La literatura ha tenido varias funciones a lo largo de la historia, las más de las veces tiene que ver con el entretenimiento, pero otras veces se convierte en el testimonio de los abusos, atropellos e incluso masacres que no se deben olvidar. Esto es lo que hizo el militar, periodista y novelista Heriberto Frías (Santiago de Querétaro, 1870-Ciudad de México, 1925) con su obra Tomóchic, originalmente publicada en el periódico El Demócrata entre marzo y abril de 1893. La obra se publicó por entregas con el siguiente título: ¡Tomóchic! Episodios de campaña. Relación escrita por un testigo presencial. En ningún momento aparece el nombre del teniente, incluso cuando se vuelve a publicar como libro con el título ¡Tomóchic! Episodios de la campaña de Chihuahua: 1892. La obra fue celebrada por escritores contemporáneos, como José Juan Tablada y Rubén M. Campos. La novela causó sorpresa, indignación y se ha convertido en uno de los referentes obligados de lo que después se conoció como novela de la Revolución Mexicana.
Tomóchic narra la historia de una campaña militar que se dirige contra el poblado de Tomóchic, en la sierra de Chihuahua, cerca de Ciudad Guerrero. En la novela se da cuenta de una serie de abusos de autoridades, como jefes políticos, hacendados y militares contra esa población serrana, que ante el hartazgo por tanto abuso y nulo apoyo, busca tomar la justicia por sus propias manos. Uno de los elementos cohesionadores del pueblo es el liderazgo de Cruz Chávez, quien había sido reconocido como líder espiritual, luego de los viajes que habían hecho para visitar a Teresita Urrea, la Santa de Cabora. Sumado a que el sacerdote de Tomóchic había sido desconocido por el pueblo porque lo identificaban como alguien que defendía a las autoridades y no al pueblo.
Esta novela está escrita bajo los presupuestos del realismo, incluso del naturalismo, así que la violencia es cruda y grotesca. Sin embargo, la realidad suele superar a la ficción. Los soldados federales arrasaron el pueblo, no sólo mataron a los hombres, sino a los ancianos, a las mujeres, a los jóvenes y a los niños. Una película que retrata muy bien esta novela y parte de la campaña del teniente Heriberto Frías es Longitud de guerra (1976), dirigida por Gonzalo Martínez Ortega. Pueden ver la película y después leer la novela o viceversa. Lean Tomóchic, una obra importante en nuestra literatura mexicana y chihuahuense.
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