Sin plena conciencia de su misión, Luis Mendoza llegó a las organizaciones de la sociedad civil (OSC) de una manera curiosa, inesperada, como solo la vida puede acercarnos a eso que está por cambiar el rumbo de nuestro destino para siempre.
Luis regresa 15 años atrás. Escarba en su memoria y rescata aquel día que llegó a El Chamizal a un evento que imaginó era organizado por alguna instancia de Gobierno. Su sorpresa fue grande al ver que los organizadores se movían aquí y allá, cargando sillas y mesas. La coordinación en un baile de manos y piernas cargando y moviéndose con ritmo. Eran de personas como él, no políticos ni trabajadores de Gobierno. Era gente en la que se reconocía y siguió reconociéndose muchos años después.
Luis Mendoza: hacer clic con el activismo
“Ahí conocí a los de Cehlíder. Siempre había un proyecto social andando”, explica.
Después de la juventud preparatoriana, Luis Mendoza empieza a trabajar formalmente en Arte en el Parque y en el Centro Humano de Liderazgo A.C. (Cehlíder). Sus inquietudes siempre miraron hacia las OSC. Aunque sabía, y en el camino fue descubriendo, que el trabajo era difícil y exigía de él un compromiso. Entendía que debía trabajar por aquella población desterrada que es la juventud.
Enseñar para transformar
“Mucho de lo que he hecho tiene que ver con el impulso para que las y los jóvenes se integren de esta manera a la sociedad. Las y los que no son vulnerables deben tener conciencia de su misión en la sociedad. Si aprovechas la juventud para enseñarles todo eso hay una probabilidad de que ya de adultos impacten a Ciudad Juárez y le entren a los retos”, detalla Luis.
Su llegada a la Fundación Paso del Norte, en 2015, le permitió intervenir en el diseño de proyectos sociales, entablar relaciones públicas y dirigir operaciones. Su trabajo en comunidad continúa y sabe que aún hay mucho por hacer.
Erradicar los discursos de odio, el objetivo de Luis Mendoza
“Hemos ganado batallas que eran importantes, nos hemos hecho de derechos que han sido echados a andar por activistas anteriores. Hemos ganado derechos que tenemos que defender, porque se repiten patrones que cimentan discursos de odio”, narró al describir su trabajo como defensor de los derechos de la comunidad Lgbttqi+.
Por desgracia, los problemas siguen siendo los mismos y, por fortuna, el trabajo iniciado por todas estas OSC han cambiado sus modelos de pronta atención y han colaborado de la mano por los cambios que necesita la juventud.
La mala política
“Seguimos criminalizando a la juventud y no nos toman en cuenta para las decisiones de productividad del país y muchas políticas públicas no se enfocan a las y los jóvenes que menos tienen”.
Luis también tiene fe y trabaja todos los días para no dejar su compromiso en una palabra que no llena más allá que el espacio en una hoja. Imagina un Juárez que reconoce lo que aporta a la vida pública, política y económica en todo el país. El orgullo por esta tierra no solo se queda aquí, a los lindes de un desierto, sino que va más allá y sabe que motiva a la comunidad a trabajar por la misma sociedad. “Un Juárez participativo, es nuestra mejor solución a la indiferencia”.
* Activista y defensor de derechos humanos de la comunidad Lgbttqi+
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