado unos 30 casos de secuestro en Ciudad Juárez con víctimas provenientes de El Salvador