A poco más de cuatro años y medio de que dos trabajadores que instalaban una lona comercial cayeron de unos 15 metros de altura, provocando la muerte de uno y lesiones en el otro, las demandas contra el empleador de las víctimas, la tienda departamental Liverpool, continúan sin resolverse.
Édgar Cárdenas Herrera fue quien murió en ese percance, ocurrido el 3 de diciembre de 2021, mientras que Christopher Castro Meneses resultó con lesiones severas que afectaron su desarrollo personal de por vida, dijeron abogados de despacho Lex Iusta, asesores legales de los posibles afectados.
El expediente 385/2025 de la familia Cárdenas, que originalmente estaba en el Juzgado Quinto Civil, fue remitido al Juzgado Sexto Civil para acumularse al expediente 372/2025 de Christopher Castro, por ser este último el más antiguo.
Tanto el sobreviviente como la familia del fallecido argumentan que personal de la empresa tuvo responsabilidad en el accidente, ya que cometió una cadena de omisiones y presuntas negligencias.
De acuerdo al resumen de hechos ese día, durante la preparación de una «venta nocturna», se les ordenó instalar una lona publicitaria en la fachada de la tienda a varios metros de altura, para lo cual el personal de mantenimiento improvisó un «puente» colocando una escalera de extensión en posición horizontal entre el techo del edificio y la fachada.
Se indica que Cárdenas Herrera intentó cruzar gateando por la escalera cargando la lona, lo que provocó que la estructura colapsara, cayera y muriera, mientras que el trabajador Castro Meneses sufrió lesiones graves permanentes.
Se acusa a Liverpool de permitir el uso de una escalera común como pasarela horizontal, una función para la cual no está diseñada ni tiene capacidad de carga, además de omitir proporcionar equipo de protección a los trabajadores que realizaban maniobras en altura sin líneas de vida, arneses ni sistemas de detención de caídas, violando flagrantemente la NOM-009-STPS-2011.
Aparentemente, el jefe de mantenimiento, Guillermo Sifuentes, estaba presente y supervisó directamente la maniobra, permitiendo que se ejecutara con este método inseguro en lugar de detenerlo.
En su defensa, la empresa ha adoptado una postura de revictimización, alegando que el daño se produjo por la «negligencia inexcusable» de las propias víctimas.
Durante la audiencia preliminar, tras la integración de ambos expedientes, el tribunal busca depurar el procedimiento, establecer acuerdos sobre hechos no controvertidos y calificar la admisión de las pruebas que se desahogarán en la audiencia de juicio.
Las partes se encuentran a la espera de la apertura de la etapa de desahogo de pruebas, donde se analizarán los peritajes de seguridad industrial y los dictámenes de daño moral para determinar el monto de la indemnización, indicó personal del despacho Lex Iusta.
Acerca de las lesiones de Castro Meneses, precisaron que tuvo afectaciones en el esqueleto, específicamente fractura de pelvis en «libro abierto», ya que el hueso se rompió y se abrió, separándose por el frente (pubis) y por detrás en el lado izquierdo.
Habría sufrido trauma de abdomen, lesión en uno de los pulmones, mientras que los nervios que controlan el movimiento y la sensibilidad de la rodilla hacia abajo (tibial y peroneo) se estarían desgastando y muriendo por la falta de conexión eléctrica.
Se explica que como parte de las secuelas, Castro Meneses tiene el pie izquierdo completamente paralizado, no tiene sensación y se arrastra como en peso muerto, además de tener la rodilla derecha rígida.
Además, ambas piernas se han vuelto muy delgadas y débiles por la falta de uso y el daño nervioso.
La víctima directa y los familiares del fallecido demandan por daño moral a la empresa Liverpool.