El anuncio de la construcción de un paso deprimido en el cruce de Manuel Gómez Morín y Paseo de la Victoria no solamente puso sobre la mesa una de las mayores intervenciones viales previstas para este año en Ciudad Juárez: también desató una polémica que crece antes de que arranque la obra.
El proyecto ha generado cuestionamientos por las curvas contempladas en su diseño, dudas sobre las condiciones de seguridad para los automovilistas, preocupación por el impacto que tendrá la construcción sobre uno de los corredores comerciales más importantes de la ciudad y reclamos porque una obra de esa magnitud no fue suficientemente socializada antes de llegar a la etapa de licitación.
A las voces críticas se han sumado Desarrollo Económico del Norte (Denac) y el Consejo de Movilidad de Ciudad Juárez. Mientras unos consideran que todavía deben revisarse riesgos y características del diseño, otros demandan abrir públicamente el proyecto para que pueda ser conocido y analizado por la ciudadanía.
En contraparte, el Fideicomiso de Puentes Fronterizos de Chihuahua (Fpfch) sostiene que el proyecto cumple con las normas establecidas por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
Y mientras crece la discusión alrededor de la obra, aparece un nuevo ingrediente: la licitación para construirla fue declarada desierta, debido a que ninguna de las propuestas presentadas fue considerada solvente.
De modo tal que antes de comenzar a resolver el congestionamiento vial para el que fue concebido, el paso deprimido ya abrió un embotellamiento: el de las dudas, cuestionamientos y exigencias de información alrededor del proyecto.

De obra vial a tema de controversia
La intervención en Gómez Morín y Paseo de la Victoria forma parte del paquete de proyectos con los que se busca modificar la movilidad en algunos de los cruceros de mayor circulación de la ciudad.
Pero desde que se conocieron sus características, el proyecto comenzó a generar preguntas.
Una de las principales observaciones provino del director de Denac, Héctor Núñez Polanco, quien advirtió sobre las características geométricas del paso deprimido.
“De acuerdo con el diseño conocido, la estructura contempla curvas en su trazado que exigirán a los automovilistas una mayor pericia de conducción, especialmente en condiciones de velocidad, poca visibilidad o tránsito denso”, expuso.
Núñez Polanco reconoció que la nueva infraestructura representa “un avance importante para la movilidad de la ciudad”, pero sostuvo que existe “un riesgo que debe ser atendido antes de continuar con la obra”.
La preocupación es que la combinación de curvas, muros, velocidad y visibilidad pueda incrementar el riesgo de accidentes, especialmente entre conductores que no estén familiarizados con el nuevo trazado.
Fideicomiso: el proyecto cumple con la norma
Frente a los cuestionamientos, el director del Fideicomiso de Puentes Fronterizos, Rogelio Fernández Irigoyen, aseguró que el proyecto cumple con las disposiciones técnicas correspondientes.
“Los proyectos están realizados de conformidad con las normas de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes”, señaló.
La afirmación incluye también el paso superior de Teófilo Borunda y Paseo de la Victoria y el paso inferior de Francisco Villarreal Torres y Juan Pablo II.
Fernández Irigoyen indicó que el gálibo del paso deprimido será de 5.50 metros, conforme al Manual de Proyecto Geométrico de Carreteras de la SICT.
Con esa altura sería físicamente posible el ingreso de autobuses de transporte de personal y camiones de carga pesada, aunque aclaró que definir qué unidades podrán circular por el lugar no corresponde al Fideicomiso.

La otra polémica: ¿por qué no abrir el proyecto?
Sin embargo, los cuestionamientos no se han limitado al diseño.
El presidente del Consejo de Movilidad de Ciudad Juárez, Javier Venegas, puso sobre la mesa otro elemento: la necesidad de que las grandes obras viales sean socializadas antes de llegar a la etapa de construcción.
Venegas consideró positivas las inversiones en infraestructura, pero sostuvo que una intervención que tendrá semejante impacto en la movilidad debe ponerse también bajo el escrutinio ciudadano.
“Muy respetables las mesas donde participan las cámaras, pero debe ser una obligación también publicarlo para que la ciudadanía lo conozca”, expresó.
Por ello pidió que el Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP), que tiene acceso a los proyectos, libere la información.
“Que el IMIP presente el proyecto públicamente, nos daría la tranquilidad de que el proyecto está conforme al concepto de calles completas y la Ley de Movilidad”, remarcó.

Comerciantes miran hacia los meses de construcción
La controversia también alcanza a quienes tienen negocios alrededor de la intersección.
Núñez Polanco, propietario de establecimientos ubicados precisamente en el sector donde se realizará la obra, advirtió que las afectaciones no comenzarán cuando el paso deprimido entre en funcionamiento, sino desde el momento en que arranquen las excavaciones.
Por ello pidió que antes de iniciar los trabajos se conozcan las rutas de desviación vehicular y peatonal, el calendario de las diferentes etapas y los mecanismos que permitirán mantener los accesos a los establecimientos.
“No se descarta una baja en ventas por mayor dificultad de los accesos de clientes; esto se puede mitigar con la debida señalización y seguridad”, expresó.
También consideró necesario contar con planes de contingencia ante lluvias o eventualidades que puedan aparecer durante las excavaciones, como instalaciones de gas, agua o drenaje.
Entre las propuestas surgidas a partir de la polémica está realizar simulaciones físicas del funcionamiento del paso deprimido.
Núñez Polanco consideró conveniente analizar en condiciones más cercanas a la realidad la combinación de curvas, muros, velocidad, visibilidad e iluminación.
También planteó valorar una modificación del diseño para reducir el grado de curvatura o, en su defecto, incorporar medidas de mitigación como señalización adecuada, reductores de velocidad, iluminación y guarniciones de seguridad.
El objetivo, sostuvo, es tener certeza de que una vez terminada la obra realmente se conseguirán los beneficios prometidos para la movilidad.

Y ahora, la licitación queda desierta
A los cuestionamientos técnicos, ciudadanos y comerciales se agregó esta semana otro episodio.
El Fideicomiso de Puentes Fronterizos declaró desierta la licitación FPFC/CO/009/2026, correspondiente a la construcción de la obra.
De acuerdo con el documento publicado por el organismo, la determinación se tomó “toda vez que ninguna de las propuestas presentadas se consideraron solventes”.
El procedimiento tendrá que retomarse mientras la discusión sobre el proyecto permanece abierta.