Hay novelas impresionantes, conmovedoras, que impactan a pesar de su brevedad, como el caso de Dora Bruder (1997), de Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, Francia, 1945). Este autor ha obtenido varios reconocimientos como el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa en 1972 por Los bulevares periféricos; el Premio Goncourt en 1978 por La calle de las tiendas oscuras. En 2014 ganó el Premio Nobel de Literatura y la Academia Sueca señaló que este autor había ganado “por el arte de la memoria con el que ha evocado los destinos humanos más inasibles y ha desvelado el mundo vital de la ocupación” nazi en Francia.
En esta entrada les hablaré de la novela Dora Bruder. Como les comentaba al inicio, se trata de una novela breve, tiene 127 páginas a las que hay que descontar cuatro del prólogo de Adolfo García Ortega, el cual arroja luz para acercarse a la obra de Modiano. La novela se compone de capítulos breves y fragmentos. El trabajo que hace con la inserción de varias formas textuales crea una densidad compleja y rica, que hace recordar El invencible verano de Liliana, de Cristina Rivera Garza, pero la obra del francés se publicó 30 años antes.
¿A qué me refiero con esta textualidad? A que Modiano incorpora un recorte de periódico de 1941 durante la ocupación nazi en París en que se buscaba a una joven: Dora Bruder, de 15 años y de la cual se proporcionan varias características. En la reconstrucción de la búsqueda, el narrador camina por donde pudo haber andado Dora cuando se perdió, ya que había toque de queda en ese momento. Además del recorte está la solicitud para acceder a la información de Dora Bruder en el Palacio de Justicia, el registro de nacimiento en el Hospital General, de la escuela, del ejército del papá de Dora, Ernest; el registro del internado en que estuvo Dora, el registro de policía donde detenían a los judíos antes de enviarlos a los campos de concentración, hizo entrevistas de personas que pudieron tener contacto con Dora, en este sentido la novela se vuelve muy compleja.
Otro aspecto que distingue la obra es la composición temporal, ya que hay varios saltos tan radicales que abarcan alrededor de 50 años. En este tiempo el narrador da cuenta de los cambios que ha sufrido París, pero también los lugares que todavía pueden encontrarse, ciertos edificios, calles, puentes. Les invito a que lean esta magnífica novela y no se arrepentirán.
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