El pasado 4 de septiembre fue la última vez que alguien vio a Bryan Adán Rodríguez García caminar por las calles de Riveras del Bravo, etapa IX. Desde entonces, el joven de 23 años se convirtió en un nombre más en las listas de desaparecidos de Ciudad Juárez, pero para su familia es mucho más: un hijo, un hermano, un rostro que no quieren que se borre entre el silencio.
Bryan mide apenas 1.60 metros, es de complexión delgada y piel morena clara. Su cabello lacio y corto enmarca una mirada café que sus seres queridos extrañan. Lleva en el cuerpo marcas que lo identifican: tatuajes en los brazos, en la pierna y detrás de la oreja, señales que cuentan historias personales y que ahora sirven para describirlo ante las autoridades.
Ese día vestía una playera azul marino, pantalón de mezclilla azul y tenis blancos. Una vestimenta sencilla que contrasta con la incertidumbre enorme que dejó su ausencia.
La Fiscalía General del Estado lanzó un llamado a la ciudadanía: cualquier información sobre su paradero puede marcar la diferencia.
Las denuncias pueden hacerse al 911, al 089 de Denuncia Anónima o a los teléfonos especializados en personas desaparecidas.
Mientras tanto, su familia espera, con la esperanza puesta en que alguien lo haya visto, en que la ciudad les devuelva a Bryan.
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