Ley seca
Dos amigas estaban comiendo en un elegante restorán de la Ciudad de México. Se acercó a su mesa un hombre bien vestido y le dijo a una de ellas: “Disculpe usted, señora. Mi esposa, que está allá, vio su bolsa y le gustó bastante. Me pidió que le preguntara dónde la compró”
Por Catón