Después de que Ariadna Montiel asumió la presidencia de Morena, en el equipo del alcalde juarense, Cruz Pérez Cuéllar brincaron de contentos porque se alineó un astro más al proyecto de la gubernatura para el 2027.
Nadie desconoce a estas alturas sobre la alianza y la apuesta conjunta que antes del ajuste Gobierno-Morena ordenado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se acordó entre la entonces secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel y el presidente municipal: apoyo con todo a Cruz por la coordinación estatal y a Mayra Chávez, la delegada de Programas para el Bienestar, por la coordinación municipal.
Por eso no extraña el ambiente festivo del lado del proyecto crucista. Mirone pensaba que por el lado del otro proyecto por la coordinación estatal, el de la senadora Andrea Chávez, podría haber desánimo o harta preocupación ante la presunción de que el apoyo pactado antes, seguirá desde la nueva posición partidista de Montiel, con todo y que se supone que las encuestas deben ser las que marquen la decisión, dentro del proceso guiado por la Comisión Nacional de Elecciones.
Sin embargo, resulta que desde el lado de Andrea Chávez, hay otra lectura respecto al factor Montiel que los pone en una posición de tranquilidad para lo que viene a la hora de las definiciones, concediendo que el método de encuesta pasa irreductiblemente por la validación política y el acuerdo, y que el acuerdo implica repartición de posiciones.

En esa parte entra la otra definición, la correspondiente a la candidatura a la alcaldía juarense, esa que se decidirá en función de lo que pase en la estatal, siempre con margen de maniobra frente a lo que digan las encuestas.
Así va el análisis en el equipo de Andrea: Si ella es la buena para la coordinación estatal, la posición municipal tendría que ser para Mayra Chávez, la delegada de Bienestar y carta directa de Ariadna y su equipo. Ahí quien llevaría las de perder, sería el senador Juan Carlos Loera, con todo y que sea aliado de Andrea.
Si el bueno para la coordinación estatal es el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, quien caería en la coordinación municipal prácticamente de manera automática, sería la propia Andrea, respaldada además con el tema de su posicionamiento en las encuestas locales. En esa ecuación, tanto Mayra Chávez como Juan Carlos Loera quedarían bailando.
¿Cuál de esos dos escenarios convendría más realmente a la nueva presidenta nacional de Morena? Según esta lectura optimista del lado de Andrea, sería el primer escenario, dando por sentado que el montielismo preferiría quedarse con la candidatura a la alcaldía juarense para una de las figuras centrales de su equipo, que con la candidatura por la gubernatura para un aliado.
Por cierto, confirmó Mirone que Andrea Chávez estaría más que puesta a dejar el Senado definitivamente para venirse a la alcaldía juarense de concretarse el segundo escenario, el cual, según el equipo de Andrea, sería el menos favorable para el montielismo porque Ariadna no tendría bajo su control ni la gubernatura, ni la Presidencia Municipal que hasta hoy es la joya de la corona morenista.
Las especulaciones y la construcción de escenarios, están a todo lo que da a escasos dos meses de que caiga la primera definición interna.
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En la antesala de las definiciones morenistas rumbo al 2027, ninguna de las figuras principales que puntean para las coordinaciones estatal y municipal de la defensa de la transformación afloja el paso.
Si no dejan de operar y moverse entre semana, menos en fin de semana y mucho menos en medio de un festejo tan jalador como el Día de las Madres.
Por el lado de la alianza Cruz-Montiel, hubo un importante despliegue con mamás que traen cachucha de servidoras de la nación y trabajan en la Delegación de Bienestar, la que encabeza Mayra Chávez.
De nuevo se operó para los dos proyectos, el del alcalde Cruz Pérez Cuéllar y de la delegada Mayra, con la mesa servida desde la estructura de Bienestar.
Claro que al festejo de las mamás servidoras de la nación, tampoco podían faltar las diputadas y los diputados de la fracción de Morena en el Congreso del Estado, el otro pilar del montielismo en Chihuahua, apostado con el proyecto de Cruz.


Empaquetados todos, le entraron a la repartidera de regalos en ese evento por el 10 de Mayo.
Aparte del evento al que acudieron Pedro Torres, María Antonieta Pérez, Lizzy Guzmán, Magdalena Rentería y Leticia Ortega, hubo otro más armado por el coordinador de la bancada, Cuauhtémoc Estrada.
El alcalde encabezó varios eventos de festejo masivo todo el fin de semana, incluyendo el de comités vecinales que se le articuló desde la Dirección de Desarrollo Social. A la par de la conmemoración, el alcalde sacó a toda la estructura municipal a los parques dentro del programa Juárez Amanece Limpio, donde incluso participaron regidoras y regidoras de todos los partidos políticos.


Quien fue a dar hasta Camargo en un evento masivo por el Día de las Madres, fue la senadora Andrea Chávez, mientras que el senador Juan Carlos Loera anduvo en recorrido por Juárez y entregó regalos por el Día de la Niñez, además de festejar en territorio a mamás integrantes de la 4T.
En un desayuno con mamás de la colonia Renacimiento, Loera fue acompañado por el diputado local Oscar Avitia, quien trae alianza desde hace rato con los proyectos de Loera y Andrea Chávez, alejado del bloque mayoritario montielista.
El mero 10 de mayo, Andrea repartió flores en cruceros de la capital del estado.
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No nada más se adelantaron las precampañas y campañas electorales. Como ya se hizo tradición en Juárez, el Consulado de Estados Unidos adelantó la conmemoración del Día de la Independencia.
Así que el fin de semana también se puso grillo el festejo gabacho y coincidieron en la celebración de los 250 años de independencia, el alcalde juarense, Cruz Pérez Cuéllar y el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla; ambos, morenista y panista, aspirantes por la silla de Palacio de Gobierno.
Los dos atendieron la invitación del cónsul general encargado, Robin Busse, igual que la mayor parte de la clase política y empresarial del estado y de esta frontera.
En general, quien poco se le despegó a Cruz, fue el secretario del Ayuntamiento, Héctor Ortiz Orpinel, mientras que con Marco se vio muy de cerca el recaudador de Rentas, Raúl García Ruiz, el funcionario estatal que más temprano compró boleto con el proyecto del alcalde, al menos abiertamente.
La plana mayor del funcionariado estatal pasó lista en el evento, empezando por el representante de la gobernadora Maru Campos en Juárez, Carlos Ortiz, al igual que su antecesor y hoy rector de la UTCJ, Oscar Ibáñez.


Desde luego que, como también anda encampañado y se presenta como el mejor amigo de los estadounidenses en materia de colaboración institucional – con todo y el conflicto diplomático a cuestas por el caso de los agentes de la CIA- ahí se dejó ver el secretario de Seguridad Pública, Gilberto Loya. También se presentó el fiscal anticorrupción, Abelardo El Bayo Valenzuela.
Por ese lado azul, no hay mucho representante popular en terrenos juarenses dominados por Morena, pero ahí estuvieron la diputada local, Xóchitl Contreras y el regidor Alejandro Jiménez.
Pensaba Mirone que los representantes morenistas le sacarían la vuelta a la invitación gabacha, pero no todos lo hicieron. Así que corrieron la cortesía política, el diputado local Pedro Torres, igual que el diputado federal, Daniel Murguía.
Todos convivieron en el jardín de las instalaciones ubicadas en Paseo de la Victoria, junto a una muy variada representación empresarial, de organismos de profesionistas y Organizaciones de la Sociedad Civil.
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Una verdadera revuelta traen en los juzgados familiares y civiles por el tema de la pretendida reubicación que se armó desde el Órgano de Administración Judicial, aparentemente sin tomar en cuenta el parecer de juezas y jueces.
Le llegó a Mirone el reclamo porque escribimos aquí que las personas juzgadoras más flojas se resistían a dejar su espacio y de pasada grillaban un proyecto noble que costó bastante armar y financiar para crear salas de escucha, especialmente diseñadas para la materia Familiar.
El asunto es que no tienen nada en contra de las salas de escucha, que consideran que bien pueden quedar en el segundo piso del edificio estatal Bonifacio Chávez, para utilizarse sin problema cuando sea necesario, en beneficio de los menores que enfrentan situaciones difíciles.
Lo que les parece una ocurrencia o un proyecto no bien planeado ni consensuado, es el de la reubicación y reacomodo de juzgados.
Sobre todo porque no van a un mejor o más digno lugar, sino a un espacio más reducido “prestado” por el Gobierno del Estado, donde quienes ahí trabajan la batallan por todo ante su escasa funcionalidad y poco equipamiento.
Se irían los juzgados familiares únicamente para amontonarse… pero eso es lo de menos, le dicen a Mirone.

Lo complicado y de impacto inmediato es entrar a una dinámica de mudanza de archivos que se llevaría días o semanas, cuando un día de dejar de trabajar implica el rezago de entre 50 y 70 promociones en un solo juzgado.
De por sí, traen broncas en ese sentido, no quieren ni pensar qué sería el ponerse ahorita a mover expedientes cuando sigue sin resolverse el retraso del trabajo jurisdiccional por falta de personal.
Ni siquiera los archivos cabrían en el nuevo espacio. Y si hay problemas en los juzgados por audiencias, no se diga en el juzgado tradicional que concentra expedientes activos de cinco juzgados. Una locura de papeleo y logística por resolver, aparte del simple espacio.
Supo este Don que no únicamente hay inconformidad entre titulares de juzgados familiares, también en los civiles que habrían de reacomodar. Y quienes traen la resistencia son fundamentalmente quienes tienen sus juzgados más ordenados, son de carrera judicial y formación reconocida. La pura artillería pesada…quitando de en medio al famoso Miguelón, que también anda en la grilla.
Don Mirone