Madre de víctima de violación agravada en las instalaciones del colegio Americano narra la desesperación al descubrir el sufrimiento de su hija y, después, ser testigo de cómo dejaron libre a su presunta agresora.
Recuerda que antes de ser agredida, la niña entraba con una característica buena actitud cada mañana a la institución, pero al inicio de este semestre las cosas cambiaron completamente desde los primeros días.
A mediados de enero, dice, la empezó a ver diferente, un día salió decaída de la escuela con su carita triste y jalando su loncherita; le preguntó si estaba bien y la niña le respondió que se quería ir a casa. Siempre salía muy eufórica a abrazarla, pero ese día fue todo lo contrario.