Aparte del impacto en las estructuras partidistas y en la definición de las candidaturas, el ajuste presidencial que mandó a Ariadna Montiel a la dirigencia nacional de Morena tendrá en Chihuahua otro impacto con los movimientos que se den en la Delegación de Bienestar.
También hay ahí bastante expectativa por la llegada a la Secretaría de Bienestar de Leticia Ramírez, para llenar el hueco dejado por Ariadna.
La delegada y operadora de confianza de Montiel, la juarense Mayra Chávez, se prepara para pedir licencia en cuanto salga la convocatoria morenista, ya que es una de las aspirantes fuertes a quedarse con la candidatura a la alcaldía.

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Con independencia de que consiga o no la candidatura, la duda ahora es que pueda mantenerse en el cargo o regresar después de la licencia, precisamente porque ya tiene otra jefa directa.
¿Quién podría llegar a la Delegación ahora que la mandona es Leticia Ramírez? La verdad es que no se sabe cómo vendrá la pichada ni qué acuerdos pudo haber dejado planchados Ariadna.
Lo que sí supo Mirone cuando preguntó por vínculos directos de la nueva secretaria con Chihuahua, el único nombre que brincó fue el del senador Juan Carlos Loera, el excoequipero de Montiel que ahora ella no puede ver ni en pintura, desde que tronó su relación personal.
Resulta que Juan Carlos y Leticia son buenos amigos. Por eso, en el equipo del juarense —que también aspira y es de los más adelantados prospectos por la Presidencia Municipal— consideran los cambios ocurridos como buenas noticias.
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Lo que trascendió es que cuando Leticia Ramírez visita el territorio estatal por distintas razones de su trabajo político o como funcionaria federal, invariablemente mantiene encuentros con el legislador juarense, quien antes fue delegado de los Programas de Bienestar en Chihuahua, representante del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador y candidato a gobernador por Morena.
Se conocen desde hace mucho tiempo porque ambas figuras son fundadoras del movimiento y han compartido trincheras políticas desde que Loera fue también integrante del primer Comité Ejecutivo Nacional de Morena.
La maestra normalista, originaria de la Ciudad de México, exdirigente del SNTE y la CNTE, fue Secretaria de Educación en la administración de López Obrador y, con Claudia Sheinbaum, era coordinadora de Atención Ciudadana de la Presidencia.
Ya se verá qué tanta consideración tiene Ramírez con el AMOR por Chihuahua que construyó su antecesora con fines político-electorales.
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En las trincheras del morenismo no alineado con Ariadna Montiel prevalece el temor de ser avasallados por la nueva dirigente nacional del “partidazo” y de recibir el mismo trato que los políticos de antes, cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) les ordenaba que se disciplinaran y se sumaran al candidato o candidata designado.
Mirone recuerda —por si el amable público no pasó por esas generaciones— cómo la dirigencia nacional del tricolor llegaba a los estados con tanto poder como si fuera una extensión de la silla presidencial, a repartir tanto vetos como votos.
Y así, a aguantar vara; porque si el “delegado del CEN”, como le llamaban, apuntaba su pulgar hacia abajo, el candidato caído en desgracia no tenía más que replegarse, guardar silencio y hacer presencia en los actos públicos. Igual pasaba con los que recibían la bendición: todo mundo aceptaba que ese “iba a ser”, como decían los priistas de antes, y a tragar sapos. Así la están viendo venir los morenistas no alineados con el grupo de Ariadna.
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La demanda de un “piso parejo” para competir por las candidaturas en el estado de Chihuahua se dejó escuchar desde hace algunas semanas, cuando la dirigencia estatal del partido guinda —que ahorita anda morado por el golpazo que le asestó el Gobierno de los Estados Unidos— asistía a unos actos y a otros no.
El reclamo ha ido en aumento con el pasar de los días y ha arreciado en las últimas horas tras la inminente asunción de la poderosa secretaria del Bienestar al asiento mayor del partido gobernante.
En el estado de Chihuahua y, sobre todo, en Ciudad Juárez, es de todos conocido el poder que ha adquirido su frente político, encabezado por el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, seguido de cerca por la delegada del Bienestar, Mayra Chávez, y fortalecido recientemente con la adhesión del bloque “ariadnista” en el Congreso del Estado.
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El problema ahora es cómo se las van a arreglar para cuando llegue el momento de la conciliación y de la “operación cicatriz” después de la designación de candidaturas. ¿Cómo le van a hacer para sumar al “Trío Galaxia” de senadores morenistas? A saber: Andrea Chávez, Juan Carlos Loera y Javier Corral.
¿Los van a dejar como los tres tristes tigres o les darán algo para que se entretengan? Quienes los conocen de cerca saben que no estará nada fácil y que, incluso, la candidatura a la alcaldía de Juárez se les puede hacer poco.
Por lo demás, quedó flotando en el ambiente la impresión de que Ariadna —como dice la canción de aquellos años setenta— “te vas AMOR, pero te quedas”. Se va a dirigir a la nueva aplanadora política, pero no saca los dos pies de la redituable Secretaría del Bienestar.
Tal parece, le dicen a Mirone, que la llegada de Leticia Ramírez al cargo deja abierta esa posibilidad: que la dirigente esté, como dicen en el barrio, con un ojo al gato y otro al garabato.
El morenismo es, en gran parte, producto de escisiones de otros partidos políticos que se fueron quebrando conforme algunos grupos iban quedando rezagados y alejados de las tomas de decisiones. Eso deberían recordarlo ahora que le han dado todo el power a unos y dejado en el descobijo a los otros.
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Los festejos del “Día del Niño” sirvieron, sí, para celebrar a la población menor de edad, pero también para echar un poco de grilla y hasta para desempolvar proyectos de campaña que, a estas alturas, se ven más enterrados que encarrilados rumbo a alguna candidatura.
A Mirone le contaron lo ocurrido este jueves 30 de abril en el jardín de niños “México 91”, ubicado en la colonia Villa Juárez, al sur de la capital del estado, donde un grupo de personas adultas se acercó a pedir autorización a los padres de familia para tomarles fotos acompañados de sus hijos.
Iba bien la picheada, porque la ley —y el sentido común— establece que no se puede fotografiar a un menor de edad sin el consentimiento de sus padres. Hasta ahí, parecería la acción de un fotógrafo que quiere hacer negocio con la venta de imágenes conmemorativas del Día del Niño 2026, algo bastante común.
Lo que llama la atención es quiénes pedían las fotos.
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Los acomedidos que realizaron esa actividad fueron personas —según le aseguran a Mirone— plenamente identificadas con el grupo que operaba la pre-precampaña de César Jáuregui Moreno, quien, como es bien sabido, andaba en pos de la candidatura a la alcaldía de la capital por el Partido Acción Nacional.
Todo iba bien, como ya se sabe, hasta que un muy penoso accidente vehicular en la sierra Tarahumara causó la muerte de cuatro personas, entre ellas dos agentes presuntamente vinculados a la CIA estadounidense.
El resto es historia.
El detalle es que, a casi una semana de que anunciara su dimisión al cargo, Jáuregui sigue activo, al menos a través de sus operadores políticos, quienes no quitan el dedo del renglón y suponen que aún puede tener vida política, pese a la “serie de eventos desafortunados” que lo nublaron en días recientes.
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El grupo “cesarista” eligió un jardín de niños alejado del centro de la ciudad, como si quisiera pasar inadvertido ante el ojo público. Así seguirán operando, según le contaron a Mirone, porque confían en que mantienen la ventaja que presumían antes del fatídico accidente ocurrido el 19 de abril.
Visto desde aquí, se ve bastante complicado que un fiscal que quedó envuelto en una nube de informaciones inverosímiles, y que además asumió plenamente la responsabilidad de una de las crisis más serias que ha enfrentado el actual Gobierno, esté en condiciones de salir a pedir “kórima” al electorado.
Pero así es la política, y así se las gastan en el PAN: ahí resucitan muertos políticos —ahora sí que de “quince días”— y los ponen a caminar.
¿Cómo les irá en la constitucional? Eso, todavía está por verse.
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Toda la semana ha sido muy comentada la puntada que se aventó el magistrado en materia Civil, Yamil Athié, en la reunión en que se conjuntaron los plenos del Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua y el Órgano de Administración Judicial.
El magistrado, que logró su posición por la operación que en la elección judicial realizó el duartismo todavía vigente en el estado, pretende que su Sala Regional con sede en Hidalgo del Parral se traslade a la capital del estado.
Yamil, quien obtuvo la segunda mejor votación en la elección de junio del año pasado, pidió a las mandonas y mandones del Poder Judicial que se explore la posibilidad de ese cambio, que daría al traste con el espíritu de la regionalización de las salas, cuyo objetivo es combatir el centralismo y acercar la justicia a la ciudadanía.
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Dejó su propuesta en el aire: revisar, explorar o analizar el tema, incluso en lo legal y administrativo, pero sin hacer la presentación formal ante una sesión ordinaria, ni como iniciativa de reforma a la Ley Orgánica.
Lo que argumentó Yamil Athié es que, al ser él el único magistrado en el Distrito Judicial con cabecera en Parral que resuelve en segunda instancia las cuestiones civiles, se les priva a los usuarios de contar con otras visiones jurisdiccionales, lo que —según su planteamiento— podría resolverse si los casos se envían a la capital y él se integra al Distrito Judicial Morelos.
Le comentan a Mirone que, en la reunión de magistraturas con comisionadas y comisionados del Órgano de Administración, nomás se voltearon a ver y pelaron tamaños ojotes por la ocurrencia del magistrado.
Y no nada más lo propuso para él: pidió que también se analizara la posibilidad para la magistrada de la Sala Penal Regional, María Elizabeth Macías Márquez, quien se asombró más que los demás, porque es algo que ni siquiera había considerado.
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Lo que se comentó en corto es que parece que Yamil simplemente quiere prepararse el camino para regresar al centro del poder, en la ciudad de Chihuahua, además de que nunca le gustó cuando lo mandaron a Hidalgo del Parral.
Precisamente por haber sido la candidatura más votada en la pasada elección, el próximo año le tocará suplir en la presidencia del Tribunal Superior de Justicia a Marcela Herrera Sandoval.
Para ese encargo de dos años sí tendría que despachar en la Ciudad Judicial de la capital del estado, pero por lo que se ve, ya no quisiera regresarse a Parral, con todo y que estemos hablando de la “capital del mundo”.
Don Mirone