Después del trágico accidente carretero que enlutó a la clase política y a la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), ya comenzaron a sonar nombres sobre quién podría ocupar el espacio que dejó Marco Licón como director ejecutivo del organismo operador del agua.
El Consejo de Administración de la JMAS designó como encargado de despacho a Alberto Paredes Arroyo, director financiero del organismo, pero el funcionario únicamente permanecerá al frente de manera interina mientras desde Palacio de Gobierno se toma la decisión sobre el titular definitivo, misma que posteriormente deberá ser avalada por el propio Consejo.
Se comenta entre la estructura estatal y al interior de la descentralizada que lo más probable es que se opte por una opción surgida del mismo equipo de Marco. No solo como reconocimiento a que las cosas marchaban bien, sino también para reducir al mínimo cualquier desestabilización operativa derivada de la lamentable pérdida.
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En ese escenario, el nombre que más fuerte suena es el del actual director comercial, Mauricio Meléndez, considerado el perfil político y operativo más consolidado dentro de la estructura.
Meléndez era hombre de todas las confianzas de Marco Licón. Además, cuenta con el antecedente de haber trabajado en Palacio de Gobierno, donde formó parte del despacho de la gobernadora y atendía la avanzada en las giras de Maru Campos.
Desde la Dirección Comercial hizo buena mancuerna con Licón para proyectar una imagen de cercanía con la ciudadanía y se convirtió en una pieza importante dentro del trabajo político que se articuló con el llamado Sistema PAN, particularmente en las tareas territoriales del Toca-Toca y los chalecos azules.
La JMAS aporta actualmente alrededor de 200 operadores a la estrategia política que aterrizó en Juárez el venezolano Pedro Silva, bajo la supervisión de Carlos Ortiz y Richy Vega, quienes reportan tanto al Comité Ejecutivo Nacional del PAN como a la propia gobernadora.
Por eso, dentro de las estructuras azules consideran que el relevo podría darse sin mayores sobresaltos. Aunque, en política, nunca hay nada escrito.
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Junto al nombre de Mauricio Meléndez comenzó a mencionarse también el de la empresaria Adriana Fuentes, exlegisladora de corazón tricolor, actualmente senadora suplente del panista Mario Vázquez y una de las operadoras más cercanas a Marco Bonilla en su proyecto rumbo a la gubernatura.
Por cierto, Marco Licón también trabajó de manera importante en el proyecto político de Bonilla antes de llegar a la JMAS, y en su designación tuvo peso específico el respaldo empresarial.
Por eso, la definición del relevo no es menor. La dirección ejecutiva de la JMAS siempre ha sido una de las posiciones estatales más codiciadas por el tamaño de su nómina, el manejo de contratos millonarios y el amplio margen de operación política en territorio.
Cuando salió Sergio Nevárez, por ejemplo, pelearon la posición el actual recaudador de Rentas, Raúl García Ruiz; la subsecretaria de Desarrollo Humano y Bien Común, Austria Galindo; e incluso llegó a mencionarse al representante de la gobernadora, Carlos Ortiz.
Sin embargo, hoy todos parecen enfocados en sus propios proyectos políticos o en la operación institucional, por lo que se ve complicado que el relevo surja desde esos frentes.
Quizá en un par de semanas haya noticias. Mientras tanto, la pregunta sigue flotando en el ambiente: ¿quién se quedará con una de las sillas más poderosas del Gobierno del Estado en Ciudad Juárez?
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Pasada ya la “moda” del Crematorio Plenitud, el Congreso del Estado ha tirado al olvido las iniciativas de reforma a la Ley Estatal de Salud y a otros ordenamientos de carácter local e incluso federal que buscaban apretar la supervisión sobre funerarias, crematorios y panteones.
En los polvosos archiveros del Legislativo descansan plácidamente las propuestas presentadas tras el escándalo que exhibió el hallazgo de casi 400 cadáveres acumulados sin que ninguna autoridad detectara la irregularidad durante años.
Entre ellas se encuentra una iniciativa impulsada por la bancada de Morena para endurecer las sanciones contra propietarios de crematorios, funerarias y cementerios que incumplan con los requisitos que ya establece la legislación sanitaria para el manejo de cadáveres.
También quedaron congelados otros proyectos presentados por distintas fuerzas políticas. Ninguno ha llegado a discusión formal en comisiones y mucho menos ha sido sometido a votación en el pleno.
Es decir, sigue vigente prácticamente el mismo marco jurídico que permitió al propietario de Plenitud operar sin vigilancia efectiva y acumular cientos de cuerpos sin que nadie lo molestara.
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Entre las propuestas morenistas figuraba una modificación al Artículo 274 de la Ley Estatal de Salud para dejar claramente establecida una obligación para la autoridad: realizar inspecciones mensuales a panteones, cementerios y crematorios.
Según le contaron a Mirone, ese es precisamente uno de los puntos que más ruido generó dentro del proyecto, pues obligaría a la autoridad sanitaria estatal a destinar muchos más recursos a las labores de supervisión que actualmente realiza la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coespris).
Vale recordar que la propia Coespris pasó más de dos años sin inspeccionar Plenitud, situación que dejó al establecimiento una manga muy ancha para operar sin contratiempos, mientras se acumulaban cientos de cuerpos pendientes de cremación.
La ausencia de vigilancia fue precisamente una de las principales críticas que surgieron cuando se conoció la magnitud del caso.
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También vale recordar que, cuando estalló el escándalo por el amontonamiento de cadáveres embalsamados, la autoridad justificó parte de la omisión señalando que la ley no la obligaba a realizar inspecciones mensuales; es más, ni siquiera anuales.
Tampoco se aplicaron sanciones mayores al propietario porque el Código Penal resultó bastante laxo para castigar conductas de esa naturaleza.
Por ello, una de las propuestas planteaba reformar el Artículo 202 Bis del Código Penal para establecer penas de tres a siete años de prisión y multas de 100 a 300 días para administradores de panteones o crematorios que no lleven registros precisos, digitalizados y actualizados de los cuerpos inhumados, cremados o trasladados.
Justo lo que no ocurrió en Plenitud.
Por lo visto, la acumulación no solo se dio en el ya bien llamado “Crematorio del horror”, sino también en el Congreso del Estado, donde permanecen congeladas las reformas que buscaban cerrar los vacíos legales que hicieron posible un manejo inhumano, negligente y potencialmente criminal de restos humanos.
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Una parte de lo poco que queda del PRI se reunió este jueves por la mañana con Arturo Chávez Chávez, quien fuera procurador general de Chihuahua durante el Gobierno de Francisco Barrio y, posteriormente, procurador general de la República en tiempos de Felipe Calderón Hinojosa. Un panista de los de antes, pues.
A Mirone le contaron que la reunión giró en torno a dos temas en particular: echarle madres y padres a la 4T y comenzar a trabajar en la construcción de una alianza política rumbo a las elecciones de 2027, cuando se elegirá gobernador o gobernadora, además de renovarse la Cámara de Diputados y el Congreso del Estado.
El acercamiento del exfuncionario de múltiples cargos y prominente abogado de empresas parecería ser un paso ya en firme para acordar una alianza que lo mismo puede convertirse en una coalición total, parcial o “de facto”, de esas que tan buenos dividendos le han dado al PAN.
Hasta ahí, todo en orden, pero…
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Enterados del tema le confirmaron a Mirone que una buena parte de los restos esqueléticos que quedan del PRI ya no quieren saber nada de volver a hacer alianzas con quien fuera su acérrimo enemigo: el PAN.
Quejas hay muchas y de todos tamaños: que perdieron posiciones, que les entregaron candidaturas en municipios donde el tricolor estaba más fuerte, que solo los buscan cuando los necesitan, que su base militante no quiere andar haciendo campaña con quienes fueron sus adversarios durante décadas.
El etcétera es largo. Esa parte del priismo, así de cadavérica como está, prefiere jugar con un candidato propio, hecho en casa, que obtenga los votos que alcance, pero que esos sufragios le sirvan al tricolor y no al PAN ni a cualquier otra fuerza adherida a la coalición.
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Según le contaron a Mirone, los más reacios provienen del llamado sector campesino del PRI: la CNC, la Liga de Comunidades Agrarias y algunas otras organizaciones que durante años mantuvieron viva la rivalidad política con sus pares panistas.
No es un dato menor. Se trata de la poca estructura territorial que le queda al expartidazo. Si ellos no van, entonces algunos se preguntan: ¿para qué sumar al PRI? Basta con revisar el mapa electoral para darse cuenta de que los tricolores todavía tienen capacidad de movilización en varios municipios serranos.
Ese bloque enfrenta ahora otro problema: si deciden competir por cuenta propia, ¿con qué candidato?
No saben qué responder cuando se les plantea la pregunta, porque su carta más visible, el canta-diputado Tony Meléndez, se ha mostrado más cercano a Marco Bonilla, alcalde de Chihuahua capital y favorito para convertirse en el candidato del PAN.
¿Alejandro Domínguez? No termina de convencer.
Como sea, el caso es que ni en el blanquiazul todos están felices con la idea de volver a hacer campaña junto a sus antiguos enemigos, ni los priistas brincan de emoción ante esa posibilidad.
¿Candidatos propios en los municipios y una candidatura común para la gubernatura? Es una de las fórmulas que se analiza y que pronto veremos cómo acomodan.
Por lo pronto, don Arturo Chávez Chávez ya desayunó comida —y prójimo— con sus nuevos amigos cenecistas.
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Bien dicen que los pleitos ni ganados son buenos. Comenta Mirone el dicho popular porque ya le pegó el agarrón político que traen entre sí la gobernadora Maru Campos, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar y la presidenta Claudia Sheinbaum.
La gobernadora anunció con bombo y platillo que el Gobierno del Estado se pondrá muy mundialista y proyectará en pantallas gigantes la ceremonia inaugural y los partidos que alcance a disputar la Selección Mexicana de Futbol en la Copa Mundial 2026.
La llamada Fiesta Mundialista 2026 se realizará en cinco de las principales ciudades del estado y, ¡oh, sorpresa!, Ciudad Juárez no fue incluida como sede.
Los juarenses no disfrutarán de las pantallas LED de alta resolución financiadas por el Gobierno estatal, mismas que sí se instalarán en espacios públicos de Chihuahua capital, Cuauhtémoc, Parral, Delicias y Jiménez.
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Desde luego hay que aclarar que el Gobierno Municipal ya había anunciado su propio programa de transmisiones y actividades denominado Distrito Futbolero, pero no deja de llamar la atención que en la agenda estatal no aparezca nada para esta frontera.
El alcalde hizo el anuncio al inicio de semana y confirmó que la Plaza de la Mexicanidad y el Estadio 8 de Diciembre fungirán como sedes del programa del 11 de junio al 19 de julio.
Serán cinco semanas de transmisiones gratuitas acompañadas por actividades deportivas y recreativas como carreras, lucha libre, funciones de box y ciclismo.
Además, los 50 partidos confirmados, incluyendo rondas eliminatorias y la gran final, serán proyectados en megapantallas de más de 40 metros cuadrados.
Las agendas separadas llegan justamente en medio del clima de tensión política generado por el llamado CIA-Gate chihuahuense, vinculado al caso Sinaloa, los señalamientos de presunta colusión de Morena con grupos criminales y las acusaciones de injerencia norteamericana supuestamente respaldada por actores panistas.
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El caso es que el Gobierno del Estado no programó ninguna sede para Juárez, mientras que en la ciudad de Chihuahua el epicentro de la fiesta será la Plaza del Ángel, donde se instalarán áreas de activación deportiva, zonas de convivencia, entrega de promocionales y espacios para venta de alimentos y bebidas.
En Cuauhtémoc la sede será el Estadio Monumental; en Delicias, el Gran Estadio de Beisbol; en Parral, la Plaza de la Identidad; y en Jiménez, la Plaza Principal, frente a la Presidencia Municipal.
El programa estatal contempla incluso las semifinales del 14 y 15 de julio, así como la gran final del 19 de julio.
Ni con el Mundial de Futbol encima los Gobiernos dejan de competir entre sí ni de pelear entre sus principales figuras políticas.
Lo bueno es que ya comenzarán los partidos y, al menos por noventa minutos, la política tendrá que conformarse con pasar a segundo plano.
Don Mirone