Durante la audiencia realizada para procesar el ataque perpetrado con una katana que dejó mutilado a un hombre, el Ministerio Público expuso los antecedentes de investigación para formular imputación en contra de Yovani Said G. C., acusado por ese delito.
El relato que presentó la representación social comenzó la noche del 8 de agosto, cuando José Pablo, víctima y habitante del fraccionamiento Parajes de Oriente, se dio cuenta de que su camioneta estaba descompuesta.
Al parecer, se le había quebrado la rótula, hecho que le impidió moverla, por lo que quedó en la banqueta de la casa frente a la suya.
Desde la mañana del 9 de agosto, junto con uno de sus conocidos -identificado como Óscar-, se puso a repararla y empezó a escudriñar en las “tripas” de la camioneta, con el objetivo de lograr echarla a andar.
Eran cerca de las 3 de la tarde y las labores no llevaban el progreso deseado, Óscar sostenía un gato hidráulico cuando observó que uno de sus vecinos, al que no conocía, se asomó por el portón de madera de su casa, justo donde estaba su vehículo averiado.
Desde el comienzo, aseguró, el hombre mostró una actitud hostil. Cuestionó a “Tulio”, apodo con el que se refirió a José Pablo, sobre el tiempo que permanecerían afuera de su casa: “¿Se van a quedar afuera todo el día o qué?”.
Tulio respondió; “No, nomás la arreglo y me quito, pero si quieres háblale a Vialidad, para que vengan y me quiten”.
El vecino lo escuchó y se regresó a su casa, José Pablo estaba intentando reparar la troca, cuando el hombre volvió a salir, ahora con llaves en mano, con las que abrió el portón y notó que portaba una katana (espada de origen japones) de color azul.
Según Óscar, no hubo mayor discusión, solamente observó cómo el hombre tomó la espada con las dos manos y la blandió sobre José Pablo, quien intentó defenderse.
La víctima levantó sus manos para cubrirse el rostro, pero el filo del arma terminó por cortarle una porción del brazo izquierdo, que cayó sobre el pavimento.
Herido y asustado, José Pablo corrió para buscar refugio en la casa de algún otro vecino.
Mientras tanto, Óscar observó toda la escena mientras sostenía el gato hidráulico, pero también salió huyendo del lugar al darse cuenta que el hombre de la espada se dirigía hacia él.
Policías municipales ya habían sido advertidos del conflicto vecinal en el cruce de las calles Desierto de Saheed y bulevar Zaragoza. Aproximadamente a las 3:20 de la tarde, de acuerdo con el Informe Policial Homologado, ya se habían constituido en el lugar.
Los agentes observaron a un grupo de vecinos que les hacían señas; algunos con manchas rojizas en la ropa, quienes trataban de calmar a un hombre, que tenía la ropa teñida con sangre y al que le fue amputada la extremidad izquierda.
Algunos de los presentes les dijeron que la herida fue causada por otro de sus vecinos con una espada.
Mientras llegaba la atención médica, los agentes buscaron al hombre señalado de cometer la agresión, quien había ingresado a su casa y que aún tenía la katana en sus manos. Los agentes le pidieron que dejara el arma en el piso.
El agresor cedió y no opuso ninguna resistencia a su detención.
Mientras los agentes municipales arrestaban al sospechoso, José Pablo fue trasladado por personal de Rescate Municipal al Hospital General.
Los médicos encargados de realizar el seguimiento clínico indicaron que el hombre entró al área de urgencias. Su dictamen indicó que había sido una amputación total y que quedaron dañados nervios, huesos y arterías del paciente.
Aunque no se informó si se intentó realizar un procedimiento quirúrgico de reconstrucción al paciente, se indicó que las heridas que sufrió “no pusieron en peligro su vida, pero si dejaron un daño permanente que tarda más de 60 días en sanar y que produce una heridas que persiste con el paso del tiempo”.
Por estas circunstancias, el juez de Control encargado de revisar la causa penal 3370/26, que se aperturó en contra de Yovani Said G. C. por el delito de lesiones calificadas, estableció como legal su detención y fijó como medida cautelar, la imposición de prisión preventiva oficiosa, tanto por el modo de comisión del delito, como por el potencial riesgo que existe para la víctima y su familia.
Con la mirada perdida, visiblemente confundido sobre lo que estaba pasando, vestido con la playera azul y short negros que usaba al momento de su detención y asintiendo con la cabeza que las espadas son objetos con los que se busca hacer daño a una persona, el imputado aceptó que, mientras dure el proceso penal, permanecerá retenido al interior del Cereso número 3.
Ahí esperará al próximo 14 de agosto, cuando el juez definirá su situación jurídica.