Teófilo Alvarado
Buscaba protegerse del frío. Entró a una finca abandonada de la zona Pronaf y fue acuchillado. El caso, registrado el 5 de enero de 2024, muestra uno de los riesgos que puede enfrentar quien cruza la entrada de un inmueble deshabitado sin saber qué ocurre dentro.
Aquella vez, policías municipales que patrullaban la zona observaron a dos hombres salir corriendo del edificio, uno arrojó un objeto a la carpeta asfáltica. Los agentes arrestaron a José Hugo M. D., de 46 años, acusado de atacar al hombre que buscaba refugio, según el reporte de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal.
Entrar para resguardarse o simplemente para orinar puede parecer una decisión sin mayores consecuencias. Sin embargo, los antecedentes en Ciudad Juárez muestran que detrás de las tapias puede haber personas que cometen agresiones, armas ocultas, cargamentos de droga e incluso cuerpos enterrados.
A los riesgos por la presencia de ratas y animales venenosos se suman los relacionados con el uso de estos espacios para consumir drogas o realizar actividades ilícitas. Las fincas están abandonadas, pero eso no significa que estén vacías.

Entre 100 y 150 espacios de riesgo
La Zona Centro y el suroriente concentran principalmente el problema de las viviendas abandonadas, de acuerdo con el titular de la Dirección de Limpia, quien informó que se habían detectado entre 100 y 150 lugares considerados riesgosos.
En agosto pasado había 72 expedientes en curso y seis demoliciones pendientes de ejecutar.
Recientemente, el alcalde Héctor Ortiz Orpinel señaló que se daba seguimiento a los trámites para derribar algunos de estos inmuebles, utilizados por “gente que se dedica a actividades ilícitas, que se tenía el riesgo o el antecedente de asaltos, robos, hostigamiento y demás”.

Los reportes de los últimos años permiten observar distintas formas de ese peligro: inmuebles donde se localizan personas sin vida, espacios utilizados para ocultar evidencia y casas convertidas en depósitos de armas o droga.
Una casa a la que llaman “El Panteón”
En las inmediaciones de la carretera Juárez-Casas Grandes, a la altura del kilómetro 31, una casa abandonada es conocida como “El Panteón”. El apodo tiene su origen en los cuerpos que han sido encontrados en el lugar.
El 2 de julio de este año fue localizado ahí el cadáver de un hombre vestido con ropa deteriorada. El hallazgo ocurrió dentro de unas tapias, en lo que sería el cruce de las calles Lucero y Grano de Oro.
No fue el único caso de 2026. El 19 de septiembre, autoridades reportaron que el cuerpo de un hombre asesinado a golpes había sido encontrado en una finca de la colonia Revolución Mexicana, en la intersección de la avenida Ponciano Arriaga y la calle General Julio Hernández.
Presentaba huellas de violencia severa y se encontraba en estado de descomposición.
Meses antes, el 3 de junio, un hombre apodado “El Zombie” fue encontrado sin vida en una casa abandonada del cruce de las calles Potasio y Táscate, en la colonia Postal.
Los hallazgos no siempre permiten establecer de inmediato qué ocurrió. El 28 de febrero fue localizado el cuerpo de un hombre suspendido dentro de un edificio abandonado de la zona Pronaf, sobre la avenida Benjamín Franklin, entre las calles Lincoln y López Mateos.
En ese momento, las autoridades señalaron que investigarían si se trataba de un suicidio o de un homicidio.
Un antecedente similar en cuanto a la falta de una causa inicial de muerte se registró el 27 de junio de 2024: un hombre fue encontrado muerto dentro de un edificio abandonado del cruce de la avenida 16 de Septiembre y la calle Anáhuac, en la colonia Partido Romero.

Bajo el piso de un baño
En otros casos, los cuerpos han sido ocultados dentro de las propias viviendas.
El 5 de enero de este año fue encontrado un hombre enterrado en el baño de una casa abandonada, ubicada en el cruce de la calle Zagú y el bulevar Bernardo Norzagaray, en la colonia Sara Lugo.
Para localizarlo fue necesario excavar. Se trataba de Alejandro M. G., de 33 años, quien tenía reporte de desaparición.
El hallazgo expone otro uso de estos inmuebles: además de ser lugares donde se encuentran cuerpos a la vista, pueden servir para ocultarlos bajo tierra.
Armas sin dueño a la vista
Las fincas abandonadas también han sido utilizadas para esconder armamento.
El 7 de junio de 2019 se reportó el hallazgo de un fusil calibre 5.56 milímetros, dos pistolas calibre 9 milímetros y tres cargadores en una casa de la colonia La Hacienda, Sector Sur.
No hubo personas detenidas. Las armas y los cargadores quedaron a disposición de la Fiscalía General de la República.
Los terrenos sin ocupar presentan antecedentes semejantes. El 8 de julio de este año, la Policía Municipal informó que aseguró un revólver calibre .38, abastecido con seis cartuchos útiles, en un predio baldío del fraccionamiento Valle de Allende.
Fue localizado en el cruce de las calles Miguel de la Madrid y Hacienda El Amarillo.
Mil paquetes detrás de las tapias
Uno de los mayores aseguramientos de droga entre los casos aquí reunidos ocurrió el 7 de julio de 2018, en una finca abandonada del fraccionamiento Ciénega de Olivos.
Agentes de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal tuvieron conocimiento de que grupos criminales utilizaban las tapias para empaquetar y ocultar grandes cantidades de droga.
Al llegar al inmueble, ubicado en el cruce de las calles Ciénega de Olivos y El Molino, encontraron 18 costales de polietileno. Dentro había mil paquetes de mariguana envueltos en cinta color canela, con un peso aproximado de medio kilo cada uno: media tonelada en total.
Los casos corresponden a distintos años y puntos de la ciudad, pero comparten un escenario: espacios cuyo abandono deja fuera de la vista lo que sucede en su interior. Para quien entra buscando refugio o un sitio donde orinar, esa falta de información es parte del riesgo.
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