El presidente de Canaco, Iván Pérez, se aventó el tiro de reformar los estatutos y salió victorioso.
Más de dos socios en Canaco habían arqueado las cejas con la propuesta de poner fin al voto corporativo múltiple, sabedores de que Iván no suele dar paso sin huarache, de que trae desde hace rato bien puesta la cachucha guinda en tono crucista y de que tiene aspiraciones en la política partidista.
En ese contexto, no faltó quien miró con desconfianza todo el proyecto de reforma para unos estatutos intocados prácticamente desde hace 25 años, pensando que Iván bien podría querer para sí el control de la Cámara por lo que se pueda ofrecer en el futuro, luego de que los corporativos o grandes cadenas de tiendas definían siempre cualquier elección interna con el voto múltiple por su número de sucursales y no por razón social.
Supo Mirone que, aunque hubo resistencia interna —ahí están los 419 votos en contra, aunque lejos de los mil 119 a favor—, no hubo argumentos sólidos para mantener el estado de cosas y resultó prácticamente indefendible el voto por cada sucursal, lo que no ocurre en ninguna cámara comercial del estado y, muy posiblemente, en ninguna otra parte del país.
Eso de que hubiera socios de primera y socios de segunda por el poder de la firma o por el apellido de los dueños de una cadena como que no gustaba a la mayoría y, finalmente, se votó por el cambio.


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Aunque no se quedó el principio de un voto por empresa y quedó la posibilidad de que los corporativos envíen a las asambleas hasta un máximo de 20 representantes de sus sucursales, no es lo mismo que definan con 100, 200 o hasta 300 votos una elección.
Elizabeth Villalobos, la anterior presidenta de Canaco, intentó en su momento un cambio de estatutos, pero no pudo con todo ese entramado de intereses.
Los grandes perdedores de la asamblea del miércoles fueron la familia De la Vega, los dueños de la cadena de tiendas Del Río y Superettes, con cerca de 150 sucursales, quienes operaron en contra de la reforma, precisamente para no perder la influencia que siempre han tenido en la Cámara.
Supo Mirone que otras firmas poderosas, como la cadena de tiendas OXXO, operadas por gerentes regionales porque los meros dueños son regios, no le pusieron peros al cambio y apoyaron la idea de Iván. De alguna manera quieren tener el servicio, pero no les interesa tanto poner o quitar presidencias o mesas directivas.
OXXO, junto con la cadena de Farmacias Similares, le facilitaron al presidente la reforma con un paquete cercano a los 500 votos. Otros corporativos importantes que trabajó Iván para que dejaran pasar la reforma fueron Farmacias del Ahorro, con unas 90 sucursales, y Modelorama, con 180.
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Si regresamos a los perdedores de la elección, también están algunos expresidentes que le ponen la cruz a Iván, como el caso de José Eleno Villalba, quien hizo pública su inconformidad por lo que pasó en la asamblea del lunes y acusó al presidente de hacer fraude en la votación.
De acuerdo con Eleno, hubo siete empresas —sin contar OXXO— que habrían aportado cada una 100 votos y otras 55 con cinco votos cada una, flujo que no se vio en la asamblea; tampoco 125 votos individuales que habrían apoyado la propuesta de Iván.
El expresidente hizo la denuncia de “otro fraude como estás acostumbrado”, aunque se enteró Mirone que ni participó en la asamblea. No tuvo derecho a estar ahí porque no pagó su cuota anual de 2 mil 600 pesos.
Ya veremos en qué queda esa denuncia, si es apoyada por otros socios y si en verdad camina en un terreno más formal.
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Por lo visto en las terminales aéreas que opera en el país, el Grupo Aeroportuario del Centro Norte, S.A.B. de C.V. (OMA) se la pasa a-TUA-máquina, porque nomás cobra y cobra, encarece el precio del pasaje y no mejora el servicio que les debe dar a los pasajeros.
En Juárez, los viajeros ven cómo el precio de su boleto se va más arriba que la altura a la que tomará su avión solo porque le agregan a la cuenta la famosa Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA), sin que nadie sepa a ciencia cierta en qué consisten los servicios que se prestan a cambio de ese cobro.
Durante la semana ha circulado en redes sociales una imagen que resume el anacronismo de nuestro “Aeropuerto Internacional”: dos empleados de una aerolínea subiendo al avión a una mujer de la tercera edad, sentada en una silla de ruedas, en una escalinata móvil, de esas que se usaban en décadas pasadas y que uno pensaría que estarían ya en el cajón de los recuerdos.
¿Esos son los servicios que regresa OMA a cambio de lo que cobra?
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La imagen detonó una serie de comentarios, críticas y reclamos de parte de un público cibernauta que, de inmediato, se vio reflejado en la ínfima calidad del servicio que recibió la pasajera con discapacidad.
Desde el reclamo porque se siga usando la arcaica escalinata, en vez de instalar pasillos móviles, de los llamados “gusanos”, que conectan a la aeronave directamente con la terminal, hasta las malas condiciones de los aeropuertos.
Quienes reclaman por la existencia de las escalerillas mencionan, no sin razón, que ya existe una normatividad en materia de Protección Civil que prohíbe la “caminata” en las áreas de aterrizaje. Si es así, entonces, ¿por qué ponen a andar a los pasajeros en el área donde los pilotos maniobran los aviones a su cargo?
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Con ganas de echarle limón a la herida, este Mirone se dio a la tarea de buscarle al tema y se encontró con que el mundialmente famoso OMA se mete a la bolsa una cantidad bastante “aceptable” por concepto de TUA y, no obstante, el Aeropuerto Abraham González —al igual que el Roberto Fierro, de la capital— aún parece central camionera.
En el primer trimestre de 2026, OMA reportó ingresos por mil 540.2 millones de pesos por TUA en sus 13 aeropuertos, lo que representa un 9.2 por ciento más que en el mismo periodo de 2025.
¿Por qué un pasajero que sale de Ciudad Juárez paga 851.88 pesos solamente por TUA e IVA, mientras que uno que sale del AIFA paga 309.28 pesos?
Bien por la libre empresa, que se haga de ingresos superavitarios, pero, ¿por qué los aeropuertos de Chihuahua cobran más TUA que, por ejemplo, los de la capital del país?
No se encuentra una razón válida y, mientras veamos escenas como la de una pasajera subida al avión en peso a través de una escalerilla metálica, seguiremos preguntándonos: “¿TUA-quién le rindes cuentas por lo que me cobras?”
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La operación cicatriz del PAN en la capital no está resultando precisamente uno de esos zurcidos invisibles que, de tan finitos, ni se notan. Hay jaloneos, inconformidades y grupos que siguen reclamando que la candidatura a la Presidencia Municipal se resuelva mediante una consulta a la militancia.
Pero tampoco parece que el panismo esté partido limpiamente en dos.
Le cuentan a Mirone que en las últimas semanas varios actores azules han comenzado a acercarse al proyecto de Santiago De la Peña, algunos de ellos con peso propio dentro del partido y otros con capacidad de operación rumbo al 2027.
El dato resulta relevante porque modifica un poco la fotografía que se ha construido alrededor de la sucesión en la capital.
No están únicamente los jaureguistas reclamando cancha y enfrente una candidatura tratando de abrirse paso. En medio hay panistas que todavía hacen cuentas, miden escenarios y, como ocurre siempre que se acercan las definiciones, calculan fortalezas, debilidades y costos electorales.
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En esa discusión hay un elemento del que hasta ahora se habla poco hacia adentro y todavía menos hacia afuera: qué tan expuesto llegaría cada aspirante a una campaña.
César Jáuregui tiene historia dentro del PAN, operadores propios y una identificación partidista que difícilmente puede discutirse. Precisamente de ahí viene buena parte del reclamo de quienes exigen que la militancia participe en la definición.
Pero también existe la otra cara de la moneda.
Una eventual candidatura del exfiscal colocaría inevitablemente sobre la mesa asuntos polémicos ocurridos durante su paso por la Fiscalía y que sus adversarios políticos tendrían a la mano durante una campaña.
Ahí están los cuestionamientos alrededor del caso del narcolaboratorio y el episodio de los agentes estadounidenses señalados como vinculados con la CIA, temas que seguramente serían desempolvados una y otra vez por Morena.
Eso no significa adelantar responsabilidades ni convertir una campaña electoral en tribunal.
Significa algo mucho más elemental: un candidato puede llegar con fortalezas políticas y, al mismo tiempo, con flancos que sus adversarios estarán encantados de explotar.
Y eso también comienza a entrar en las cuentas azules.
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En el caso de Santiago De la Peña, su principal activo no está precisamente en presumir una larga trayectoria dentro de las estructuras partidistas, sino en el servicio público.
Ha recorrido distintos niveles de la estructura gubernamental, desde cargos de jefe de departamento hasta llegar a la Secretaría General de Gobierno.
También pasó por el Ayuntamiento de Chihuahua como secretario durante la administración de Marco Bonilla, antecedente que inevitablemente entra en la ecuación ahora que el alcalde aparece encaminado hacia la candidatura panista a la gubernatura.
Los dos ya saben cómo trabajan juntos. Esa puede ser una ventaja, aunque tampoco garantiza automáticamente que las bases panistas vayan a cerrar filas ni que desaparezcan las resistencias que existen alrededor de la candidatura municipal.
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Por eso quizá sea demasiado pronto para hablar de una verdadera operación cicatriz.
Los inconformes siguen ahí, los jaureguistas mantienen su exigencia de consulta y Santiago todavía tiene que convencer a una parte del panismo que lo observa como un perfil más construido desde la administración pública que desde las filas tradicionales del partido.
Pero también sería equivocado pensar que el tablero permanece exactamente como estaba hace unas semanas.
Hay movimientos, acercamientos y, sobre todo, una discusión que va más allá de quién tiene más años de militancia: quién puede llegar mejor parado a una elección que seguramente será peleada y quién podría ofrecerle más blancos al adversario.
Al final, quizá esa termine siendo la verdadera operación cicatriz: no convencer a todos de que nunca hubo pleito, sino evitar que las heridas internas terminen convirtiéndose en municiones para Morena.
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Por todos lados proliferan las jugadas políticas, los fichajes, los acuerdos y las alianzas para lo que viene en 2027.
Los partidos políticos, o algunas de sus figuras por cuenta propia, mueven las fichas y buscan cómo incidir en la próxima elección, tomar asiento en primera fila o asegurar su participación en el reparto de espacios y beneficios.
Lo anterior viene a cuento por la fotografía que publicó Adriana Fuentes Téllez, la empresaria tricolor que actualmente es senadora suplente de Mario Vázquez, después de que el PRI fue en coalición con el PAN en la elección federal de 2024.
Fuentes Téllez, exlegisladora tricolor, excandidata del PRI a la alcaldía y exfuncionaria municipal en el Gobierno guinda de Cruz Pérez Cuéllar, se reunió con la dirigencia estatal de Somos México, el nuevo partido que se estrenará en la competencia electoral de 2027.
“Interesante plática tuve esta mañana con Víctor Vega, presidente de Somos México en el Edo. de Chihuahua, su esposa Socorro y Josué Escobar”, compartió la empresaria del poderoso Grupo Imperial.
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No se publicó el tema de la charla, ni por el lado de Adriana ni por el lado de Somos México, aunque se pueden hacer algunas especulaciones.
Resulta que Somos México no puede competir en alianza en su primera elección y deberá jugarse su registro como partido, en solitario, con los buenos resultados que le puedan arrojar sus candidaturas. Es un hecho que andan a la caza de candidatos para las alcaldías, luego de que ya tuvieron acuerdos con Julián LeBarón para perfilarlo por la gubernatura.
Bien podría ser esa la intención con Fuentes Téllez, quien ya fue candidata por el PRI y tiene recursos y marca propia, como para pensar en que podría asumir una candidatura más.
Tampoco hay que olvidar que Adriana es compa del exmagistrado Filiberto Terrazas y han trabajado juntos en otros proyectos políticos, por lo que no sería raro que lo esté impulsando a él, o a algún otro de sus amigos.
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Trae Adriana Fuentes Téllez varias cachuchas en materia de operación política, ya que nadie desconoce que es fuerte apoyadora de Marco Bonilla en el proyecto por la gubernatura, además de promotora de la alianza formal o de facto entre PRI y PAN para 2027.
Quizá pronto se sepa si hubo algún tipo de acuerdo y se conocerá qué papel tendrá Somos México en la elección de 2027. Cuando trabajaban su conformación, sus promotores manejaron la idea de hacer un frente opositor en contra de Morena.
Ni modo que nada más hayan tenido ganas de tomarse un café y echar el chisme.
Don Mirone