Piadoso truco para feligreses
Al día siguiente de la noche de bodas el novio despertó y vio bañada en lágrimas a su flamante mujercita. Le preguntó, alarmado: “¿Por qué lloras, mi vida?”. Respondió ella entre sollozos al tiempo que miraba con aflicción la abatida entrepierna de su esposo: “¡Apenas tenemos un día de casados y ya nos la acabamos!”...
Por Catón