La presencia de Cajas Graff en los órganos electorales del país viene desde mucho antes de que Guadalupe Taddei llegara a la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE), que ha estado en boca de todos en los últimos días, y no precisamente para bien.
La empresa más nombrada en la última semana, tanto en notas como en columnas políticas, Cajas Graff, de José Alfredo Hernández Casillas, obtuvo contratos tanto en el INE como en los Organismos Públicos Locales Electorales (Oples) desde la década pasada, por cantidades millonarias y casi siempre como proveedor de materiales para la jornada comicial.
Chihuahua no quedó fuera de su amplia red de contratos con el aparato electoral del país. En el año 2021 consiguió uno por 33 millones 881 mil 653.52 pesos para proveer gran parte del material que se utilizaría en la jornada de aquel año, cuando se eligieron diputados al Congreso del Estado, ayuntamientos y la gubernatura del estado.
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No fue una compra menor ni un proveedor de papelería de uso común. Según la licitación número IEE-LP03/21, publicada el 10 de febrero de 2021, la compra incluía 25 tipos de artículos, entre los que se encontraban las urnas, las mamparas, la tinta, las cintas en sistema de lectura Braille y las cajas para armar los paquetes electorales, entre otros.
En total, eran 107 mil 67 artículos los que solicitaba el Instituto Estatal Electoral (IEE) en esa licitación, a la que solo asistieron dos empresas: la ya mencionada Cajas Graff, S.A. de C.V., y Formas Finas y Materiales, S.A. de C.V., la cual quedó fuera por “no presentar al menos tres contratos por cantidades iguales o mayores a las licitadas”. De esa forma, Cajas Graff se quedó como único postor y, como opera en esos casos, si cumplía los requisitos, se le otorgaba el contrato y todos contentos.
Fue así como la ahora afamada empresa se hizo de un contrato por 33 millones 881 mil 653.52 pesos del Instituto Estatal Electoral de Chihuahua, según el fallo del 3 de abril de 2021. Así que quienes acudieron a votar en aquella jornada ahora saben que depositaron sus votos en las urnas que proveyó en su momento el proveedor que llegaría a ser el favorito del INE en tiempos de Taddei.
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Lo que no se puede borrar es el hecho de que la empresa de José Alfredo Hernández Casillas comenzó a brillar en el firmamento de los contratos electorales en el estado de Sonora, en el año 2017, cuando obtuvo un contrato por 46 millones 879 mil pesos del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Sonora.
¿Adivinen quién presidía ese organismo del vecino estado de Sonora en aquel entonces? ¡Acertaron! Guadalupe Taddei. ¿Les suenan los dos nombres?
A fuerza de ser justos, aquel contrato con Taddei en Sonora no fue el único que consiguió en sus nueve años como proveedor de materiales electorales. Según registros periodísticos, también le surtió a Veracruz e incluso al INE de Lorenzo Córdova.
Hasta el momento, se desconoce si Cajas Graff carga con algún tipo de sanción que le impida participar en las licitaciones que se emitirán para el proceso electoral de 2027. De no ser así, nada le impediría volver a presentarse como postor y, en una de esas, hasta ganar contratos. ¿Habrá un Cajas Graff después de Taddei o surgirán otras “cajas”, ahora rotuladas para la nueva directiva del INE? Estamos a unas cuantas semanas de saberlo.
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Mientras sigue el alboroto por la candidatura a la alcaldía de Chihuahua, las dirigencias del PAN y el PRI no han echado en saco roto lo de la postulación de candidaturas comunes y, en algunos lugares, la posibilidad de ir en coalición.
Este sábado estuvo en Chihuahua el dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, para acompañar a Alejandro Domínguez en la presentación de su informe de actividades como diputado federal por el Distrito VIII.
Salón lleno, con lo más granado de la clase política prianista, en un salón VIP y hasta con vestidos de gala para lucir en la ocasión.
¿Qué celebraban? La presentación del informe de un diputado federal por Chihuahua, algo que suele convocar, en situaciones normales, a los miembros de su partido y a otros tantos más, pero que regularmente pasaba de noche, con más pena que gloria.
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Esta ocasión fue diferente porque sirvió para que Alito Moreno y Maru Campos se tomaran la foto con sus dirigentes estatales, Alejandro Domínguez y Daniela Álvarez, respectivamente.
Mucha alaraca, asientos ocupados y empujones a la hora de salir para coincidir con los líderes, aunque sea en la puerta. ¡Priismo del de antes habemus!
¿Todo para qué? Para que ni Alito ni Maru hablaran así, con todas las letras, de la formación de una alianza electoral, aunque sea parcial, para enfrentar a Morena en las próximas elecciones. Solo sirvió para que el líder priista le tomara prestada su frase a Maru, con aquello de que Morena “es el gobierno de la muerte”.
Con esa van dos veces que se juntan en Chihuahua la gobernadora y el líder priista.
Según le contaron a Mirone, Alito y Maru ya se habían visto antes. Fue el pasado 26 de agosto, en Chihuahua, donde el líder priista refrendó su disposición a mantener la alianza que enarbolaron en 2024, que, dicho sea de paso, no les sirvió de mucho, pues Morena prácticamente les pasó por encima.
El problema para ellos es que ya se les vino el tiempo encima y al PAN se le retrasaron todos los procesos por la detención de César Jáuregui.
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El ambiente entre ambos partidos se había enfriado, incluso en las semanas previas a la “caída” de Jáuregui, porque el dirigente estatal del PRI, Alejandro Domínguez, seguía poniendo la vara muy alta para unir sus siglas con las del PAN en las boletas del año próximo.
Por lo menos, quería las candidaturas a síndico en Chihuahua y en Juárez, y que le respetaran su Distrito VIII federal, donde ganó en 2024, en gran medida, por el impulso que le dio el entonces alcalde Marco Bonilla.
Pero, como no veía claro el panorama, comenzó a patalear, a pedir que le respetaran al menos las 25 presidencias municipales que tiene actualmente el PRI y le permitieran remontar en los municipios urbanos, donde ha andado de capa caída desde 2016, cuando perdieron la gubernatura y, algunos, hasta la libertad.
Entre los muchos dimes y diretes, se ha colado la versión de que, en aquella “cumbre” de Alito con Maru, la gobernadora dejó en claro que podría haber alianza, siempre y cuando se quitaran de en medio Alejandro Domínguez y Graciela Ortiz.
Si así ocurrió, se la pusieron difícil al político campechano, porque la chihuahuense ha sido una de sus más cercanas operadoras desde que asumió la presidencia nacional del PRI y, desde entonces, ha dejado claro que su lugarteniente en Chihuahua es Domínguez… y nadie más.
El reloj sigue su marcha y los aliados de 2024 no acaban de firmar el acta que los una en matrimonio electoral para 2027. Ya estamos a las puertas de noviembre, dentro de poco estaremos en la etapa vacacional de diciembre y aún no dan color. Si siguen así, ambos enfrentarán una cuesta de enero política muy empinada.
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En la política, como en el futbol americano, un jugador debe estar atento para reaccionar en cuanto aparece un balón suelto: lanzarse sobre él y atraparlo antes de que lo haga alguien del equipo contrario.
Así andan ahora mismo los suspirantes —y la suspiranta— a la candidatura del PAN a la Presidencia Municipal de Chihuahua. Había ocho competidores y, hasta la fecha, solo se han bajado dos; uno de ellos, no precisamente por voluntad propia.
Según las ondas hertzianas que le llegan a Mirone desde Radio Pasillo del PAN, quien estaría más cerca de lanzarse por el ovoide es, ¡sorpresa!, Alan “El Cabrito” Falomir Sánchez, actual titular de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento de Chihuahua (JMAS).
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Según le contaron a Mirone, durante la semana que concluye, diversos actores del panismo chihuahuita viajaron a la Ciudad de México para entrevistarse con la dirigencia nacional del partido y abordar el tema de la capital del estado, donde ya reconocen una crisis a partir de la detención de César Jáuregui Moreno, uno de los aspirantes más perfilados para obtener la candidatura del blanquiazul a la alcaldía de Chihuahua.
Entre esos viajeros estuvo el actual presidente de la JMAS, además de otros que también buscan no solo la bendición del Palacio de Gobierno, sino la de las más altas esferas del panismo nacional.
Según las versiones recogidas en Radio Pasillo, Falomir se presentó como una “tercera opción” viable, capaz de colocarse entre los dos grupos que hasta ahora se habían disputado las preferencias al interior del partido: el de Santiago de la Peña y el de César Jáuregui Moreno.
En los días posteriores a la aprehensión del exfiscal Jáuregui, circuló con fuerza el nombre de la diputada María Angélica “Manque” Granados como una tercera opción. Sin embargo, con el paso de los días, esa posibilidad se desinfló y comenzó a cobrar fuerza, al menos en las conversaciones internas, la del político al que apodan El Cabrito.
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Desde la presidencia de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento de Chihuahua, Falomir ha recorrido buena parte de la ruta de la actual administración estatal. Desde ahí lanzó su precandidatura —o como le quieran llamar—, con pegada de espectaculares y todo lo demás, pero sin entrar en confrontación con los otros aspirantes y, menos aún, con el equipo de gobierno del que todavía forma parte.
Aquí el detalle que brinca es cómo le hará para acreditar la “pureza” panista que un sector del partido azul y blanco le reclama desde hace rato a uno de los contendientes, si Falomir proviene de Movimiento Ciudadano, que en este preciso momento ni siquiera es aliado electoral del PAN.
Hasta hace no muchos años, él era dirigente estatal del partido fosfo-fosfo y candidato recurrente a ocupar algún cargo en cuanta elección federal o local se presentara. Su filiación blanquiazul se remonta a su juventud, pero su militancia efectiva en el PAN corresponde a la actual administración.
Como sea, ahí sigue, atento a la jugada y esperando a ver dónde cae el balón para lanzarse a recogerlo. No vaya a ser que, como en el futbol americano, el primero en tocar el ovoide sea precisamente quien menos posibilidades tenga de quedarse con él.
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Y mientras los panistas siguen a la espera de que alguien recoja la candidatura al Ayuntamiento, en Morena se mueven otra vez las aspas del molino para tratar de atraer a uno de los empresarios de “liga mayor” que tiene el estado, para que le ponga carnita a la campaña de la 4T.
Se trata, otra vez, de Eugenio Baeza Fares, el dueño de una de las marcas de embutidos más grandes del país, sembrador de hectáreas y hectáreas de nogales y desarrollador de parques industriales en la capital del estado, por citar los negocios más rimbombantes que se le conocen.
Los comunicativos de la política chihuahuense que todo le cuentan a Mirone dicen que, si bien el magnate de los salchichones ya había bateado el ofrecimiento de ser el candidato de la 4T a la Presidencia Municipal de Chihuahua, ahora se le ve más como uno de esos pesos pesados del mundo de los negocios que los políticos gustan tener, sobre todo en los estados del norte, tan proclives a elegir a personajes del empresariado.
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Los correveidiles le contaron a Mirone que Baeza Fares no quedó contento, ni mucho menos, con la administración municipal de Marco Bonilla, el mismo que ahora busca llegar a la gubernatura del estado por las siglas del PAN y, quién sabe, en una de esas, por las del PRI también.
Es bien sabido el “entre” judicial que se aventaron esos dos durante casi todo el tiempo que duró Bonilla al frente de la Alcaldía de Chihuahua, que abarcó desde 2021 y hasta hace poco, cuando dejó el cargo para irse de “coordinador” del PAN.
El motivo más notable fue aquel proyecto de construir el nuevo relleno sanitario en terrenos cercanos al acuífero de Villalba, de donde decenas de agricultores extraen agua para irrigar sus cultivos, incluidas las tres mil hectáreas de nogal que tiene el “zar del salchichón” allá por el sur del municipio de Chihuahua.
Esa, sin embargo, no fue la única grieta en la relación Baeza-Municipio, pues tampoco construyeron las gazas viales que había solicitado para facilitar el tránsito alrededor de sus desarrollos inmobiliarios, tanto al sur como al norte de la capital. Motivos para andar enojado los tiene, por lo menos.
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Lo de andar en la política electoral no es nada nuevo para el empresario. En el año 2013 salió a hacer campaña, aunque como candidato suplente a la Presidencia Municipal, cargo que asumió cuando el titular, Javier Garfio Pacheco, dejó la silla para irse a buscar la candidatura al Gobierno del Estado por el PRI, misma que no obtuvo.
Fue entonces cuando Baeza Fares tomó el volante de la Presidencia y para pronto comenzó a imprimirle su sello personal, hasta que uno de estos días amaneció con la sorpresa de que la oficina del presidente estaba ocupada nuevamente por su titular, Javier Garfio. Eso dolió, y bastante, según allegados al magnate.
¿Qué sigue ahora? Los indiscretos de la grilla capitalina le dicen a Mirone que andará cerca de Cruz Pérez Cuéllar y de quien se quede con la coordinación de Morena a la Presidencia Municipal de Chihuahua.
Tiempo para echar grilla tiene, así que, como dijo aquel rey francés Enrique IV: “París bien vale una misa”. Para Baeza, Chihuahua bien vale una teñida de guinda al estilo 4T.
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El virtual candidato del PAN al Gobierno del Estado, Marco Bonilla Mendoza, deberá retirarse un rato de la actividad pública por indicación médica. La verdad, el diagnóstico no es para menos. Si el médico recomienda reposo, la grilla puede esperar.
En su cuenta de Facebook, el alcalde de Chinhuahua, con licencia, anunció que suspenderá por un tiempo su recorrido por el estado porque primero debe recuperarse de una parálisis facial parcial, que, según explicó, se presentó luego de que una gripe se complicara con una infección de oído.
“Me siento bien y con ánimo”, dijo el alcalde-precandidato en su cuenta de Facebook, donde, hasta ayer al mediodía, llevaba más de 300 mensajes de respuesta, casi todos con expresiones de apoyo y sugerencias de apegarse a lo que le diga el doc.
Para los que les gusta echar a andar la comentomanía, el abanderado del PAN no se retirará ni lo van a cambiar. Así lo dejó bien claro en su mensaje: “nos vemos muy pronto en las calles de Chihuahua”.
¿La grilla? Para cuando diga el doctor.
Don Mirone