Cientos de migrantes que permanecían junto al muro fronterizo en lado norteamericano, fueron expulsados por elementos de la Guardia Nacional de Texas hacia el lado mexicano, a pesar de que no tienen facultades legales para hacer deportaciones.
Algunas de dichas personas tenían un campamento pasando los alambres de púas.

Los extranjeros que irrumpieron de forma indocumentada a Estados Unidos, fueron obligados bajo amenazas a cruzar el río Bravo de regreso a Ciudad Juárez, de acuerdo a sus propios testimonios.
Los uniformados que portaban armas de fuego, obligaron a las personas en movilidad a recoger sus pertenencias y pasar a Ciudad Juárez, antes de que pudieran llegar agentes de la Patrulla Fronteriza para procesarlos.
Dichos migrantes permanecían junto al muro metálico, a la altura del marcador número 28.

Una vez que las cientos de personas regresaron a lado mexicano, comenzaron una caminata hacia el oriente del río, aparentemente con la intención de llegar a la puerta número 42, según dijeron, donde anteriormente autoridades norteamericanas les han abierto la puerta para recibirlos en otras ocasiones.
Hace unos días, cientos de migrantes comenzaron a reunirse en el punto 28, en un campamento donde erigieron tiendas de campaña de fábrica o improvisadas con cobijas, hasta que esta mañana se les desactivó el asentamiento.
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