La famosa “curva de aprendizaje” de las nuevas autoridades judiciales de todos los ámbitos y la aplicación de la no menos mentada “austeridad republicana” significaron una mezcla verdaderamente explosiva que ya le costó el trabajo a 43 trabajadores de la Defensoría Pública Federal.
El despido de personal adscrito a ese organismo motivó cuadros de verdadero drama, como lo muestra un video que se hizo viral en redes sociales, donde se aprecia cómo una de las trabajadoras rompe en llanto al enterarse de que era una de las 43 despedidas.
La empleada despedida, de nombre Edith, llevaba 23 años de servicio en el Poder Judicial Federal y no pudo evitar el quebranto emocional cuando supo de su despido. Llegó a tal extremo que requirió de asistencia médica, misma que le proporcionó una de sus compañeras, que tenía un baumanómetro a la mano para tomarle la presión. La escena es desgarradora, como lo ha sido la falta de pericia, sensibilidad y conocimiento de los temas judiciales de los “jueces del Bienestar”.
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El recorte al presupuesto del Órgano de Administración Judicial (OAJ) fue tan severo que ya le pegó al área encargada de evaluar el contexto socioeconómico de personas que no pueden pagar una defensa legal, como, por ejemplo, víctimas de violencia, adultos mayores, indígenas, migrantes y personas con discapacidad, entre otros.
En pocas palabras, los más amolados y vulnerables ante la acción del Estado. ¡Bonita aplicación de la frase “por el bien de todos, primero los pobres”!
Los despidos iniciaron el martes 30 de junio, pero estaban contemplados desde el viernes 26, cuando la Secretaría Ejecutiva de Administración, Dirección General de Recursos Humanos, despachó los oficios donde autorizaba las bajas.

Según el machote del documento enviado, cuya copia obra en poder de Mirone, la mencionada área facultó al titular de la Dirección General de Recursos Humanos del Poder Judicial de la Federación para “suscribir los nombramientos de las personas servidoras públicas adscritas a las áreas administrativas”, comprendidas entre los niveles 10 y 34 del Catálogo General de Puestos vigente.
Sí, nada más que, con esa misma facultad, le daban la otra: despedir al personal de buenas a primeras, como ocurrió entre el lunes 29 y el martes 30 pasados.
“Le comunico que su titular —el de la Dirección General de Recursos Humanos— ha determinado la terminación de los efectos del nombramiento que le fue otorgado en el puesto de confianza de Analista Especializado del OAJ…”, dice el documento.
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Todo ese personal está ahora en la calle, pero el asunto no quedó concluido, ni mucho menos, porque ahora ellos pueden recurrir a una demanda laboral para pedir su restitución o una liquidación conforme a la ley, y no solo el finiquito.
Sobre todo, si el juzgador que conozca de su caso toma en cuenta que las plazas correspondientes a Trabajo Social —las que acaban de cancelar— sí estaban contempladas y etiquetadas en el presupuesto operativo de este año.
Los demandantes podrán alegar, no sin razón, que el despido masivo responde a una mala planeación administrativa interna y no a una verdadera falta de suficiencia presupuestal para cubrir sus sueldos.
Todavía falta ver el perjuicio que les causará a los miles de justiciables que no tienen dinero para enfrentar un costoso juicio de cualquier tipo. ¿Para eso queríamos elegir “jueces del pueblo”?
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No lo dijo abiertamente el senador Juan Carlos Loera, pero claro que la conferencia de prensa de ayer en Juárez llevaba un mensaje para toda la nomenklatura morenista: no aceptará chanchullo en las encuestas ni acuerdo político bajo el agua que lo deje fuera de la candidatura a la alcaldía.
Su premisa parte de que va arriba en las encuestas y de que prácticamente nadie le compite por la coordinación municipal, con todo y la operación política y las alianzas grupales que se han tejido para apuntalar el proyecto de Mayra Chávez, la delegada de Programas para el Bienestar.
Tampoco es extraño su nivel de posicionamiento en Juárez, luego de haber competido apenas hace dos años por el Senado, logrando una holgada victoria junto a Andrea Chávez, y a cinco años de haber sido el candidato perdedor a la gubernatura, posición que alcanzó después de encabezar la Delegación de Bienestar, en los tiempos en que caminó de la mano de la influyente Ariadna Montiel, la madrina política de su hoy adversaria interna.
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Por lo que se ve, su apuesta es que tampoco la senadora con licencia, Andrea Chávez Treviño, acepte, en su momento, que las encuestas digan que no es ella. En ese escenario, Andrea caería en la coordinación municipal, desplazando al propio Loera.
Y ahí sí quedaría desarmado el senador, porque en los sondeos internos Andrea ya lo supera en posicionamiento en Juárez.
Así que el mejor escenario para Loera sería que la coordinación estatal la obtuviera la senadora con licencia, para que no tuviera que ser “enviada” o “compensada” con la Presidencia Municipal.
¡Qué complicado escenario para el senador juarense, que fue candidato a la alcaldía en 2016!
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No es difícil imaginar que, en una eventual designación de Andrea como candidata estatal, se busque compensar políticamente a algún otro grupo, ya sea con Mayra Chávez o con alguna otra opción.
La lógica política del reparto y la negociación harían pensar a cualquiera que sería inconcebible que Andrea y Loera obtuvieran las dos posiciones. De ahí que se vislumbre tan cuesta arriba el proyecto del senador.
Por lo mismo, se entiende que fije de manera contundente su posición por el respeto a lo que digan las encuestas y no que, como suele ocurrir, se privilegie el arreglo político.
Por lo pronto, el senador ya enseñó los dientes. Veremos cómo termina, en los próximos meses, la disputa morenista interna.
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Sí que le aventó gasolina al fuego de la grilla panista la directora del Instituto Chihuahuense de la Juventud (Ichijuv), Fernanda Martínez, en relación con el proceso para definir la candidatura a la alcaldía de Chihuahua.
Se armó la rebatiña después de que publicó en sus redes sociales un posicionamiento en favor del secretario general de Gobierno, Santiago De la Peña, uno de los aspirantes más fuertes.
Andan muy sensibles los panistas y más de dos se le fueron a la yugular, bajo la crítica de que, en su papel de funcionaria, tendría que andar en el apoyo de las juventudes y no aprovechar el cargo para actuar parcialmente y respaldar al suspirante que, como ella, forma parte de la estructura y de la nómina gubernamental.
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Hasta la renuncia pidieron a la novel funcionaria en medio de la polémica, que fue más allá del caso específico de ella como servidora pública, ya que se cuestionó que, en general, se presione o se induzcan preferencias desde el poder público.
Recientemente había generado polémica la directora general del Registro Civil, Silvia Margarita Alvídrez Valles, cuando, en una entrevista realizada dentro de su horario laboral, también abordó el tema de la grilla partidista y se pronunció por Santiago De la Peña, su jefe directo, como la mejor opción para la candidatura panista a la alcaldía de Chihuahua.
También hay que decir que caló el mensaje de Fernanda no nada más porque se decantó abiertamente por el secretario general de Gobierno, sino también porque se fue bastante fuerte, en un tono personal y hasta familiar, en contra del exfiscal César Jáuregui Moreno, sin necesidad de mencionar su nombre.
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“Quien no es capaz de respetar, cuidar y serle fiel a su propia familia, no es capaz de cuidar un municipio, así de fácil, porque el liderazgo real empieza en tu casa, no en los escándalos. Empieza en cómo tratas a la gente que te quiere, en si cumples con tu palabra o si solamente te guías por tus propios intereses”, abrió el mensaje, duro y a la cabeza.
Nunca dio el nombre de Jáuregui, pero no hizo falta por el contexto y por la crítica a quien “podría tener 60 años militando”, sin representar los valores del PAN. El exfiscal justo acaba de celebrar, en grande y con un mitin político, su cumpleaños número 60.
En contraposición, Fernanda colocó a Santiago de la Peña como un hombre de familia y aseguró que en la política se necesita congruencia, lo que dijo ver precisamente en el funcionario estatal.
De ahí que se haya calentado todavía más la grilla interna del PAN en Chihuahua. Seguramente veremos más en los próximos días.
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La militancia panista pide a gritos a su dirigencia que ya, de una vez por todas, establezca las reglas para la contienda interna y evite, antes de que la sangre —azul— llegue al río… sea el Bravo, el Conchos o el Chuvíscar.
Las precandidaturas disfrazadas de panistas suspirantes reventaron la liga y perdieron las buenas formas, a grado tal que ya se observan indicios de enfrentamientos fuertes entre grupos de apoyo a pre-precandidatos que ya circulan como viento en despoblado por las redes sociales.
En todo ese jaloneo, los suspirantes del PAN han acudido al viejo recurso que tanto le criticaban al PRI, cuando ambos partidos eran contrincantes: decirse beneficiarios de la “línea” que llega desde el Palacio de Gobierno, como para terminar de un manotazo con la discusión. Sin embargo, hasta ahora, nadie se ha arrugado ante esa “amenaza”.
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Las tensiones arreciaron la semana pasada, cuando el aspirante a la candidatura del PAN a la alcaldía de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, prácticamente inició su campaña interna en un festejo de cumpleaños al que asistieron más de mil 500 personas.
En la previa abundaron las denuncias de golpes bajos, guerra sucia y fuego “amigo” (¡Ah, para amiguitos que se cargan!) con el que trataban de desalentar la asistencia al magno evento convocado por el exfiscal general del Estado.
La tensión, según le contaron a Mirone, no ha bajado desde entonces. Antes, al contrario, parece que irá en aumento y así continuará hasta que el partido blanquiazul haya tomado una decisión sobre su contienda interna.
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Si la lucha por obtener la candidatura a la Presidencia Municipal se puso ruda, la que traen los aspirantes a la postulación al Gobierno del Estado no canta mal las rancheras. También allá hay un aspirante que se mueve “sin permiso” y cual si ya fuera el candidato oficial: el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla.
Por todo lo anterior, activistas y veteranos del panismo tradicional le piden a gritos a su dirigente, Daniela Álvarez, que ya ponga orden y establezca una reglamentación en torno a la elección interna.
Si no lo hacen a la brevedad, el PAN Chihuahua podría correr con la misma suerte de elecciones anteriores, cuando el proceso interno los dejó tan divididos que ya no pudieron plantarle cara al PRI.
Si no actúa rápido —le cuentan a Mirone— el PAN llegará diezmado, casi entregado a la elección del año próximo.
No será la primera vez, ya les ha pasado muchas veces, pero esta sería la peor ocasión para gastarse la pólvora en diablitos, porque el chamuco se les va a aparecer si se ven en la penosa obligación de entregarle las llaves del Palacio a Morena.
Don Mirone