Creció entre tumbas. Aprendió a vivir con la muerte. Pero hubo una despedida para la que nunca estuvo preparado. Narciso Vargas lleva casi toda su vida en el Panteón Tepeyac.
Allí aprendió a construir lápidas, sin imaginar que un día tendría que hacer las de sus propios padres.
Lee la nota completa aquí 👇🏼