Hablando de morenistas y panistas que traen la mira en el 2027, quienes se encontraron el jueves y se dieron hasta su abrazo, fueron los alcaldes de Juárez y de Chihuahua, Cruz Pérez Cuéllar y Marco Bonilla, respectivamente.
El saludo norteño se dio en la presentación del informe de la Fundación del Empresariado Chihuahuense (Fechac), en Cibeles, y fue al finalizar el evento, ya que ambos alcaldes llegaron cuando ya había comenzado.
Como alcalde anfitrión, nada más le tocó hablar a Cruz, mientras que la representación de la gobernadora Maru Campos y el discurso estatal recayó en el secretario de Hacienda, José de Jesús Granillo.
Los hombres del billete que se aglutinan en la Fechac tuvieron buena convocatoria, y Luis Alberto Barrio, el presidente a nivel estatal, se llevó el aplauso más intenso de la tarde, como despedida y reconocimiento a su gestión de seis años al frente de la fundación.
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Se hicieron presentes bastantes funcionarios y políticos azules, pero también guindas. Nunca faltan si hablamos de los más importantes eventos empresariales, y menos cuando se está en la antesala de los procesos electorales.
En primera fila se dejó ver el senador Juan Carlos Loera de la Rosa. Cosa extraña. El político recibió el saludo cordial del alcalde cuando le tocó a Pérez Cuéllar hacer uso del micrófono, cuando su historial —todos lo saben— ha sido de desdén y hasta de pelea.
El detalle no pasó desapercibido entre los políticos guindas, quienes vieron el guiño como señal de que hubo ya algún acercamiento entre quien busca la gubernatura y quien busca la alcaldía por parte de Morena.
Los amarres cruzados están por todas partes y todo es posible de ver cuando se trata de asegurar algún espacio y mantenerse en la jugada.
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En general, el evento fue de cordialidad, cobijo y reconocimiento a los dirigentes de Fechac, tanto al saliente Luis Alberto Barrio, como al presidente local, Juan Carlos Orrantia.
Entre las figuras morenistas, también anduvo por ahí una representación del equipo montielista del Congreso del Estado, en la que se incluyen María Antonieta Pérez Reyes y Pedro Torres Estrada.
Por el PRI ya cada vez quedan menos, pero ahí pasó lista quien ahora preside el Congreso del Estado, el diputado Guillermo Ramírez.
Claro que los más activos cuadros panistas del equipo estatal no podían faltar: estuvieron la subsecretaria de Desarrollo Humano y Bien Común, Austria Galindo; el representante de Gobierno Zona Norte, Carlos Ortiz, y el recaudador de Rentas, Raúl García Ruiz, todos muy activos en la operación política para el 2027.
Además, acudió una buena representación de las Organizaciones de la Sociedad Civil que trabajan de la mano de Fechac, con muy variados proyectos de intervención social y obra comunitaria.
La grilla se palpa entre azules, guindas y tricolores, y las especulaciones están a todo lo que dan respecto a las candidaturas y la competencia por el 2027.
Ese es el tema tras bambalinas, en distintos escenarios como el que juntó ayer a gran parte de la clase política y empresarial.
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No nada más para la clase política de Chihuahua, sino para los 17 estados donde habrá elección de gubernatura en 2027, el foco estará hoy en lo que ocurra en el Consejo Nacional de Morena.
Ahí se definirán lineamientos sobre los procesos internos, incluyendo el calendario que todo mundo está esperando para saber cuándo se levantarán encuestas, cuándo se tendrán resultados y cuándo habrá definiciones sobre la candidatura que se disfrazará con la figura de la coordinación estatal de defensa de la 4T.
Hay quienes incluso esperan definiciones adelantadas sobre la cuestión del género, tema crucial que marcará en dónde se pondrán candidatos y en dónde candidatas. El cálculo preliminar habla de mínimo nueve estados para mujeres y ocho para hombres.
En estados como Chihuahua, el panorama parece bastante acotado. Prácticamente hay de dos sopas… o incluso de una, si se parte de la definición de género.
Si es mujer, difícilmente alguien podrá competirle a la senadora Andrea Chávez.
Si es hombre, lo mismito ocurrirá con el alcalde Cruz Pérez Cuéllar.
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Aunque parezca contradictorio, la cuestión del género puede favorecer a ambas figuras en distintos escenarios.
A Cruz, si como se ha visto en varios estados del país hay mujeres bien posicionadas y competitivas, lo que permitiría que Morena complete los nueve espacios para mujeres sin necesidad de ajustes adicionales. Es decir, si Cruz quedara arriba en las encuestas, no sería necesario sacrificar su candidatura bajo el argumento del ajuste de género, porque en otros estados podrían cumplirse esos espacios femeninos con candidatas ganadoras.
A Andrea, en el supuesto de que no ganara la encuesta oficial y en los otros estados no se completaran las nueve posiciones para mujeres de acuerdo con los resultados avalados por la Comisión Nacional de Encuestas.
Por el nivel de posicionamiento que trae la senadora en las encuestas comerciales que hasta ahora se han conocido, si no apareciera en la oficial en primer lugar, lo haría en segundo y sin mucha diferencia, lo que podría ayudarle cuando Morena haga los ajustes nacionales por paridad, ya que estos cambios suelen aplicarse donde la diferencia entre aspirantes es menor.
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¿Qué podrán hacer las corcholatas y qué no en materia de proselitismo rumbo a la designación de la coordinación estatal? ¿Quiénes tendrán que pedir licencia y bajo qué calendario?
Esas son algunas de las dudas que se despejarán en el Consejo que se llevará a cabo en la Ciudad de México.
Por lo pronto, todas las figuras guindas están a la expectativa, y quienes son consejeros nacionales ya andan allá o van en camino. El alcalde Cruz Pérez Cuéllar es consejero, lo mismo que la senadora Andrea Chávez.
También lo es la delegada de Programas para el Bienestar, Mayra Chávez, considerada en la lista de suspirantes por la gubernatura y quien seguramente se anotará para participar en la encuesta, aunque con la mira de acomodarse mejor en la alcaldía juarense.
Hay otras figuras que también estarán allá aunque no sean consejeros nacionales. Siempre se gira invitación a legisladores federales y a quienes tienen otros encargos importantes, como la coordinación de la bancada de Morena en el Congreso del Estado. En ese carácter andará Cuauhtémoc Estrada, otro de los suspirantes a la gubernatura y a la alcaldía.
Desde luego que no faltará la presidenta estatal Brighite Granados de la Rosa.
El Consejo Nacional se integra por 300 consejeras y consejeros, de los cuales 200 son electos en el Congreso Nacional Ordinario y 100 lo componen los 32 presidentes, secretarios generales y secretarios de Organización de los Comités Estatales de Morena, así como el presidente, secretario general y secretario de Organización del CEN.
Y no nada más los morenistas estarán pendientes de lo que allá ocurra. Los panistas que desde Chihuahua les siguen los pasos también esperan las definiciones, porque tendrán impacto directo en su propio calendario interno.
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Al Congreso del Estado le urge conseguirse un mejor servicio de mensajería. Sobre todo, uno que tenga un poco de conciencia política, que sepa del timing legislativo y entregue a tiempo los documentos, para no dejar a nuestros diputados y diputadas chiflando en la loma.
Lo anterior viene a colación porque el airado reclamo que hizo el Congreso de Chihuahua a la mera jefa del Ejecutivo federal, Claudia Sheinbaum Pardo, con motivo de la reforma a la Ley de Aguas Nacionales, llegó a la Ciudad de México justo el día en que se publicó en el Diario Oficial de la Federación.
Aquí es donde se puede escuchar el sonido del trombón desafinado y la frase clásica que dice: “¡Lástima, Margarito, no quisiste entregar a tiempo tu punto de acuerdo!”.
El retraso en la entrega, suponemos, le ha de haber dado hasta pena ajena a quienes recibieron el mensaje, porque, así de “a tiempo” como llegó, hasta vergüenza da contestarlo.
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¿Dónde empezó todo este proceso legislativo que más parece comedia de situación? Allá por el mes de noviembre pasado, cuando productores agrícolas —con toda la extensión de la palabra—, “productores” de grilla y políticos de diverso signo, adversos a la 4T, hicieron tamañas protestas en contra de la iniciativa de reformas a la Ley de Aguas Nacionales.
Por si el amable lector no lo recuerda, mantuvieron bloqueos permanentes en algunos puntos de la neurálgica autopista Juárez–Jiménez, y en otros más cerraban o “estrangulaban” de forma intermitente la circulación para trastornar el transporte, sobre todo el de carga.
La medida, que tenía como objetivo echar por tierra la nueva ley del agua, encontró fácil eco en el Congreso del Estado, donde la abrumadora mayoría anti4T —que, por cierto, incluye a los aliados de esta, el PT y el PVEM— pronunció incendiarios discursos en favor de los productores chihuahuenses y de la soberanía que tiene el estado sobre “sus” recursos hidráulicos.
Fue así como, después de acaloradas discusiones, se aprobó un punto de acuerdo el pasado 25 de noviembre para pedirle a la presidenta Claudia Sheinbaum que “bajara” su iniciativa de reformas en materia hídrica. Así, nada más: bájela porque nosotros decimos. Claro, solo les faltaba decir el sabor de la nieve que quería cada uno de los diputados de Chihuahua.
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Pues bien, el dichoso documento que seguramente iba a poner a temblar a la primera mandataria y a sacudir la agenda legislativa de San Lázaro, llegó a la Secretaría de Gobernación el 11 de diciembre pasado.
¿Y qué pasó ese día? Nada. Que fue cuando la reforma de marras se publicó en el Diario Oficial de la Federación.
Para ver si le entendimos: le piden a la presidenta que baje su iniciativa, pero lo hacen cuando ya entró en vigor.
¡Ah, pa’ oportunidad política la que se cargan!
Lo peor de todo es que el aparato legislativo estatal arrastra un rezago enorme en materia de reformas que realmente urgen, pero le dedica horas y horas de discusión a temas como estos que, cuando llegan a las Cámaras del Congreso de la Unión, pasan a formar parte de una montaña de papel de la que nadie se acuerda.
Alguien dirá que es dinero tirado a la basura, y tendrán razón. También es tribuna del Congreso echada por la borda.
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En la víspera de la marcha del 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, el centro histórico de la ciudad de Chihuahua no solo ha quedado “amurallado”, sino también “enmicado”.
Desde hace tres días, trabajadores de contratistas o de las propias dependencias públicas le han estado dando duro al martillo, al cautín y a la engrapadora para colocar los grandes muros portátiles de metal que, desde este viernes, cubren casi por completo los edificios más emblemáticos de la capital.
Así están los dos “corazones” de la ciudad: el cuadro que forman la Plaza Hidalgo, el Palacio de Gobierno, la Rectoría de la UACH y el Museo Casa Chihuahua, flanqueados por los muros movibles que vimos desde el año pasado y que tanto enojaron a las organizadoras de la marcha.
Más que un Centro Histórico, donde se han suscitado algunos de los acontecimientos más trascendentales del país, ahora parece un espacio metido en una gran lata, donde solo el color gris oscuro del metal sobresale.
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Lo curioso es que, en el otro “corazón”, el de la Plaza de Armas —donde se encuentran lo mismo la Torre Legislativa del Congreso del Estado, la Catedral Metropolitana, el edificio del Ayuntamiento y la torre que hoy se conoce como “Eloy Vallina Lagüera”— hay otro tipo de protección, además de los muros de hierro.
Se trata de una gruesa capa de plástico que protege algunos de los monumentos situados en el jardín de la Plaza de Armas.
Quienes pasan por el lugar pueden apreciar que ya ni siquiera se alcanzan a leer los textos de las placas conmemorativas, porque la capa de plástico que les colocaron no permite distinguir ni una coma.
En tanto, el comercio, el tráfico vehicular y el mismo andar de los transeúntes pagan el precio de todo ese despliegue de protección a edificios y activos públicos, que ya han sido blanco de fieros ataques por parte de grupos de manifestantes en años recientes.
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Y mientras transcurre lo que bien podría llamarse la “Operación lata y látex”, en redes sociales abundan los mensajes de organizaciones feministas que van en uno y otro sentido: no atacar y continuar con la manifestación, o lanzarse con todo, aunque haya muros de contención.
La discusión, a pocas horas de que inicie la marcha este domingo 8 de marzo, no gira en torno a las políticas públicas en favor de las mujeres, ni a revisar los grandes rezagos sociales y los múltiples actos delictivos de los que es objeto la población femenina.
No. Aquí de lo que se trata es de poner o no barras de fierro… o de lanzarse contra ellas.
¿A nadie se le ocurrió procurar un diálogo entre ambas partes?
Porque ya son cuatro años consecutivos de actos vandálicos y nada indica que esto vaya en descenso.
Las autoridades responden con más láminas de acero y más rollos de plástico; algunos grupos de manifestantes, con más enojo y más consignas.
Entre ambos extremos, el diálogo sigue siendo el gran ausente.
Y mientras nadie se siente a hablar en serio, cada 8 de marzo el Centro Histórico de Chihuahua seguirá convertido en lo mismo: una fortaleza sitiada.
Don Mirone