Harold Bloom dijo que Wallace Stevens (Reading, Pensilvania, 1879-Hartford, Connecticut, 1955) era el mejor poeta y el más representativo de la poesía estadounidense. Stevens es de la generación de T.S. Eliot, es decir, de la corriente vanguardista en lengua inglesa. A pesar de ser reconocido como un renovador de la poesía estadounidense, no pertenecía a ningún grupo literario, sino que más bien tuvo un trabajo de abogado en una compañía de seguros hasta su jubilación. Sin embargo, esto no impidió para que escribiera y publicara varios libros, como Ideas of Order, The Man With the Blue Guitar, Parts of the World o Auroras of Autumn. Ganó el Premio Pulitzer en 1955 por su obra The Collected Poems.
En esta ocasión les hablaré de Harmonium (1923), el primer libro de poemas de Wallace Stevens publicado cuando tenía 44 años. Así que nunca es tarde para empezar a publicar. Algo que podemos notar en este volumen son sus lecturas francesas, su modernismo, la experimentación incluyendo palabras en español, en francés, en alemán. También encontramos sus paseos en Florida, yendo de vacaciones, recordemos que vivía y vivió toda su vida en Hartford. Stevens muestra también los paisajes a su alrededor y su vida consuetudinaria. Quiero compartirles una versión que hice del poema “The Wind Shifts”, de Wallace Stevens de su libro Harmonium:
El viento cambia
Así es como cambia el viento:
como los pensamientos de un viejo,
que aun piensa con entusiasmo
y con desesperación.
Así es como cambia el viento:
como alguien sin ilusiones
que sigue sintiendo cosas irracionales.
Así es como cambia el viento:
humanos aproximándose con orgullo,
humanos aproximándose con ira.
Así es como cambia el viento:
un ser humano pesado, muy pesado,
al que no le importa nada.
Wallace Stevens dice en un verso: “Poetry is the supreme fiction” (La poesía es la ficción suprema”), por eso intentaba encontrar el lado poético en la vida, en el hibisco, en los muñecos de nieve, en los helados, o en el viento, como en el caso del poema. Este poema del viento caprichoso puede tener mucho sentido en una ciudad como la nuestra, Ciudad Juárez. Es interesante cómo compara este fenómeno inasible con características propias de los seres humanos. Antes que mitologizar al viento, lo empata con los vicios humanos. Les animo a que busquen Harmonium y se deleiten en los poemas de Stevens.
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