Las tormentas que azotaron el sábado al norponiente de la ciudad volvieron a dimensionar la preocupante vulnerabilidad en la que se encuentra gran parte de la población juarense y la magnitud de la negligencia gubernamental por la manera en que se toleraron los asentamientos irregulares en zonas de riesgo y se desatendió la infraestructura hidráulica de contención de las avenidas.
Hay una cadena histórica de omisiones que genera devastación y tragedias con cada tormenta atípica, mientras que las obras y las inversiones que se han realizado para reducir los riesgos son minúsculas ante los colosales requerimientos que hoy se vuelven urgentes.

Lo más grave de todo, es que el diagnóstico de lo que se debe de hacer lleva años sobre los escritorios de funcionarios de todos los órdenes de Gobierno, sin que se priorice esa inversión, dejando como consecuencia que las corrientes violentas siembren el terror, arrasen con vidas humanas, con patrimonios privados de bienes muebles e inmuebles y devasten a su paso los exiguos equipamientos urbanos, destrozando calles y redes hidráulicas.
Norte Digital lo ha puesto sobre la mesa reiteradamente y lo seguirá haciendo mientras no se atienda el grave problema estructural que enfrenta la ciudad: su línea de defensa contra tormentas severas, su red de diques se volvió inútil e insuficiente. Está fracturada, literalmente, por todos sus flancos.
Ese equipamiento urbano presenta fisuras, cuarteaduras, canaletas que la fuerza del agua y los escurrimientos han generado con el paso del tiempo y solo una mínima parte se ha rehabilitado o repuesto.
Nuevas obras, como la presa Filtro II, únicamente confirman lo indispensables que son esas estructuras y el tamaño del déficit en todas las cuencas de la ciudad.
La mayor parte de la infraestructura para contener el agua que baja con furia de las zonas altas de la Sierra de Juárez en todo el poniente de la ciudad lleva años inservible. Ha perdido su capacidad, por azolve, invasiones, obstrucción, falta de mantenimiento o daños estructurales graves.
Por toda la frontera, los cauces de los arroyos (57 afluentes del Bravo cruzan la mancha urbana) fueron desviados, bloqueados, canalizados, convertidos en calles que durante las tormentas llegan a conducir poderosos caudales a gran velocidad, por efecto de la topografía y de la pérdida de la capacidad de infiltración.
Para acrecentar el riesgo, la negligencia social y gubernamental permitió los asentamientos en los cauces de los arroyos, junto a las cortinas de diques o incluso el interior de sus vasos.
Esas estructuras que deberían de ser de contención, se convirtieron en basureros clandestinos y tiraderos de escombro, además de receptáculo de aguas negras, por múltiples fugas en la deficiente y también rebasada red de drenaje sanitario.
La mayor parte de la red de diques y vasos de captación se construyó en los setentas por el Gobierno Federal y se volvió caduca sin el debido mantenimiento.

Hablamos de unas 72 obras entre bordos, alcantarillas y diques que se construyeron desde hace cincuenta y cinco años, como parte del Plan Benito Juárez.
El Atlas de Riesgo, que no se ha actualizado contabilizó en 2016 un total de 90 estructuras (entre diques, bordos, canalizaciones y vasos de captación) con las pocas que se fueron agregando al paso de los años.
Así ha ocurrido en la más reciente etapa: sigue la expansión urbana, continúa la alteración de los cauces de los arroyos y apenas se construyen o se rehabilitan un puñado de obras, incrementándose el déficit estructural, y por lo tanto el riesgo de tragedias.
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Las imágenes más dramáticas de la tormenta del sábado las vimos en el Arroyo de las Víboras, en la cuenca correspondiente a Anapra. Prácticamente un par de milagros evitaron que más muertes se anotaran el registro macabro que las corrientes han dejado con el paso de los años.
De acuerdo con el Atlas de Riesgo, la subcuenca del Arroyo de las Víboras ocupa una
superficie de 22 kilómetros cuadrados y abarca colonias como Puerto La Paz, Ampliación Plutarco Elías Calles, 16 de Septiembre, Insurgentes, Lázaro Cárdenas, Fronteriza, Ampliación Fronteriza, Francisco Sarabia, Francisco Villa y Felipe Ángeles.
En toda esa área se generó la mayor devastación por las lluvias del sábado. Exactamente igual ocurrió con el fenómeno meteorológico de junio de 2025.
Hace un año y cuatro meses el agua que bajó de manera violenta de la Sierra de Juárez y que no pudo contener el inservible dique de La Montada (Fronteriza) devastó varios tramos de la calle Santiago que cruza distintas colonias del norponiente.
La escena vuelva a repetirse hoy. Y hablamos del mismo dique cuya cortina quedó fracturada desde las lluvias del 2006, hace 20 años.
No puede creer Mirone tanta abulia gubernamental.
Desde el 2020, en una visita a Juárez del entonces titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Román Meyer Falcón, se anunció el apoyo federal para un paquete de cuatro obras declaradas urgentes, entre ellas el dique La Montada.
Se dijo entonces que las obras serían licitadas por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), pero la interlocución institucional se rompió por el conflicto político Estado-Federación que generó la llamada guerra por el agua y el cumplimiento el Tratado Internacional con Estados Unidos.
El proyecto entró en pausa y también se vio retrasado por cambios de directivos y funcionarios de las áreas técnicas de Conagua.
Se reactivó hasta el 2022, cuando se habló de un presupuesto de 202.4 millones de pesos que, hasta la fecha, se ha aplicado a medias. Como parte de esa misma red de obras, la
Junta Municipal de Agua y Saneamiento ejecutó directamente otro proyecto y destinó 33 millones de pesos para el dique Pico del Águila.

Después se licitó la presa Filtro II por 52 millones de pesos, pero se terminó apenas este 2026, estrenándose con las lluvias de junio y alcanzando una inversión de 120 millones de pesos, de acuerdo con los reportes oficiales de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento.
Otros más de 20 millones de pesos se invirtieron el dique Puerto La Paz.
Sin embargo, el dique de La Montada nunca se tocó, aunque se supone que había suficiencia presupuestal para esa obra de 68.5 millones de pesos.
Lo mismo pasó con el dique Víboras-Tanque, proyectado en 49.04 millones de pesos.
Desde entonces se habló de la urgencia de esas obras, precisamente para detener las corrientes de gran magnitud y fuerza, como las del sábado pasado, almacenándolas temporalmente, para luego desfogar en escurrimientos pequeños a través de las calles, reduciendo el riesgo de inundaciones y el peligro para la población.
Esa omisión, ese desdén para dar continuidad a los planes, la no priorización adecuada del gasto público y la falta de voluntad política para que los distintos órdenes de Gobierno trabajen en coordinación, están otra vez en el origen de lo que ahora estamos viendo como saldo de las tormentas.
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Ahora sí que al PAN y Morena les duele y les acongoja lo mismito: la falta de unidad interna.
La detención de César Jáuregui Moreno y su eventual descarrilamiento como aspirante a la alcaldía de la ciudad de Chihuahua como consecuencia del CIA-Gate, trae al panismo volteado de cabeza.
Con independencia de que su enjuiciamiento tenga o no asidero en otra trama política-criminal-judicial de mayor calado o por encima de las simples grillas domésticas, nadie está desestimando al interior del PAN los efectos de la división interna y los impactos que puedan presentarse en la elección del 2027 para su proyecto estatal.
Lo mismo ocurre en la acera guinda, donde todavía no se dan visos de que alguna operación cicatriz haya dado los resultados esperados, particularmente porque nunca se dio la aceptación de Andrea Chávez y su equipo a la entrega de la coordinación estatal en manos de Cruz Pérez Cuéllar, como tampoco han terminado de aceptar algunas figuras morenistas la designación directa de Andrea en la coordinación municipal, sin que se haya cumplido con todo el proceso interno.
Por eso llamó la atención que el fin de semana, tanto Marco Bonilla -el coordinador estatal de la Defensa de la Patria, la Libertad y la Familia- como Cruz Pérez Cuéllar -coordinador estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional-, hayan armado eventos con el tema de la unidad.

Por el lado azul, Bonilla convocó a distintos liderazgos panistas a una encerrona que justamente buscó el cierre de filas para el proyecto de la gubernatura, en medio del escenario de incertidumbre que prevalece en el proceso interno por la alcaldía de la capital.
“Panistas de la capital se reunieron para trabajar juntos y en pro de la unidad junto con el Coordinador de Patria, familia y libertad, Marco Bonilla y hacer un llamado a cada militante del partido con la finalidad de fortalecer un gran equipo y estructura interna que logre el triunfo”, se informó en un comunicado oficial sobre el encuentro.
Se habló ahí de unidad partidista y de los valores que distinguen al PAN.
Se supone que como muestra de esa unidad en torno al proyecto estatal, ahí se dejaron ver figuras como Juan Blanco, el exalcalde que apoya a Jáuregui y que por eso mismo fue corrido de su cargo en la administración estatal. A Blanco también se le menciona como prospecto para suplir al exfiscal en la candidatura, apoyado por quienes no comulgan con la candidatura de Santiago de la Peña.
Entre los panistas cesaristas, también acudió la exdiputada local Georgina Bujanda, a quien Jáuregui había rescatado en Fiscalía luego de que la exlegisladora fracasó en su intentona de convertirse en titular de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.
De la misma manera, acudió al llamado el exsecretario de Desarrollo Humano y Bien Común, Rafa Loera, otro anotado en el registro de aspirante que también terminó en broncas con De la Peña y defenestrado por todo el equipo de Palacio de Gobierno.

Si nos vamos al lado guinda, Cruz Pérez Cuéllar también tuvo evento el domingo en la capital del estado. Allá encabezó el “Desayuno de la Unidad” con algunos líderes y referentes de la izquierda chihuahuense.
El objetivo también fue mostrar el cierre de filas y la necesidad de construir acuerdos y sumar esfuerzos en torno al proyecto estatal.
Hubo espaldarazo al alcalde con licencia por parte de figuras como el aguerrido abogado Oscar Castrejón y Bertha Luján, la exsenadora fundadora de Morena en Chihuahua.
También estuvieron ahí Viet Félix, hijo de Javier Félix Muñoz, primer candidato de Morena a la gubernatura de Chihuahua, así como Antonio Villegas, promotor desde 2006 de los círculos de reflexión Buzón Ciudadano.
El activista y referente de izquierda Patricio Rodríguez transmitió su mensaje a través de su hija, Mónica Rodríguez y destacó además la presencia de Juan Rodríguez Zubiate, exmagistrado y Amalia Moreno, representante de pueblos originarios, además de y la líder estudiantil, Michelle Rubio
No nomás quedó en reunión. El alcalde con licencia suscribió ante todas y todos, los siete principios que guiarán el trabajo de Morena en Chihuahua. Lo que sigue sin quedar claro es si a ese librito también se apegará Andrea, o ella escribirá el propio.
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Aunque parezca increíble, la presidenta del Instituto Nacional Electoral, Guadalupe Taddei se niega a soltar su jugoso hueso.
Ya fue exhibida en su claro conflicto de interés con su proveedor favorito, José Alfredo Hernández Casillas, pero ni suda ni se acongoja.
Ni penita le dio ser balconeada en un video en el que su amigo proveedor le llama reina; tampoco que sus hijos anden con él, tomando champán en París y dejándose consentir en uno de los hoteles más caros de Francia.
Todo por parte del dueño de la empresa que recibió contratos millonarios entregados por la presidente del INE y por otros de sus funcionarios a quien Hernández Casillas también le gusta apapachar.
En medio de los escándalos y cuestionamientos simplemente dijo: “¡No me voy!” de acuerdo con una reunión virtual que sostuvo Taddei con consejeros del INE, reportada por la Agencia Reforma.
Ni se inmutó y les dijo a los consejeros que sólo había que “esperar” a que las cosas “se enfríen”.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) encontró simulación de operaciones y participación de factureras en las contrataciones de material electoral por parte del INE. Por eso están bajo la lupa, igual que la presidenta, sobre todo a raíz de que se publicaron los videos y fotografías en los que se muestra la cercanía con Taddei y sus hijos.
Además, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) indaga una red de siete empresas
proveedoras del INE relacionadas con Hernández Casilla por lavado de dinero y actos de corrupción.
Varias figuras morenistas creen que debe irse a fondo en las investigaciones sobre la gestión de Taddei. Otras más ya piden su renuncia, pero ella insiste en que todo se trata de simples calumnias.
Sin embargo, no cree Mirone que el tema se vaya a enfriar. El costo político-electoral de tales niveles de cinismo e impunidad no tendrían que ser dejados pasar por los tomadores de decisiones en las cúpulas morenistas. Por eso se habla ya de un fuerte golpe sobre la mesa.
Don Mirone