El fin de semana pasado, Gabriel Galván Morales festejó en grande su primer “cumple” como juez Quinto de Distrito en el Estado de Chihuahua, con carnitas y chicharrón, cual boda de rancho, y en el mismo edificio del Poder Judicial Federal en Juárez.
Y mientras eso ocurría, el reloj seguía corriendo para que las instancias disciplinarias del Poder Judicial de la Federación emitan su dictamen sobre la investigación abierta contra el juzgador por presuntas prácticas de maltrato y acoso laboral en perjuicio de varios trabajadores de ese juzgado.
Como se recordará, en junio pasado estuvieron en Juárez la maestra en Derecho Catalina Ramírez Hernández, quien forma parte del Órgano de Administración Judicial, y la magistrada Indira Isabel García Pérez, integrante del Tribunal de Disciplina, para conocer de viva voz los reclamos del personal y las condiciones físicas del edificio.
Lo que le informaron a Mirone es que el fallo de esa investigación saldrá a la luz a más tardar el miércoles 30 de septiembre. Podría derivar en una llamada de atención al juez, en una sanción más severa o en que las instancias investigadoras no encuentren nada irregular. Solo faltan unos días para saberlo.
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Mientras eso ocurre, el Juzgado Quinto de Distrito acusa falta de personal. Según fuentes al interior de ese órgano, ya son 14 los trabajadores que han solicitado licencia sin goce de sueldo para buscar colocarse en otros juzgados y tribunales de esta ciudad.
Incluso están dispuestos a trasladarse a otras ciudades del estado o a diferentes entidades del país, con tal de no seguir en el Quinto de Distrito. Así anda la cosa.
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El juez invitó al personal a celebrar su cumple y le entró duro a las carnitas y al chicharrón, mientras los empleados seguían esperando que se atendieran sus demandas. Estas incluyen no solo recibir un mejor trato, sino también restaurar las instalaciones del juzgado, que están —nos dicen— para llorar.
Cuando estuvieron en Juárez las revisoras del Poder Judicial, el personal quejoso señaló diversas carencias, como la falta de un elevador: los tres con los que cuenta el edificio estaban descompuestos.
A eso habría que agregar la constante falta de suministro de agua en los baños y los escasísimos cajones de estacionamiento con que cuenta el edificio.
Todo eso, más el trato que, aseguran, les dan casi con la punta del pie. Ya mero llega el día de conocer el fallo.
A ver si para entonces también hay carnitas y chicharrón para celebrar.
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La otra telenovela político-electoral que sigue en el aire, la del matrimonio PAN-PRI, ya asoma un final de temporada que, según le cuentan a Mirone, terminará tal como lo han venido insinuando desde hace algunas semanas: en una candidatura común al Gobierno del Estado.
El resto podría ser una coalición parcial, acaso en el 50 por ciento de los cargos en disputa y, de ahí en adelante, cada quién por su cuenta, con candidatos propios y campañas por separado.
Hasta ahí, las cosas van más o menos como lo había advertido este Mirone adivinador desde hace semanas. Lo que se suma ahora es cómo irían las alianzas en los municipios que a ambos les importan, como el de Chihuahua.
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Lo que le contaron a Mirone es que, en los primeros escarceos entre dirigentes priistas y panistas, ha quedado claro que no hay mayor problema en apoyar la candidatura de Marco Bonilla a la gubernatura del Estado. Hasta ahí, todo en orden.
Lo otro que ha surgido es que ya hay una suerte de acuerdo en ir juntos con Santiago de la Peña, un viejo conocido del priismo y un nuevo casi militante del panismo que les cae bien a los dos cuarteles de campaña.
Por el lado del PRI, se da casi por un hecho que el actual secretario general de Gobierno será el candidato del PAN a la Presidencia Municipal de Chihuahua y, pues, con un viejo amigo en la boleta, no tendrían mayor problema en hacer coalición completa, excepto por un “pero”…
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El PAN tiene ganado todo en el municipio: Presidencia, sindicatura, la mayoría en el Ayuntamiento y los cinco distritos locales. Los ganó con holgura frente a Morena y poco hay para pedirles.
Lo que le contaron a Mirone es que, así de entrada, el priismo local se sentiría, digamos que “bien servido” si le dejan al menos la sindicatura —un cargo que se ha vuelto casi decorativo en el municipio— y con eso animan a su militancia, la que le queda, a sumarse a la campaña.
Así de raquíticas andan las vacas en los corrales del PRI. Con un “kórima de sindicatura” se conforman, con tal de formar parte de la fórmula ganadora. Así como van, cada vez se parecen más a aquellos partidos satélite que el mismo priismo formó para hacer bulto y cerrarle el paso a la escasa oposición que había antaño. ¡Qué gacho acabar en eso!
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Si las señales no nos fallan, el próximo martes, si no es que el jueves, se aprobará el dictamen sobre la reforma legislativa que dotará de fuero constitucional a quien funja como titular de la Auditoría Superior del Estado, la famosa ASE que tanto “ASE” sudar a más de dos políticos, estén o no en boga.
El dictamen ya tiene la “palomita” de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales, por lo que solo falta, prácticamente, que le den la bendición y lo pasen al Pleno, donde tiene amarrada la votación de mayoría.
De ser así, el actual auditor, Héctor Acosta Félix, comenzará a gozar del fuero en cuanto se apruebe y publique la reforma. Tendría esa protección constitucional de aquí a que termine su segundo período… dentro de seis años, o sea, cuando esté por concluir el próximo sexenio.
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Cuando ve Mirone cómo anda la cosa en otras entidades con eso de quitar y poner auditores, se entiende el apuro que tiene la actual administración por dejar bien acomodado al actual, quien, por cierto, ocupa el cargo desde finales de la gestión de Javier Corral Jurado al frente del Gobierno del Estado.
En Puebla, por ejemplo, han tenido cinco auditores en seis años. Ahí sí que no hay de dos: o eligieron mal, o el que quedó no se portó bien y por eso le enseñaron la puerta de salida. Por el estilo andan en otras entidades del país, donde el encargado de fiscalizar las cuentas de pronto sale chisqueado del cargo antes de que se lo “carguen” a él, o a ella.
La forma más sencilla de retirarlos o, bien, ablandarlos, es con alguna demanda judicial, por nimia o grave que sea; eso es lo de menos. La amenaza de pasar aunque sea una noche en la cárcel acalambra a cualquiera.
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Por lo demás, llama la atención el apuro que tiene el grupo mayoritario por dejar bien amarrados a los titulares de los órganos que se encargarán de revisarle las cuentas a la actual administración.
Ya hemos visto todos los movimientos, desmanes y amagues que han hecho para sacar adelante su iniciativa de dotar de autonomía a la Fiscalía General del Estado, pero también para dejar a un encargado por los próximos ocho años.
La cosa no para ahí: ahora quieren que el titular sea nada menos que el actual fiscal anticorrupción, Abelardo Valenzuela, una de las piezas fundamentales de la política anticorrupción del actual Gobierno.
Así que, a menos que la Torre Legislativa cambie de lugar, tendremos auditor superior del Estado dotado de fuero a partir de la próxima semana. ¡Que le aproveche!
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No muy bien librado salió el estado de Chihuahua en el más reciente Índice de Competitividad Estatal (ICE) 2026, del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), que en otros años dejaba bien ensalzada a la entidad, con altas calificaciones en gran parte de sus conceptos y dos o tres coscorrones en unos cuantos.
Ahora fue al revés: en el informe 2026 abundaron los zapes, los coscorrones y las llamadas de atención, sin dejar de poner las “palomitas” donde el estado hizo bien la tarea y se mantuvo en los primeros lugares nacionales de competitividad.
El detalle que llama la atención es que Chihuahua perdió siete lugares en ese ranking que califica —entre otros aspectos— qué tan atractiva puede resultar una entidad para la inversión nacional o extranjera: estaba en el octavo lugar en el informe de 2025 y ahora anda en el 15.
¿Qué nos pasó?
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A reserva de observar otros datos que también llaman la atención, Chihuahua salió con “taches” en aspectos relacionados con la preservación de la vida y, en general, de la integridad física.
Por ejemplo, registró una mortalidad infantil de 14.7 casos por cada mil bebés nacidos vivos, uno de los indicadores en los que la entidad aparece peor posicionada en el índice.
El dato es demoledor si se toma en cuenta —detalle no incluido en el informe del IMCO— que Chihuahua tiene una de las tasas de natalidad más bajas del país.
Nacen pocos y, de esos pocos, casi 15 de cada mil no llegan a cumplir un año.
El otro indicador, el que nomás no nos deja en paz, es el de homicidios por cada 100 mil habitantes: 36.8.
Aunque la tasa representa una mejoría respecto al indicador anterior, Chihuahua sigue teniendo un problema serio de violencia homicida y aparece entre las entidades con peores registros en este rubro.
Otra raya más al tigre: 175.4 personas heridas en accidentes de tránsito terrestre por cada 100 mil habitantes, cifra superior a la registrada en el reporte anterior, cuando fue de 165.7.
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También salimos mal parados en materia de deuda pública. Chihuahua registra compromisos equivalentes al 46.2 por ciento de sus ingresos totales, uno de los porcentajes más elevados entre las entidades federativas.
Luego, bajísimo lugar en participación ciudadana: el sitio 27, con una participación de apenas 46.9 por ciento.
Es decir, menos de la mitad de los ciudadanos llamados a participar acudieron a las urnas en el indicador considerado por el IMCO.
También salimos con números poco alentadores en corrupción, transparencia y participación ciudadana, mientras que en infraestructura, sociedad y medio ambiente, y sistema político y gobiernos, la entidad tampoco aparece precisamente para presumir.
Aunque, para no hacerle al cuento, también hay “palomitas”.
Chihuahua mantiene posiciones destacadas en varios indicadores económicos: es primer lugar nacional en exportaciones de mercancías, que equivalen a más de 100 por ciento de su PIB; ocupa el sexto lugar en PIB per cápita y aparece entre los primeros lugares en complejidad de sectores de innovación y generación de patentes.
Ahí está la paradoja.
Chihuahua exporta mucho, genera riqueza y conserva una importante plataforma industrial, pero no consigue traducir toda esa fortaleza económica en mejores resultados sociales, de seguridad, infraestructura y gobierno.
Mucho le queda por hacer al próximo Gobierno y a las próximas generaciones que tendrán el volante de este auto llamado Chihuahua que, al menos en el ICE 2026, salió medio destartalado.
Don Mirone