Aunque las tradicionales fiestas patronales son hoy una de las celebraciones religiosas y populares más importantes de Ciudad Juárez, la historia de San Lorenzo comenzó hace casi 18 siglos, durante las persecuciones contra los primeros cristianos en el Imperio Romano.
San Lorenzo nació en Hispania —actual territorio de España— durante el siglo III y llegó a Roma, donde fue nombrado uno de los siete diáconos de la Iglesia por el papa Sixto II.
Su principal responsabilidad era administrar los bienes de la Iglesia y distribuir ayuda entre los pobres, los enfermos, las viudas y los huérfanos, labor que lo convirtió en uno de los personajes más queridos de la comunidad cristiana.
En el año 258, el emperador Valeriano ordenó ejecutar a obispos, sacerdotes y diáconos. Tras el asesinato del papa Sixto II, las autoridades exigieron a Lorenzo entregar «los tesoros de la Iglesia».
Lorenzo pidió tres días para reunir las riquezas.
En lugar de presentar oro, plata o joyas, acudió ante las autoridades acompañado de pobres, enfermos, huérfanos y personas con discapacidad.
“Estos son los tesoros de la Iglesia“, respondió.
El gesto enfureció al prefecto romano, quien ordenó su ejecución. Según la tradición cristiana, San Lorenzo fue martirizado el 10 de agosto del año 258, al ser quemado sobre una parrilla de hierro.

La parrilla terminó convirtiéndose en el principal símbolo con el que se representa al santo en imágenes religiosas.
El patrono de los juarenses
En Ciudad Juárez, el Santuario de San Lorenzo es desde hace décadas uno de los templos con mayor arraigo entre la comunidad católica.
Cada año, del 1 al 10 de agosto, miles de fieles participan en peregrinaciones, celebraciones eucarísticas y actividades populares que culminan el 10 de agosto, fecha dedicada al santo patrono.
Las festividades no sOlo tienen un significado religioso. También forman parte de la identidad de Ciudad Juárez y reúnen a familias enteras que acuden -desde lejos, incluso- a las tradicionales verbenas, puestos de comida, juegos mecánicos y venta de artesanías instalados en la plaza frente del santuario y sus alrededores.
Para miles de juarenses, San Lorenzo representa mucho más que una figura religiosa: es un símbolo de protección, solidaridad y esperanza, cuya historia sigue viva casi dos mil años después de su martirio.