La guerra ya comenzó. La de ayer no fue una rueda de prensa, ni un simple posicionamiento político. Fue el arranque formal de una campaña nacional contra Maru Campos, una advertencia para el panismo chihuahuense y un mensaje dirigido incluso más allá de las fronteras del país.
Con Ariadna Montiel, Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar alineados en el podio, Morena dejó claro que el caso de los presuntos agentes de la CIA en Chihuahua será utilizado como bandera política, jurídica y mediática rumbo al 2027. Y la tesis ya quedó definida: Maru violó la Constitución y debe pagar por ello.
La máxima líder de Morena a nivel nacional, exsupersecretaria del Bienestar y puente de unión entre el expresidente y la actual mandataria, está a cargo de la campaña que inició este martes 12 de mayo, y que no tiene otro objetivo que lograr el juicio político contra la gobernadora de Chihuahua.
“No es personal, es un asunto de negocios”, diría Michael Corleone, el tenebroso hijo menor de la familia mafiosa de El Padrino. La persecución contra Campos Galván tiene un mensaje claro y un destinatario notable: la ultraderecha internacional, que ya tenía incluso preparada una campaña mediática contra la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
A juzgar por el discurso de Ariadna Montiel, Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, la premisa será la misma: Maru violó la Constitución al permitir el ingreso de agentes extranjeros para realizar labores propias de las fuerzas de seguridad del país y, por lo tanto, merece ser sometida a juicio, previa pérdida del fuero.
Dice la filosofía oriental que no existen las casualidades, que todo es causa y efecto. Horas antes de la rueda de prensa, en la Mañanera de la presidenta Sheinbaum, se dio a conocer que Chihuahua y Guanajuato encabezan los homicidios en el país. Golpe directo a la narrativa de que los Gobiernos panistas sí combaten al crimen.
Y de ahí no se van a bajar.
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El problema para la gobernadora y para la corriente a la que representa es que tiene una línea de defensa floja, tanto que hasta parece de la Selección Mexicana de futbol: no marcan, no aprietan, no despejan y mucho menos anotan.
Apenas se difundió el anuncio de Ariadna Montiel cuando la parte más representativa del panismo salió a “dar la cara” por la gobernadora emanada de su partido. Mucho ruido, pocas nueces o, mejor dicho, mucho orador y poco discurso.
El panismo ya de todos conocido: la dirigente Daniela Álvarez, el coordinador parlamentario José Alfredo Chávez y los diputados que lo acompañan no han logrado salir de unas premisas cada vez más simplonas para defender a su gobernadora: que ella sí combate al narco, que la critican porque desarticuló un laboratorio clandestino y la velada aceptación de una intervención extranjera en el país.
Con esas mismas herramientas oratorias se gastaron más de siete horas de discusión en el Congreso del Estado. Como si el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, les hubiera prestado el poco material que les queda para contraatacar.
¡Cuánta pobreza oratoria!
A estas alturas, una parte del panismo debe estar extrañando a César Jáuregui, Robles o Moreno… el que sea, pero ya.
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Por el lado de Morena, se ha abierto un flanco de batalla que hará ruido y no dejará de molestar, cual muela picada, a lo largo de los próximos meses: el ataque de Javier Corral contra Cruz Pérez Cuéllar.
Así, con esa nueva trinchera discursiva, el morenismo tendrá ahora dos trabajos: pegarle con todo al Gobierno de Maru y defender al alcalde juarense, quien representa la posición de administración pública más importante que ha tenido la izquierda en el estado.
La cantada no pudo estar más clara. Y no vino solo de Ariadna Montiel, aparente madrina de la candidatura de Cruz, sino incluso de Andrea Chávez, la precandidata favorita de Corral: “en Morena resolvemos los de Morena”.
Más claro, ni el agua de trapeador.
Lo que sigue es apenas un adelanto —pero uno muy serio— de las campañas electorales, no de Chihuahua, sino del país entero.
A querer o no, las agendas ya quedaron definidas: de un lado, los que quieren gobernar con una abierta —si no es que descarada— intromisión de Gobiernos extranjeros; del otro, quienes buscan conservar posiciones sin revisar, con toda honestidad, los vínculos de algunos de sus candidatos con el crimen organizado.
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Quién sabe hasta dónde llegará, pero la polarización política y la escalada beligerante en las estrategias partidistas del PAN y Morena sigue subiendo, en la misma proporción que lo hace la crisis diplomática binacional en torno a los casos de Chihuahua y Sinaloa, y conforme avanza el calendario electoral rumbo al 2027.
Apenas el lunes, Jorge Romero, presidente nacional del PAN, encabezó una conferencia de prensa en la Cámara de Diputados para anunciar la formalización de la solicitud de juicio político contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, a quien el Gobierno de Donald Trump acusó de narcotráfico y a quien el panismo utiliza como emblema de un supuesto narcogobierno de Morena.
Morena devolvió el golpe y a domicilio.
La presidenta nacional Ariadna Montiel, sorprendió en Chihuahua capital encabezando la conferencia de prensa realizada en el Hotel Quality Inn para anunciar la solicitud de juicio de desafuero contra la gobernadora Maru Campos, por presuntamente violar la Constitución y abrir la puerta a la operación de agentes de la CIA durante el desmantelamiento del narcolaboratorio en el municipio de Morelos.
Pero Montiel le subió todavía dos rayitas más: la solicitud de juicio político irá acompañada de movilización, y ya está convocada una marcha que el próximo sábado reunirá a todo el morenismo estatal en la glorieta de Pancho Villa, en la capital del estado, para avanzar hasta Palacio de Gobierno.
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“Marcha por la seguridad de Chihuahua y la defensa de la soberanía nacional”, se identifica el evento que, puede adelantar Mirone, tendrá toda la operación de las distintas estructuras de la 4T, tanto las partidistas como las alternas, incluyendo aquellas construidas alrededor de la Delegación del Bienestar.
También se estrenará toda la estructura recién creada con los comités seccionales de Morena y los Consejos Municipales.
La otra sorpresa en la conferencia fue la presencia del alcalde Cruz Pérez Cuéllar y de la senadora con licencia Andrea Chávez. Ninguno forma parte de la dirigencia partidista y si aparecieron ahí fue simple y llanamente en calidad de aspirantes punteros a la coordinación estatal de la defensa de la transformación.
Resultó extraña esa mezcla de objetivos que planteó Ariadna Montiel: endurecer la estrategia contra el PAN y contra la gobernadora, responder al golpe demoledor que representa el caso Rocha y, al mismo tiempo, utilizar el discurso de unidad interna para apuntalar proyectos políticos distintos dentro de Morena.
Además de deslizar ese mensaje de unidad, Montiel justificó la presencia de Cruz y Andrea diciendo que, junto con el coordinador de la bancada en el Congreso del Estado, Cuauhtémoc Estrada, y la presidenta estatal de Morena, Brighite Granados, representan “a la gran mayoría de la militancia de Morena en el estado”.
Todo eso terminó convirtiendo una conferencia partidista en una demostración de fuerza rumbo al 2027.
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No tarda el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, en apersonarse también en Chihuahua, y el blanquiazul en organizar movilizaciones de respaldo a la gobernadora Campos y de exigencia de juicio político contra Rocha Moya.
Y ahí es donde Mirone insiste en que la polarización seguirá escalando.
Ahora sí que, como dijo el Buki mayor: ¿A dónde vamos a parar?
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Aunque la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, llegó a Chihuahua con el discurso contra el PAN y la gobernadora, apalancada en una presunta unidad interna, a nadie pasó desapercibido que hubo al menos una exclusión evidente.
No estuvo ahí el juarense Juan Carlos Loera de la Rosa, quien además de tener aspiraciones rumbo al 2027, representa a Morena en la más alta tribuna del país: el Senado de la República.
Simplemente no fue convidado. Como sí se corrió la invitación al coordinador de la bancada de Morena en el Congreso del Estado, Cuauhtémoc Estrada, además de la senadora con licencia Andrea Chávez y del alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar.
Y en política, las ausencias también hablan.
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Por lo visto, sigue arrastrándose la ruptura personal de Ariadna Montiel con el exdelegado de Bienestar, quien desde el fin de la campaña a la gubernatura del 2021 corre con proyecto y equipo político aparte.
Ya lleva rato el senador acusando sectarismo desde las estructuras de Bienestar —controladas por Ariadna Montiel— y ahora parece que le tocó sufrirlo desde la dirigencia nacional de Morena.
Por cierto, patinó la presidenta de Morena cuando en la conferencia se le preguntó sobre la ausencia de Loera, precisamente quien llevó al Senado la propuesta de invitar a la gobernadora Maru Campos a explicar la presencia de presuntos agentes de la CIA en Chihuahua.
Dijo que se invitó a Cruz, Cuauhtémoc, Brighite y Andrea, “en medidas del tiempo”, pero también aseguró que “nosotros no caemos en ninguna otra cosa”.
“Hemos platicado con Andrea y con Cruz, justo para estar aquí porque este es un asunto que rebasa la intención de cada quien; entonces, nos haremos cargo de organizar la movilización”, respondió Ariadna, además de asegurar que “no hay nada que esté de fondo en lo electoral” y que ella y quienes la acompañaron representan “el crisol de nuestro movimiento”.
Pero el mensaje ya había quedado sobre la mesa.
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También hubo truene de Ariadna con la hoy presidenta estatal de Morena, Brighite Granados, y ayer volvió a notarse que, aunque existe relación institucional, no hay demasiada comunicación política entre ambas.
Montiel prefirió canalizar las denuncias contra Gobiernos y gobernantes panistas hacia el coordinador de la bancada en el Congreso, Cuauhtémoc Estrada, en lugar de hacerlo a través de su presidenta estatal.
Eso ocurrió cuando le preguntaron en conferencia cómo podían hacer llegar más información sobre lo que estaba ocurriendo en Chihuahua.
Pequeños detalles que, dentro de Morena, suelen ser cualquier cosa… menos casualidades.
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Ahora que arrancó el funcionamiento parcial de la famosa Torre Centinela, le llegaron reportes a Mirone sobre las preocupaciones internas y hasta externas de la gente que anda en el tema de la seguridad pública, respecto a cómo le irán a hacer para llenar el edificio del Centro Histórico.
Ahora sí que aplica el dicho aquel de mucho jamón para tan poco huevo, por la estructura de 21 pisos que inició operaciones con apenas tres pisos habilitados.
Más difícil se pondrá ahora que está en entredicho el plan de que agencias gabachas como la DEA, el FBI y el CBP puedan venir a ocupar el piso 18 que se les tenía reservado, en medio de la crisis diplomática que generó el despliegue de agentes de la CIA en la Sierra.
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La Plataforma Centinela ya se controla con toda la tecnología y equipamiento instalado en los pisos 13, 14 y 15, pero le zumba todavía a que quede funcional el resto. Hasta eso que en el organigrama no les faltan Subsecretarías —rebasaron la docena—, pero son casi puros generales y muy poco personal operativo, por lo que se desconoce cómo le irán a hacer para ocupar todos los espacios disponibles.
Ya sabe Mirone que la base de toda la estrategia es la tecnología y la inteligencia artificial, pero llama la atención que el recurso y el presupuesto se concentre exclusivamente en ello, sin personal operativo en la calle para dar respuesta a lo que se detecta por medio del sistema de videovigilancia.
Y es que resulta que no pasa de la treintena el número de agentes estatales que cubren la ciudad por turno, ya que la mayor cantidad de elementos andan en operativos itinerantes en los municipios que están ardiendo en materia de criminalidad.
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El caso es que no hay una fuerza policial fija estatal que se dedique a patrullar, de planta, esta frontera para reforzar la seguridad día y noche.
Tan raquítica está la situación en Juárez, que hasta se tuvieron que traer agentes del área vial de la capital del estado para hacer patrullajes y mostrar presencia.
Pese a que en el arranque de operaciones se habló del despliegue de 150 elementos, en realidad no se ve esa cantidad en los tres pisos habilitados, de acuerdo con los reportes que le hicieron llegar a Mirone: el piso 15 (Centro de Mando Estatal), el 14 (servidores y Plataforma Centinela) y el 13 (Subsecretaría de Inteligencia y Análisis Policial).
Si regresamos al tema del personal operativo, los patrullajes todavía se coordinan desde el eje vial Juan Gabriel y Sanders. Se supone que todo se trasladará a la torre, aunque ahí también puede venir otro problema: movilidad y conectividad vial, por el embudo que se genera en el Centro Histórico.
En términos prácticos, todavía está por verse el costo-beneficio de toda esa infraestructura, más si se agrega otro elemento: ya existe una plataforma tecnológica municipal que se opera desde el CERI 911, donde trabajan 180 personas en tres turnos.
Los llamados que llegan al CERI son los mismos que llegarán a la Torre y serán atendidos por los mismos cerca de 3 mil policías municipales que cubren las 24 horas en siete distritos.
Para que en verdad se amplíe el alcance, tendría que crecer también la capacidad operativa en las calles, con más patrullas y policías atendiendo los folios que, al final, recaen en la estructura municipal.
Poco pinta la operación estatal cuando se trata de atender los hasta 6 mil llamados diarios al 911, aun cuando el 70 por ciento no sean emergencias reales.
Don Mirone