En entrevista con Norte Digital, el presidente municipal de Chihuahua aborda los principales temas que han marcado su gestión: seguridad, planeación urbana, servicios públicos, participación ciudadana y el reto de gobernar una ciudad que crece más rápido que los presupuestos.
A lo largo del diálogo, Bonilla contrasta cifras oficiales con la percepción social y defiende decisiones que han implicado costos políticos.
A continuación, la entrevista íntegra:
Norte Digital (ND): Desde el ámbito municipal, ¿qué tanto se puede hacer para combatir la inseguridad?
Marco Bonilla (MB): La concepción original de las policías municipales es la seguridad preventiva y la inhibición del delito patrimonial. No obstante, hoy pareciera que el principal reto del combate al narcotráfico en México y a las redes del crimen organizado recae en estados y municipios, mientras que al Gobierno Federal prácticamente no le corresponde nada.
Sin embargo, ante la aparente ausencia de un plan, de una planeación y de una directriz claras por parte de quien tiene a su cargo ejecutar esta política pública, los municipios hemos tenido que entrar también al quite en la inhibición o el combate de delitos que, en estricto sentido, muchas veces no nos corresponden.

ND: ¿Hay colaboración con otras instancias de gobierno?
MB: Total. Hay disponibilidad del Ejército hasta el límite de su capacidad, por supuesto; también, en la medida de lo posible, de la Guardia Nacional, así como un apoyo irrestricto por parte de la gobernadora Maru Campos, a través de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal y de la Fiscalía General del Estado.
Esto ha provocado que la ciudad de Chihuahua tenga, de acuerdo con el Observatorio Ciudadano de Seguridad Pública, los mejores números en la comisión de delitos de los últimos diez años. El 2025 fue el año con menor incidencia de homicidios, con 320 en todo el año. Anteriormente, el año con menos homicidios había sido 2016, con 325.
En el delito de homicidio se registró una disminución del 26%; en el robo de vehículo con violencia, una reducción del 30% en comparación con 2024; en el robo de vehículo sin violencia, un 43%; en el robo a casa habitación con violencia, un 45 por ciento (…).
Estos datos se extraen del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, del Gobierno Federal morenista, que es la instancia que los reporta. No hay manera de “hacer el paro” para que los números sean más bajos que lo que realmente está ocurriendo.
ND: Qué tanto ha contribuido a estos logros la Plataforma Centinela?
MB: Antes de la Plataforma Centinela, en la ciudad de Chihuahua se implementó la Plataforma Escudo Chihuahua. Sin esta infraestructura, los resultados que hoy se tienen serían imposibles. El modelo de policía que opera en la ciudad se sustenta en la prevención como eje transversal, la inteligencia y la tecnología, la investigación, la profesionalización y la dignificación policial.
Hemos realizado un upgrade a la plataforma que nos dejó la gobernadora: se incrementó el número de cámaras, se fortalecieron los arcos lectores con tecnología de última generación y se incorporaron drones que ya no solo detectan placas, sino que hacen un “match” entre la matrícula y las características del vehículo, como color y marca.
ND: ¿Cómo se toman las decisiones: entre la percepción ciudadana y la responsabilidad de gobernar?
MB: Pues un poco de ambas. Hoy tenemos demostrado, con datos, que registramos la mejor incidencia. Sin embargo, cuando se publican las encuestas del Inegi, la gente dice sentirse insegura en sus ciudades. Nosotros mismos nos hemos preguntado: “¿por qué?”.
Es una situación que a veces resulta complicada, pero implica hacer un gran esfuerzo para explicar que se está trabajando en materia de seguridad, que hay mano firme y que no se va a permitir, bajo ninguna circunstancia, que alguien intente alterar el orden, la tranquilidad y, sobre todo, la paz de nuestra ciudad.

ND: Chihuahua sigue creciendo mucho. ¿Hasta qué punto ese crecimiento es sostenible o llega a ser insostenible para una administración municipal?
MB: Cada vez se vuelve más complejo. Al inicio de la administración realizamos un estudio llamado Análisis Costo Ciudad, que mide cuánto cuesta administrar la ciudad tal como está hoy y cuánto costará conforme siga creciendo. Lo que descubrimos es que el crecimiento hacia la periferia resulta insostenible.
A partir de ese diagnóstico comenzamos a trabajar en un programa llamado Ciudad Cercana, ya que dentro del polígono del centro urbano se concentra el 50 por ciento de los establecimientos comerciales y de las empresas que ofertan empleo.
Al analizar estos patrones, encontramos que solo el 35 por ciento de los predios del centro urbano corresponde a vivienda. Esto nos llevó a la conclusión de que debemos trabajar en densificar esa zona, que hoy está llena de edificios, fincas vacías o viviendas subutilizadas. ¿Qué pasaría si las recuperamos y acercamos a más familias al corazón de la ciudad? De esa reflexión nace Ciudad Cercana.
ND: Entonces, ¿hasta qué punto es sostenible?
MB: Hasta el momento en que se controla, con orden y planeación, el crecimiento de la ciudad. No es una decisión sencilla ni cómoda: en ocasiones implica imponerse a intereses particulares y privados vinculados al crecimiento y al desarrollo. Pero, al final de cuentas, creo sinceramente que una ciudad está destinada a una de dos cosas: o se disfruta o se padece. Y la misión principal de un gobernante, particularmente de un alcalde, es que la ciudad se disfrute.
ND: ¿Y eso se ha logrado en Chihuahua?
MB: Yo creo que sí, y los datos lo respaldan. Chihuahua, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad, es la quinta ciudad más competitiva de México, solo por debajo de Saltillo, Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México.
Además, somos la segunda ciudad con mejor calidad de vida en todo el país, únicamente por debajo de Mérida, y ese es, quizá, el mejor indicador que puedo ofrecer. Avanzamos del lugar 47 al lugar número ocho en el índice del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Es decir, hoy tenemos condiciones significativamente mejores para una mayor calidad de vida. Y hay un dato que me gusta mucho destacar: somos la ciudad de más de un millón de habitantes que concentra el menor nivel de pobreza.
ND: Usted ha señalado que una parte importante de los recursos generados no se regresan al municipio. ¿Cómo se gobierna una capital cuando las necesidades crecen más rápido que los presupuestos?
MB: El tema aquí es que, cuando la gente paga el predial o la revalidación, lo siente en el bolsillo de una sola exhibición y dice: “Ah, este gobierno canijo”.
La gran ventaja que tiene el Gobierno Federal es que cobra “a lo chino”. Ni cuenta te das de que estás pagando una fortuna en impuestos. Cada vez que vas al OXXO de la esquina y compras unas papitas y una soda, el 16% se va al Gobierno Federal. Cada vez que cargas gasolina, cerca del 20% también se va al Gobierno Federal. Y cada vez que te pagan tu salario, si ganas de 23 mil pesos hacia arriba, alrededor del 30% de tu sueldo se va al Gobierno Federal vía ISR.
Si sumas todo eso, en el municipio de Chihuahua recaudamos algo así como 34 mil millones de pesos el año pasado en impuestos federales, de los cuales nos regresan alrededor de 3 mil 800 millones. En términos más sencillos: de cada 100 pesos que enviamos como ciudad, nos regresan 12.
El gobierno es mucho más que entregar becas o programas sociales. Gobernar es hacerlo con responsabilidad: que cuando necesites una consulta médica la tengas disponible y con el medicamento necesario; que cuando marques al 911, la unidad llegue; que la lámpara encienda; que cuando te trasladas de Chihuahua a Juárez o de Juárez a Chihuahua, la carretera no tenga baches. Eso es gobernar.

ND: Chihuahua casi no tiene baches. ¿Qué cree que se ha hecho en Chihuahua que no se ha hecho en Juárez?
MB: Priorizar las inversiones. Si me preguntas qué es lo que más me molesta como ciudadano, son los baches. Hoy veo un bache en la ciudad de Chihuahua y me frustro como no tienes una idea. Lamentablemente, el dinero es finito y tienes que ajustarte a la planeación de recursos para ser más eficiente.
Por ejemplo, creamos el Impas cuando veníamos saliendo de la pandemia. Si le preguntabas a la gente: “¿Qué te interesa más, la salud o los baches?”, la mayoría respondía: “La salud; los baches ahí que se queden, siempre los hemos tenido”.
Abrimos clínicas municipales de atención a la salud en Riberas y Punta Oriente, y operamos además dos más en la colonia Revolución y en Vistas de Cerro Grande. Hoy el ciudadano dice: “Bueno, eso ya lo satisface”. Entonces vuelve la pregunta: ¿qué hacemos con el bache?
ND: ¿Qué tanto funcionan los mecanismos de participación ciudadana?
MB: Yo soy fan de ese tema. Fui director de Desarrollo Humano y Educación y promoví la implementación del presupuesto participativo. Hoy tenemos récords históricos tanto en participación como en monto de recursos. En la ciudad de Chihuahua no solo se destina el 5 por ciento que marca la ley, sino el 6 por ciento.
Eso permite que, por ejemplo, este año tengamos el mayor número de proyectos a realizar: más de 100 proyectos, con una votación de más de 50 mil personas que decidieron en qué quieren usar esos 332 millones de pesos.
También ya se ha utilizado el plebiscito en la ciudad de Chihuahua. Ocurrió con el tema del alumbrado público, cuando la gente votó en contra del esquema que se quería aplicar, que era una concesión a largo plazo. ¿Qué hicimos entonces? Sustituir las lámparas con recurso propio, al ritmo que permitían las finanzas, año con año, y hoy prácticamente ya terminamos de reconvertir todo el alumbrado público.

ND: Cuál es el mejor termómetro de percepción ciudadana para Marco Bonilla?
El mejor termómetro social es la calle. Yo salgo por lo menos dos días por semana a caminar calles, a tocar puertas, como lo hacía en campaña: sin parafernalia, sin eventos, sin música, sin contingentes… sin nada. Salgo a caminar, a escuchar al ciudadano. Y cuando el ciudadano está enojado, te lo dice; cuando la estás regando, te lo dice de frente; y cuando la estás haciendo bien, también te lo dicen. Al final de cuentas, ese es el mejor termómetro social.
He tratado siempre de tener los pies bien puestos en la tierra. Sigo yendo a comprar elotes, metiéndome a las taquerías, yendo al cine con mis hijos, paseando en la plaza de la ciudad, caminando con ellos. Y cuando la gente te saluda, te felicita, te agradece y te da un abrazo, quiere decir que vas bien. Cuando la gente incluso se voltea para no verte, quiere decir que en algo la andas regando.
ND: ¿En algún momento esa presión social le ha obligado a hacer cambios en alguna decisión ya tomada?
No, realmente no. He sido muy firme en la toma de decisiones. Hoy, por ejemplo, una de las cosas en las que se enfrascan es en por qué no hemos cumplido con el tema del relleno sanitario. Pero ellos saben perfectamente que está entrampado jurídicamente.
Al final de cuentas, trabajo mata grilla. Yo estoy aquí para dar los mejores resultados a Chihuahua, con, sin, en contra o a pesar de quien se ponga enfrente.
Por ejemplo, estamos construyendo una gran gasa que va a conectar el bulevar Teófilo Borunda con el Periférico de la Juventud. Es una obra con una inversión de 400 millones de pesos. Una vez terminada, será el único puente atirantado en curva de todo México. Una obra de infraestructura verdaderamente bella, que será, estoy seguro, un gran ícono de la ciudad.

ND: Si un ciudadano hoy le preguntara cuál ha sido la decisión más difícil y menos popular que ha tenido que tomar, ¿cuál sería?
MB: Las multas por los narcocorridos. Siempre he dicho que no podemos ser una sociedad hipócrita: no podemos, por un lado, escandalizarnos por los homicidios, las adicciones y la inseguridad, y por otro lado estar alabando a los narcotraficantes que provocan esos homicidios, esa drogadicción y todos los vicios que han estado generando. Entonces tomamos la determinación y dijimos: “Aquí en Chihuahua, no”.
No te puedo impedir que lo interpretes, porque la Constitución me lo impide como municipio, pero sí te puedo hacer resarcir el daño que le estás generando a la sociedad al hacer apología del delito.
Al final de cuentas, la decisión no fue tan mala y nos permitió aparecer en medios de todo el mundo. Salimos en The New York Times, que me hizo una entrevista que salió en portada; en The Washington Post, El País, Rolling Stone, e incluso me tocó ir a la ONU a platicar cómo tomamos esta decisión.
Me dio mucho gusto cuando la presidenta Claudia Sheinbaum dijo: “Hay que empezar a limitar la interpretación de narcocorridos en México”, y nosotros fuimos pioneros en eso.

ND: ¿Qué se hace con los recursos que generan las multas a los narcocorridos?
MB: Cuando se trata de música que promueve la denigración de la mujer, su sexualización, o que la presenta como un objeto sexual o un objeto para violentar o agredir, los recursos se destinan al refugio confidencial para mujeres en Chihuahua, que opera el Instituto Municipal de las Mujeres.
En el caso de las canciones que hacen apología del delito, como los narcocorridos, los recursos se destinan íntegramente al DIF. Mi esposa tomó la decisión de construir una casa de cuidado, un refugio para niñas y adolescentes víctimas de la violencia, que estamos edificando en este momento.
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Por Redacción