“Entonces, Quetzalcóatl acarició al conejito y le dijo: ‘Tú no serás más que un conejito, pero todo el mundo, para siempre, se ha de acordar de ti’. Y lo levantó alto, muy alto, hasta la luna, donde quedó estampada la figura del conejo. Después, el dios lo bajó a la tierra y le dijo: ‘Ahí tienes tu retrato en luz, para toda la humanidad y para todos los tiempos’”, dice una leyenda azteca.
El relato sobre el conejo de la luna es el que da vida al Lunario Poético, un espacio infantil que por primera vez se presenta en Ciudad Juárez como parte de la Décima Feria del Libro de la Frontera (Felif), que desde ayer y hasta el próximo 31 de mayo se lleva a cabo en el Centro Cultural Paso del Norte (CCPN).
Ubicado en la Cineteca del CCPN, el Lunario Poético es un espacio interactivo dirigido a niños y jóvenes, quienes, a través de diversas dinámicas, podrán acercarse a la cultura prehispánica y realizar diversas actividades, entre ellas, “armar” su propio poema.
Además, tendrán la posibilidad de leer poemas donde la luna es la protagonista; algunos de ellos son prehispánicos y otros son autoría de reconocidos escritores nacionales e internacionales como Jorge Luis Borges o Gabriela Mistral. También podrán perderse en un laberinto lleno de luces e imágenes que hacen alusión a esta peculiar leyenda.
Claudia Rivera y Pablo Juárez son quienes guían a los menores a través de esta experiencia interactiva, que comienza con una fotografía junto a la luna y continúa por un pasillo oscuro iluminado únicamente por murales alegóricos al conejo lunar. También se encuentra una escultura luminosa del lagomorfo, en cuyo interior se ubica una luna.
Además del laberinto, en un tablero lleno de frases y palabras, cada niño, joven o equipo podrá armar su propio poema en un divertido trabajo colaborativo pensado especialmente para ellos.
Pero, sin lugar a dudas, la experiencia más novedosa es la posibilidad de crear un poema utilizando sus propias manos a través de sensores de movimiento.
“Se invita a los niños para que puedan pasar frente a la pantalla y con sus manos mover las palabras. Ellos mismos van juntando y generando las imágenes que esa poesía va evocando. Es una pieza interactiva, digital y poética”, explica brevemente Claudia.
Para realizar esta dinámica, grupos de cuatro niños o jóvenes son ubicados frente al sensor y, con sus propias manos, pueden mover las palabras para armar poemas y formar figuras. Cuando alguno de los integrantes cierra el puño, el tablero cambia automáticamente al siguiente poema, por lo que el trabajo en equipo y la coordinación son fundamentales para cumplir el reto.
“Tienen que trabajar en colaboración para que unas personas tomen, por ejemplo, las palabras de la esquina y otras las palabras de abajo, por lo que también deben ponerse de acuerdo para lograr las figuras”, complementa Claudia, quien explica que la duración de la dinámica depende del trabajo en equipo y del número de participantes en cada grupo.
En el primer día de la Felif, el Lunario Poético se convirtió en uno de los espacios más llamativos para los estudiantes que acudieron a este encuentro con los libros, la poesía, las leyendas prehispánicas y la cultura, reunidas en una experiencia interactiva que pone a volar la imaginación.