Cuando la selección de Inglaterra aterrizó en Estados Unidos para disputar el Mundial 2026 esperaba concentrarse en su debut frente a Croacia. Lo que no esperaba era encontrarse con que parte de su equipamiento había desaparecido.
Botines, balones, uniformes, material de entrenamiento y herramientas utilizadas por el cuerpo técnico fueron robados durante el traslado de un cargamento que viajaba hacia Kansas City, ciudad donde los ingleses instalaron su cuartel para la fase de grupos.
El golpe fue tan peculiar que rápidamente generó bromas en redes sociales y titulares en medios británicos: Inglaterra llegó al Mundial y prácticamente la dejaron sin “cal…cetines”.
Entre los artículos desaparecidos habría equipamiento personalizado de algunas de las principales figuras del equipo, incluidos botines adaptados para jugadores como Harry Kane y Jude Bellingham, además de balones oficiales y otros implementos utilizados en las sesiones de entrenamiento.
El robo fue descubierto cuando integrantes del staff comenzaron a preparar las prácticas previas al debut mundialista. La sorpresa fue mayúscula al detectar que parte importante del material nunca llegó a su destino.
Las autoridades de Kansas City iniciaron una investigación y reportes de medios estadounidenses señalan que al menos dos personas fueron detenidas por su presunta relación con el caso. Los investigadores buscan determinar si se trató de un robo oportunista o si existía información previa sobre el contenido del cargamento.
Más allá de lo anecdótico, el incidente representa un problema logístico para la selección inglesa. Muchos futbolistas de élite utilizan calzado especialmente diseñado para sus características físicas, por lo que sustituirlo no resulta tan sencillo como acudir a una tienda deportiva.
A pesar del contratiempo, Inglaterra mantiene intacto su calendario y continúa con su preparación para enfrentar a Croacia en su presentación mundialista.
Por ahora, el primer rival de los ingleses no fue una selección ni un sistema táctico. Fueron unos ladrones que lograron lo que ningún adversario había conseguido todavía: dejar a uno de los favoritos del torneo sin parte de sus armas antes de entrar a la cancha.